Si hay algo que los seres humanos solemos hacer todo el tiempo, en variedad de tonos y acompañado de múltiples posibles gestos, es expresar nuestra opinión. No es casualidad que la libertad de expresión sea uno de los derechos humanos más peleados y también uno de los más atacados por aquellos que no soportan verse criticados u obstaculizados en la consecución de sus intereses. Y ahora con Internet (blogs, foros, redes sociales, etc.) la avalancha de opiniones es abrumadora y omnipresente.
¿Y sobre qué opinamos? Pues sobre todo. Desde cómo se peinó el vecino esta mañana hasta cómo se comporta el gobierno. En lo que a nosotros los escritores atañe, pues también todo el mundo tiene una opinión: desde quién y qué es el autor hasta cómo está editado el libro. Y por supuesto, las opiniones llueven con respecto a los contenidos. Y siempre hay alguien a quien el libro le gusta, alguien a quien no, y alguien a quien le es indiferente o ni le gusta ni le disgusta.
Que todo el mundo tiene derecho a expresarse, es verdad de perogrullo (aunque en algunas dictaduras todavía no se la creen). Lo que me llama la atención es la manera en que uno realiza un comentario y los demás lo reciben. Y en particular con respecto a los libros puede influir de manera notable en el comportamiento de futuros lectores. Leyendo diversas opiniones espontáneas en foros, redes sociales y blogs, he descubierto lo siguiente:
1. Si te gustó el libro y lo alabas con gran emoción, eres ampliamente criticado. (¿Cómo? Pues, es cierto...)
2. Si te gustó el libro y lo dices con moderación, pues te escuchan, pero buscan una segunda opinión. (?)
3. Si no te gustó el libro y dices con argumentos objetivos por qué no, te escuchan con atención.
4. Si no te gustó el libro y lo gritas en medio de palabras altisonantes, te escuchan todos y te consideran una persona "inteligente".
Y yo me digo, ¿por qué? Los extremos son extremos, tanto si es en sentido positivo como en sentido negativo. Recientemente se comprobó que un egoísta empedernido es tan irritante para los demás como un generoso ultradesprendido. Ambos sujetos caen mal, y sospecho que el ser casos extremos tiene que ver. Desde ese punto de vista, tanto la opinión no. 1 como la opinión no.4 deberían ser consideradas con tiento, por ser ambas tipos extremos. Pero he aquí que no. Si alguien dice "¡Este es el mejor libro que he leído en mi vida!", los demás lo califican de ingenuo, poco leído, le recomiendan que lea más, porque catalogar un libro así sólo los clásicos (aunque nadie se los lea ya y/o resulten muy aburridos). Pero si otro alguien dice "¡Este libro es HOOOORRIIIIIBLEEE! Un bodrio completo", los demás lo aplauden. ¡Lo aplauden! Pero... ¿en qué se diferencia del primero? No aporta argumentos objetivos, como el lenguaje o el desarrollo de la trama, o los personajes, etc. Muchas veces viene acompañado por un "detesto al personaje X o Y, es insufrible", como si X o Y fueran personas reales que le produzcan malos sentimientos. Es decir, ambos comentarios nacen del hígado, de las emociones. Ambos son posibles y respetables, pues tenemos derecho a ambos sentimientos. ¿Por qué dar más valor al negativo que al positivo? ¿Por qué tender a pensar que la realidad siempre es más negra que blanca?
Y me llama la atención también que después de una ronda de comentarios positivos sobre un libro, o sobre una película o una canción, etc., alguien suelte un comentario negativo y hasta ofensivo y que ese sea el que se tome en cuenta para saber si se lee o se ve el producto. También he notado que después de una ronda de comentarios positivos, alguien diga: "Dejen de alabar tanto este libro/película. Puede que tenga puntos fuertes, pero nada puede ser perfecto." Es decir, quizá disfrutó la lectura o la experiencia en el cine, pero le parece inapropiado que se le alabe. Hay que criticarlo en algo, si no lo tiene, tienes que inventarlo, pues algo malo tiene que tener. Actitud que me asombró igualmente.
¿Por qué tanta importancia a lo negativo? ¿Es acaso una muestra del estado de desesperanza en que mucha gente se encuentra? ¿Tiene relación con esa creencia errónea de que la realidad es pura tragedia? Si alguien me dice que no es errónea, inmediatamente respondo: oh, sí lo es. Si la realidad fuera sólo tragedia, ya nadie viviría en este mundo para contarla. La realidad es un cuadro multicolor de tonalidades diversas. Hay tragedias y crueldades, hay comedia y maravilla, hay vidas prosaicas sin niveles de interés y vidas intensas en direcciones positivas o negativas. Hay asesinos pero también hay héroes. Y la mayoría vive por encima de la línea trágica. Eso hace que el mundo se mueva. Pero la percepción es otra: si no es oscuro, no es real.
Una consecuencia suele ser que mucha gente que piensa positivamente se inhibe de expresarlo. Y no creo que esté bien.
Las opiniones surgen de manera espontánea. Y cuando disfruten un libro, díganlo. Si alguien les pregunta por qué les gusta ese "bodrio apestoso", ustedes contesten "porque sí, porque para mí es una maravilla". No hay que sentir vergüenza por disfrutar un libro o una película y decirlo. Quienes gritan su disgusto se oyen mucho, pero no están solos en el derecho de expresar una opinión.
Personalmente prefiero las opiniones expresadas con mesura. Es mi estilo. Pero hay gente más emotiva que yo y creo que podemos escuchar a todos con igual disposición. ;)
24 de agosto de 2010
30 de julio de 2010
Ya llegó el (Per)Versiones Cuentos Populares
Finalmente, después de una buena espera, tenemos a disposición del público el primer tomo de (Per)Versiones Literarias: la colección de Cuentos Populares. He aquí la ficha:
Título:(Per)Versiones: Cuentos PopularesTítulo original: (Per)Versiones
Autores: David Prieto Ruiz, Laura Quijano Vincenzi, Juan José Tena, Manuel Osuna, Leonardo Ropero, Virginia Pérez de la Puente, Jorge Asteguieta Reguero, Moisés Cabello, Ignacio Cid Hermoso, Susana Eevee, Aintzane Egiluz Romero, Héctor Gómez Herrero, Alejandro Guardiola, Eugeni Guillem Darné, Julio Igualador, Antonio J. Llatas López, Laura López Alfranca, Sergio Macías García, Mario Manzano Vázquez, Josep Martin Brown, Ricardo Montesinos, Ana Morán, Diana Muñiz, Juan Carlos Pereletegui, José María Pérez Hernández, Alex V. Vegas
Género: Ciencia Ficción, Terror, Misterio, Fantasía, Humor, Relatos
Saga: (Per)Versiones
Año Copyright: 2010
Sinopsis: Los cuentos existen desde siempre. Desde algún momento impreciso de la historia del hombre, cuando éste comprendió que, además de poder hablar de lo que existía también se podía de lo que no lo hacía. Y que era más divertido.
En esta antología los autores revisitan los cuentos clásicos, cada uno a su manera y dándoles nuevas visiones. Porque en cada cuento se ocultan otros muchos que dependen de la imaginación de sus lectores.
Cuentos tenebrosos unos y llenos de humor otros. Cuentos que harían sonrojar al más avezado. Cuentos de las más variadas clases y estirpes que puedan imaginarse. En este volumen recopilamos algunos de esos cuentos, tomados de los clásicos y reinventados para la ocasión.
Esperemos que disfruten de ellos.
Prólogo de José Antonio Cotrina
Contenido: Este volumen de (Per)Versiones lo componen un total de 26 relatos:
El viaje de Gulliver al planeta Liliput (Jorge Asteguieta Reguero)
Creciendo en Nunca Jamás (Moisés Cabello)
El placer de comer (Ignacio Cid Hermoso)
Goldilocks y los osos montañeses y zombies (Susana Eevee) (adelanto en descarga gratuita)
Chufo o chota (Aintzane Egiluz Romero)
Hasta las cenizas (Héctor Gómez Herrero)
La túnica del profeta (Alejandro Guardiola)
Pulgarcito (Eugeni Guillem Darné)
Shazam (Julio Igualador)
La tirana de Oz (Antonio J. Llatas López)
El asesinato de Abuelita (Laura López Alfranca)
Alicia en el País de las Pesadillas (Sergio Macías García)
El gigante dormido (Mario Manzano Vázquez)
La cigarra y la hormiga (Josep Martin Brown)
Tres cerdos (Ricardo Montesinos)
Blanche al desnudo (Ana Morán)
La Reina de las Nieves (Diana Muñiz)
Noche de castigo en Hamelín (Manuel Osuna)
De lo que le conteçió a un mancebo que casó con una muger muy fuerte y muy brava (Juan Carlos Pereletegui)
El patito feo (José María Pérez Hernández)
Desvestiándose (Virginia Pérez de la Puente)
La dama del bosque (David Prieto)
Eterna ensoñación (Laura Quijano Vincenzi)
Playback para una sirena (Leonardo Ropero)
El sótano (Juan José Tena)
Huan sin miedo (Alex V. Vegas)
Esta antología es el resultado de un trabajo colectivo de un grupo de autores, entre noveles y algo más veteranos, del portal Sedice.com, que ideó escribir una serie de relatos entorno a un tema común: alterar o "versionar" otras obras o situaciones ya conocidas por el público. Pero la versión nueva que se propondría tendría un sesgo oscuro o extraño, de ahí lo de (per)versión. ;)
(Per)Versiones: Cuentos Populares reúne 26 relatos basados en algún cuento de hadas o popular alterado en clave de ciencia ficción, fantasía, terror o inclusive "adaptación presente". La colección es muy variada, puede adecuarse a muchos gustos y estoy segura de que a muchos les gustará. Está prologada por el escritor español José Antonio Cotrina y está a la venta en varios puntos, incluyendo algunas tiendas físicas en España, en Cyberdark (para españoles), y en los portales Bubok y Lulu, siendo ésta última una excelente opción para los lectores americanos. :)
¡No se lo pierdan! :)
17 de julio de 2010
Apuntes
Hacía tiempo que no pasaba tantos trabajos para completar dos historias de no más de 5 mil palabras cada una. ¡Cómo si fuese tan difícil, podrían decir! Pues lo es. Bueno, alguna vez mencioné el hecho de que construir una historia, de cualquier extensión, siempre es un trabajo intenso -a menos que quieras hacer una bazofia, claro está-, pero que el relato en particular puede ser especialmente complicado por su breve extensión, por la necesidad de acortar el número de personajes, por la imperiosa precisión que debe reinar en la narración de los eventos, todos los cuales deben ser significativos para una única trama principal, y por la imposibilidad de dejar para más adelante la solución de cabos sueltos, pues no hay un "más adelante".
Y es un hecho. Las tribulaciones que he pasado han sido mentalmente agobiadoras. Con sólo dos relatos. Pero... ¡ya los terminé! Ahora viene la otra parte difícil: revisarlos, sin embargo, de alguna manera me siento satisfecha por haber llevado a puerto mis difíciles bajeles y por saber que ahora es cuestión de ajustes y poda.
¿Para qué tanto dramatismo? Pues porque fueron historias que prometí escribir para julio de este año. Sí, para ahora. Verán, fui invitada a participar en dos antologías de próxima (posible) publicación en mi país y quería (¡lógico!) hacer un aporte significativo. Es decir, escribir dos historias nuevas y agradables que también fueran aceptables para los lectores editoriales. Ambos relatos debían ser encuadrados en la ciencia ficción y no debían ser menores a las 2500 palabras en ambos casos ni mayores a 5000 en uno de ellos (el otro era más laxo en cuanto a la extensión máxima). Con un poco aquí y allá, quedé con uno relato de unas 34oo palabras para una antología y con otro relato de unas 4800 palabras para la otra. Es preliminar, pues como antes dije, aún falta el proceso de revisión, que puede agregar o suprimir algunas palabras, pero creo que quedarán más o menos así en general. Y finalmente **suspiro** de alivio.
Aparte de estos deberes literarios casi autoimpuestos, he estado trabajando en la tercera parte de A Través del Portal, la cual sufrirá un serio retraso por el momento, y también en la revisión de otra novela que desearía tener lista para finales de este año. No puedo comentar nada más al respecto por el momento, pero me siento emocionada con regresar a las novelas. Me gustan las novelas, siempre ha sido así, tanto en el rol de lectora como en el de escritora y ahora tengo la oportunidad, otra vez, de dedicarme a ello en serio. Bueno, en lo que de "serio" me permite la vida diaria y el trabajo regular, claro está.
La decisión de volver con la novela implicará una consecuencia directa sobre mi actividad literaria: por un tiempo no volveré a escribir relatos. ¡No podría! Escribir un relato no es cosa de un momentito y ya. Es un trabajo serio, envolvente. Y no podría entonces dedicar mis esfuerzos (que no cuentan con mucho tiempo libre) a la novela, la cual, por supuesto, no saldría nunca. Así las cosas, me despido de los certámenes por lo que resta del año. De hecho, no he participado en ningún certamen de relato este año y con semejante panorama, no lo haré en lo que queda de él. Será un año interesante, sin concursos.
No significa que no se verán relatos míos por ahí, ¿eh? Ya hay tres relatos "perversionados" de mi cosecha que he entregado al proyecto antológico (Per)Versiones Literarias, el cual va viento en popa. Finalmente hemos obtenido el ISBN del primer tomo (Cuentos Populares) y éste se encuentra en producción en este momento -al menos para aquellos que lo adquieran directamente en algunas librerías físicas o por medio de librerías virtuales como Cyberdark (para españoles)-. Pronto también estará disponible en Bubok (ya les avisaré) y más adelante en Lulu también. La opción de Lulu será la más recomendable para quienes vivimos en el continente americano, pues los gastos de envío serán razonables y podremos disfrutar de un buen rato de lectura con esta antología tan peculiar. Siempre estará disponible, por supuesto, la opción de descarga de pdf para quienes prefieran leer el libro en su PC o en algún lector electrónico. Luego, quizá a finales de este año, saldrá el segundo tomo (PerVersiones: Historia), y el tercero (Monstruos de la Literatura) será accesible a principios del próximo año.
Así están las cosas. Mientras esto sucede en los intrincados caminos de mi computadora, intento seguir con la buena costumbre de leer algún libro y también aprovecho algunos gustos sencillos que puedan presentarse, como comerse un pedazo de pizza mientras veo una película o jugar una partida de Monopoly con mi familia (aunque yo, para variar, vaya perdiendo).
Entrentanto, aquí llueve a cántaros. ¡Menudo "veranillo" estamos teniendo!
Y es un hecho. Las tribulaciones que he pasado han sido mentalmente agobiadoras. Con sólo dos relatos. Pero... ¡ya los terminé! Ahora viene la otra parte difícil: revisarlos, sin embargo, de alguna manera me siento satisfecha por haber llevado a puerto mis difíciles bajeles y por saber que ahora es cuestión de ajustes y poda.
¿Para qué tanto dramatismo? Pues porque fueron historias que prometí escribir para julio de este año. Sí, para ahora. Verán, fui invitada a participar en dos antologías de próxima (posible) publicación en mi país y quería (¡lógico!) hacer un aporte significativo. Es decir, escribir dos historias nuevas y agradables que también fueran aceptables para los lectores editoriales. Ambos relatos debían ser encuadrados en la ciencia ficción y no debían ser menores a las 2500 palabras en ambos casos ni mayores a 5000 en uno de ellos (el otro era más laxo en cuanto a la extensión máxima). Con un poco aquí y allá, quedé con uno relato de unas 34oo palabras para una antología y con otro relato de unas 4800 palabras para la otra. Es preliminar, pues como antes dije, aún falta el proceso de revisión, que puede agregar o suprimir algunas palabras, pero creo que quedarán más o menos así en general. Y finalmente **suspiro** de alivio.
Aparte de estos deberes literarios casi autoimpuestos, he estado trabajando en la tercera parte de A Través del Portal, la cual sufrirá un serio retraso por el momento, y también en la revisión de otra novela que desearía tener lista para finales de este año. No puedo comentar nada más al respecto por el momento, pero me siento emocionada con regresar a las novelas. Me gustan las novelas, siempre ha sido así, tanto en el rol de lectora como en el de escritora y ahora tengo la oportunidad, otra vez, de dedicarme a ello en serio. Bueno, en lo que de "serio" me permite la vida diaria y el trabajo regular, claro está.
La decisión de volver con la novela implicará una consecuencia directa sobre mi actividad literaria: por un tiempo no volveré a escribir relatos. ¡No podría! Escribir un relato no es cosa de un momentito y ya. Es un trabajo serio, envolvente. Y no podría entonces dedicar mis esfuerzos (que no cuentan con mucho tiempo libre) a la novela, la cual, por supuesto, no saldría nunca. Así las cosas, me despido de los certámenes por lo que resta del año. De hecho, no he participado en ningún certamen de relato este año y con semejante panorama, no lo haré en lo que queda de él. Será un año interesante, sin concursos.
No significa que no se verán relatos míos por ahí, ¿eh? Ya hay tres relatos "perversionados" de mi cosecha que he entregado al proyecto antológico (Per)Versiones Literarias, el cual va viento en popa. Finalmente hemos obtenido el ISBN del primer tomo (Cuentos Populares) y éste se encuentra en producción en este momento -al menos para aquellos que lo adquieran directamente en algunas librerías físicas o por medio de librerías virtuales como Cyberdark (para españoles)-. Pronto también estará disponible en Bubok (ya les avisaré) y más adelante en Lulu también. La opción de Lulu será la más recomendable para quienes vivimos en el continente americano, pues los gastos de envío serán razonables y podremos disfrutar de un buen rato de lectura con esta antología tan peculiar. Siempre estará disponible, por supuesto, la opción de descarga de pdf para quienes prefieran leer el libro en su PC o en algún lector electrónico. Luego, quizá a finales de este año, saldrá el segundo tomo (PerVersiones: Historia), y el tercero (Monstruos de la Literatura) será accesible a principios del próximo año.
Así están las cosas. Mientras esto sucede en los intrincados caminos de mi computadora, intento seguir con la buena costumbre de leer algún libro y también aprovecho algunos gustos sencillos que puedan presentarse, como comerse un pedazo de pizza mientras veo una película o jugar una partida de Monopoly con mi familia (aunque yo, para variar, vaya perdiendo).
Entrentanto, aquí llueve a cántaros. ¡Menudo "veranillo" estamos teniendo!
18 de junio de 2010
Lecturas "obligatorias"
Esta mañana leí en uno de los principales diarios de mi país una noticia de antología: "El MEP (Ministerio de Educación Pública) retiró Don Quijote de la lista de lecturas obligatorias para secundaria, además de otros títulos...". Me quedé de una pieza. ¡El Quijote ni más ni menos! A partir del próximo año (infortunados los de este), nuestros brillantes alumnos de último año de secundaria no tendrán que leer la segunda parte del Quijote, mientras que la primera pasará a engrosar la lista de lecturas "optativas". ¿Por qué? Pues el responsable del MEP ha dicho que prefieren integrar en la lista libros de los cuales los estudiantes "se enamoren", y no lecturas díficiles que se les hacen aburridas y que de todas maneras ni leen. ¡Guau! Resulta que como los chicos de 16 o 17 años "no están leyendo" lo que de por sí era obligatorio, vamos a complacerlos retirándoles el aburrido y difícil Quijote y a sustituirlo por lecturas más fáciles que a ellos puedan gustarles. ¿Objetivo declarado del Ministerio? Fomentar el gusto por la lectura.
¿Tendrán razón?
Me quedé pensando y sigo pensando y de alguna manera, aunque comprendo (quizá) las razones expuestas, la decisión sigue sin parecerme acertada. Más bien me parece que han optado por facilitar (una vez más) la labor educativa de los estudiantes, en vez de desafiarlos para que exploten su inteligencia. O quizá lo que está haciendo el Ministerio es facilitarles las cosas a los maestros, quienes posiblemente nunca se habrán leído el Quijote y no tienen ni las agallas ni el corazón ni los conocimientos para introducir semejante lectura a sus díscolos alumnos. ¿Cuál podría ser la intención verdadera? Entretanto, me pregunto... ¿es preciso confeccionar estas listas, después de todo?
¿Deben existir lecturas obligatorias? ¿Solucionan en verdad nuestro grave déficit profesional-intelectual? ¿Contribuyen a fomentar el nivel de lectura, de cultura, de educación y por tanto, de prosperidad de un pueblo? ¿Funcionan?
¿O sólo son una pérdida de tiempo?
Se habla mucho de que la educación está por los suelos. No sólo en mi país, sino en general en muchos países latinoamericanos, en la América del Norte y aún en muchos países europeos. Y que muchos profesionales actuales están a medio formar, con un grado de ineficiencia tan alarmante que no sorprende por qué nuestros pueblos no prosperan: no hay buenos ingenieros, no hay buenos científicos, ni hay buenos políticos. En general se dice que los maestros están medio formados, que los estudiantes de secundaria se gradúan apenas sabiendo escribir su nombre y el grueso de la población puede ser considerada inculta. Que hay que mejorar la educación.
Un arma es la enseñanza adecuada de la matemática. La otra es la enseñanza adecuada del idioma materno: hay que leerlo bien y escribirlo bien, si queremos que nuestro cerebro obtenga el grado de desarrollo adecuado para desempeñarnos como personas educadas (no me refiero a los modales) y cultivadas. Ambas armas, bien aplicadas, garantizaría altas cuotas de prosperidad futura, no sólo de la sociedad de un país sino del mundo entero. Por eso hay que insistir en que los niños lean, para que comprendan y sepan aplicar lo que aprenden.
¿Insistiendo en lecturas obligatorias se lograría? Yo pienso que sí. Pienso que es importante que las escuelas y no sólo los padres impongan a sus estudiantes la necesidad de leer.
¿Qué tipo de lectura? Pienso que cuanto más fácil y masticado le demos el alimento a un niño, menos fuertes serán sus dientes. En otras palabras: hay que saber plantear desafíos. Vamos, que los chicos no son tontos. ¿Por qué esforzarse por hacerles las cosas fáciles? Que lean bien lecturas que desafíen su inteligencia.
Pero, me dirán, ¡si no las leen!
Humm... ¿No es mejor preguntarse primero por qué no las leen? ¿De verdad es que son "aburridas y difíciles"? ¿No resulta una respuesta fácil también? ¿E imprecisa? Pues claro que es posible que para algunos sean lecturas aburridas, pero... ¿para todos? ¿Tan uniformes son los gustos? No diría tanto. Pienso que la respuesta verdadera es un poco más complicada. No creo que el Quijote no sea leído porque es difícil o aburrido y ya. Pienso que el problema está en el planteamiento de lectura desde el principio. Es decir: el error es imponerles una lectura que está en el programa sólo porque está en el programa y obligarlos a "analizar" la lectura según lo comanda un libro de texto cualquiera. ¡Así cualquier lectura se vuelve aburrida de principio a fin, sea fácil o difícil, sea Harry Potter o sea el Quijote!
El problema es que los maestros que supuestamente deben inculcarles el amor a la lectura a sus alumnos no leen. Y no lo hacen porque no lo disfrutan. Y lo mismo ocurre con los padres de familia. ¿Cómo esperas inculcar el gusto por algo a alguien si a ti mismo no te gusta? ¡No hay manera! Dejémonos de hipocrecías y de facilismos: los chicos de secundaria no leen el Quijote porque ni sus padres lo leyeron ni sus maestros tampoco. Y no lo hicieron y no lo hacen porque ellos, los adultos, no disfrutan de la lectura. Prefieren el televisor, prefieren la charla vacía, prefieren cualquier otro pasatiempo antes que dedicar parte de su vida a un libro al que miren con placer.
¿Lecturas obligatorias? Sí, claro. Pero primero, autoimpuestas por los adultos mismos. Luego... entonces, sí, pidámosles a nuestros chicos que las lean, que las juzguen (con libertad) y que las discutamos abiertamente. Incluso si no les gusta o les aburre. ¡Allí empezará una verdadera aventura, sea con el Quijote o con Alicia en el País de las Maravillas!
¿Tendrán razón?
Me quedé pensando y sigo pensando y de alguna manera, aunque comprendo (quizá) las razones expuestas, la decisión sigue sin parecerme acertada. Más bien me parece que han optado por facilitar (una vez más) la labor educativa de los estudiantes, en vez de desafiarlos para que exploten su inteligencia. O quizá lo que está haciendo el Ministerio es facilitarles las cosas a los maestros, quienes posiblemente nunca se habrán leído el Quijote y no tienen ni las agallas ni el corazón ni los conocimientos para introducir semejante lectura a sus díscolos alumnos. ¿Cuál podría ser la intención verdadera? Entretanto, me pregunto... ¿es preciso confeccionar estas listas, después de todo?
¿Deben existir lecturas obligatorias? ¿Solucionan en verdad nuestro grave déficit profesional-intelectual? ¿Contribuyen a fomentar el nivel de lectura, de cultura, de educación y por tanto, de prosperidad de un pueblo? ¿Funcionan?
¿O sólo son una pérdida de tiempo?
Se habla mucho de que la educación está por los suelos. No sólo en mi país, sino en general en muchos países latinoamericanos, en la América del Norte y aún en muchos países europeos. Y que muchos profesionales actuales están a medio formar, con un grado de ineficiencia tan alarmante que no sorprende por qué nuestros pueblos no prosperan: no hay buenos ingenieros, no hay buenos científicos, ni hay buenos políticos. En general se dice que los maestros están medio formados, que los estudiantes de secundaria se gradúan apenas sabiendo escribir su nombre y el grueso de la población puede ser considerada inculta. Que hay que mejorar la educación.
Un arma es la enseñanza adecuada de la matemática. La otra es la enseñanza adecuada del idioma materno: hay que leerlo bien y escribirlo bien, si queremos que nuestro cerebro obtenga el grado de desarrollo adecuado para desempeñarnos como personas educadas (no me refiero a los modales) y cultivadas. Ambas armas, bien aplicadas, garantizaría altas cuotas de prosperidad futura, no sólo de la sociedad de un país sino del mundo entero. Por eso hay que insistir en que los niños lean, para que comprendan y sepan aplicar lo que aprenden.
¿Insistiendo en lecturas obligatorias se lograría? Yo pienso que sí. Pienso que es importante que las escuelas y no sólo los padres impongan a sus estudiantes la necesidad de leer.
¿Qué tipo de lectura? Pienso que cuanto más fácil y masticado le demos el alimento a un niño, menos fuertes serán sus dientes. En otras palabras: hay que saber plantear desafíos. Vamos, que los chicos no son tontos. ¿Por qué esforzarse por hacerles las cosas fáciles? Que lean bien lecturas que desafíen su inteligencia.
Pero, me dirán, ¡si no las leen!
Humm... ¿No es mejor preguntarse primero por qué no las leen? ¿De verdad es que son "aburridas y difíciles"? ¿No resulta una respuesta fácil también? ¿E imprecisa? Pues claro que es posible que para algunos sean lecturas aburridas, pero... ¿para todos? ¿Tan uniformes son los gustos? No diría tanto. Pienso que la respuesta verdadera es un poco más complicada. No creo que el Quijote no sea leído porque es difícil o aburrido y ya. Pienso que el problema está en el planteamiento de lectura desde el principio. Es decir: el error es imponerles una lectura que está en el programa sólo porque está en el programa y obligarlos a "analizar" la lectura según lo comanda un libro de texto cualquiera. ¡Así cualquier lectura se vuelve aburrida de principio a fin, sea fácil o difícil, sea Harry Potter o sea el Quijote!
El problema es que los maestros que supuestamente deben inculcarles el amor a la lectura a sus alumnos no leen. Y no lo hacen porque no lo disfrutan. Y lo mismo ocurre con los padres de familia. ¿Cómo esperas inculcar el gusto por algo a alguien si a ti mismo no te gusta? ¡No hay manera! Dejémonos de hipocrecías y de facilismos: los chicos de secundaria no leen el Quijote porque ni sus padres lo leyeron ni sus maestros tampoco. Y no lo hicieron y no lo hacen porque ellos, los adultos, no disfrutan de la lectura. Prefieren el televisor, prefieren la charla vacía, prefieren cualquier otro pasatiempo antes que dedicar parte de su vida a un libro al que miren con placer.
¿Lecturas obligatorias? Sí, claro. Pero primero, autoimpuestas por los adultos mismos. Luego... entonces, sí, pidámosles a nuestros chicos que las lean, que las juzguen (con libertad) y que las discutamos abiertamente. Incluso si no les gusta o les aburre. ¡Allí empezará una verdadera aventura, sea con el Quijote o con Alicia en el País de las Maravillas!
12 de junio de 2010
Poniéndome al día...
En medio de revisiones exhaustivas de novelas y relatos propios, mientras terminan las temporadas televisivas y ahora comienza el Mundial, no he tenido la oportunidad de comentar algunos eventos que me resultan interesantes, pero aquí estoy.
Primero, noticia algo atrasada pero para tomar en cuenta: Ya salió el número de junio de Imaginarios (no. 4), la revista de la Federación Española de Fantasía Épica que tan estupenda les está quedando y que para muchos de ustedes puede resultar muy interesante. Aquí está la portada y la nota que aparece en el sitio de la Federación. (Pueden descargarla directamente si hacen click en la portada):
¿Y qué os traemos? Pues os traemos sol, el mismo que alumbra el Mundodisco del increíble Terry Pratchett de la mano de los hermanos Cea, Alfonso y Fernando. Se completa el reportaje con una magnífica reseña de “El éxodo de los gnomos”, una trilogía del autor inglés fuera del Mundodisco, y nos la trae nuestro compañero Joaquín Sanjuán. Todo ello ilustrado por Juan Díaz, Cristina Barros, Neus Cuenca, Raquel Cornejo y con ilustraciones de Kidby.
Y, como sabéis, nos encantan los clásicos y este número está plagado de ellos y, sin importarme en la sección donde está cada uno, os los voy comentando: El retrato de Dorian Gray nos lo trae en Literatura Juan Martín. Ilustrado para su portada por David Puertas y dentro… dentro os encontraréis unas cuantas joyas de la mano de Enrique J. Corominas con imágenes del cómic que editará dentro de nada en Francia. Más. “Cuatro Dobles” de la mano de Cristina Villalba… nos hablará de los desdoblamientos de personalidad de cuatro obras literarias. ¿Cuáles? Te invitamos a averiguarlo tú mismo. Israel Sánchez despide por todos nosotros a Frazetta en la sección de Cómic e Ilustración. En Videojuegos más clásicos: Las cajas de la Súper Nintendo de la mano de Alberto González y “Dwarf Fortress” de Enrique García. En poesía más clásicos… La Odisea, el más mítico de los viajes con una gran guía, M. Ángeles Flores. Pero no ha estado sola en esta tarea, la han acompañado a los pinceles Sarima, Óscar Pérez, Natalia Ponce y Raquel Cornejo. Y nos despedimos de otro clásico… vaya mes de mayo tan desastroso. Dio, nos veremos en el Valhalla, y nos llevará hasta ti Paulino Margallo.
Y en cine más clásicos: Furia de Titanes por Juan Martin que nos revisa la primera versión de la película y su nuevo remake. Y en El vuelo del Fénix nuestro relato más clásico, “El Batallón Fénix”, donde Sergio R. Alarte nos llevará por Los Campos Catalaúnicos y cuenta con una ilustración de Jose Rubíes. [...]
Segundo, mi colega escritora Virginia Pérez de la Puente, que participa con un estupendo relato en la inminente publicación de la antología (Per)Versiones Literarias: Cuentos Populares, también se lanza en solitario con su primera novela, La Elegida de la Muerte: Öiyya, este próximo 16 de junio. Ediciones B es su casa editorial y la presentación no puede ser más tentadora :) Aquí les dejo la portada y la ficha:

Título: La elegida de la Muerte - Öiyya
Autor: Virginia Pérez de la Puente
Editorial: S.A. Ediciones B
Colección: Varios
Idioma: Castellano
ISBN: 9788466644013
Número de páginas: 560
Edición: Rústica
Formato: 15.0 x 23.0 cms
Fecha de publicación: 16 de junio de 2010
Sinopsis:
Issi, una mercenaria, camina por un campo de batalla cubierto de cadáveres tras una batalla entre Thaledia y Svonda. Entre los muertos hay una niña moribunda. Cuando se inclina para verla, sorprendida, la niña posa un dedo en su frente e incrusta mágicamente en su piel un símbolo plateado, el Öi, antes de morir. Pronto empiezan a suceder cosas inexplicables relacionadas con la muerte, que le provoca un placer casi sexual. Issi comprende que no puede ignorar el Signo, puesto que el Signo no se deja ignorar, otorgándole un poder que no desea. Y poco a poco el Signo se va revelando como algo mucho más poderoso, y mucho más terrorífico, que el simple dibujo que al principio había creído que era.
Entretanto, los reyes de Thaledia y Svonda están muy interesados en localizarla, uno para hacerla desaparecer, el otro para utilizarla, mientras ellos mismos, sus nobles y otros dirigentes bregan en un soterrado juego de dominio. La guerra entre los dos países y las alianzas con sus vecinos, las luchas internas y el juego político de los dirigentes y nobles de las cuatro naciones, el conflicto bélico, reflejan el conflicto que enfrenta a la Vida con la Muerte y que es, en definitiva, el centro de la novela: la inevitabilidad de la Muerte y su unión inextricable con la Vida, que las convierte en enemigas y, al mismo tiempo, en hermanas.
La elegida de la Muerte: Öiyya es una novela del género fantástico orientada al público adulto, sólida y bien construida, que va más allá de las convenciones del género siguiendo la estela de autores como George R. R. Martin, Brandon Sanderson, R. Scott Bakker, Andrzej Sapkowski o Javier Negrete. Su autora, Virginia Pérez de la Puente, es una periodista reconocida en medios locales, con trayectoria como narradora y varios premios en su haber. Nació en Madrid en 1977. Estudió Periodismo y en 2001 se trasladó a Mérida, donde ha desarrollado su carrera profesional, primero en Radio Nacional de España y más tarde en la Cadena SER. Empezó a escribir a los diez años, después de leer El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. Ha obtenido varios premios literarios por sus relatos de fantasía, los cuales han aparecido en diversas antologías de literatura fantástica. La elegida de la muerte: Öiyya es la primera de una serie de novelas ambientadas en el continente de Ridia, que a buen seguro deparará grandes momentos de lectura a los amantes del género.
Desafortunadamente para quienes vivimos en este lado del charco (o sea, en América), el libro no estará presente en las librerías físicas, pero es seguro que Amazon sí se encargará de venderlo, así que de todas formas podemos estar atentos a esta posibilidad. :) He leído varios relatos escritos por Virginia (mejor conocida en el mundo como Ninochtka) y son estupendos. Pienso que es un excelente indicio de lo que podríamos esperar de su novela. :)
Tercero, ya se puso en marcha un concurso en nuestro blog de (Per)Versiones Literarias, que consiste en adivinar qué cuento ha sido perversionado a partir de un pequeño fragmento que se ha colocado en el blog. El premio: un ejemplar gratuito de nuestra primera antología, (Per)Versiones Literarias: Cuentos Populares. Participar no cuesta nada :) Así que, ¡adelante!
Finalmente, y siguiendo con nuestros relatos perversionados, ¡ya tenemos portada para el segundo volumen: PerVersiones: Historia! Hela aquí:
¿No es estupenda? ¡Pues lo que vendrá en su interior estará a la altura! :)
Primero, noticia algo atrasada pero para tomar en cuenta: Ya salió el número de junio de Imaginarios (no. 4), la revista de la Federación Española de Fantasía Épica que tan estupenda les está quedando y que para muchos de ustedes puede resultar muy interesante. Aquí está la portada y la nota que aparece en el sitio de la Federación. (Pueden descargarla directamente si hacen click en la portada):
¿Y qué os traemos? Pues os traemos sol, el mismo que alumbra el Mundodisco del increíble Terry Pratchett de la mano de los hermanos Cea, Alfonso y Fernando. Se completa el reportaje con una magnífica reseña de “El éxodo de los gnomos”, una trilogía del autor inglés fuera del Mundodisco, y nos la trae nuestro compañero Joaquín Sanjuán. Todo ello ilustrado por Juan Díaz, Cristina Barros, Neus Cuenca, Raquel Cornejo y con ilustraciones de Kidby.Y, como sabéis, nos encantan los clásicos y este número está plagado de ellos y, sin importarme en la sección donde está cada uno, os los voy comentando: El retrato de Dorian Gray nos lo trae en Literatura Juan Martín. Ilustrado para su portada por David Puertas y dentro… dentro os encontraréis unas cuantas joyas de la mano de Enrique J. Corominas con imágenes del cómic que editará dentro de nada en Francia. Más. “Cuatro Dobles” de la mano de Cristina Villalba… nos hablará de los desdoblamientos de personalidad de cuatro obras literarias. ¿Cuáles? Te invitamos a averiguarlo tú mismo. Israel Sánchez despide por todos nosotros a Frazetta en la sección de Cómic e Ilustración. En Videojuegos más clásicos: Las cajas de la Súper Nintendo de la mano de Alberto González y “Dwarf Fortress” de Enrique García. En poesía más clásicos… La Odisea, el más mítico de los viajes con una gran guía, M. Ángeles Flores. Pero no ha estado sola en esta tarea, la han acompañado a los pinceles Sarima, Óscar Pérez, Natalia Ponce y Raquel Cornejo. Y nos despedimos de otro clásico… vaya mes de mayo tan desastroso. Dio, nos veremos en el Valhalla, y nos llevará hasta ti Paulino Margallo.
Y en cine más clásicos: Furia de Titanes por Juan Martin que nos revisa la primera versión de la película y su nuevo remake. Y en El vuelo del Fénix nuestro relato más clásico, “El Batallón Fénix”, donde Sergio R. Alarte nos llevará por Los Campos Catalaúnicos y cuenta con una ilustración de Jose Rubíes. [...]
Segundo, mi colega escritora Virginia Pérez de la Puente, que participa con un estupendo relato en la inminente publicación de la antología (Per)Versiones Literarias: Cuentos Populares, también se lanza en solitario con su primera novela, La Elegida de la Muerte: Öiyya, este próximo 16 de junio. Ediciones B es su casa editorial y la presentación no puede ser más tentadora :) Aquí les dejo la portada y la ficha:

Título: La elegida de la Muerte - Öiyya
Autor: Virginia Pérez de la Puente
Editorial: S.A. Ediciones B
Colección: Varios
Idioma: Castellano
ISBN: 9788466644013
Número de páginas: 560
Edición: Rústica
Formato: 15.0 x 23.0 cms
Fecha de publicación: 16 de junio de 2010
Sinopsis:
Issi, una mercenaria, camina por un campo de batalla cubierto de cadáveres tras una batalla entre Thaledia y Svonda. Entre los muertos hay una niña moribunda. Cuando se inclina para verla, sorprendida, la niña posa un dedo en su frente e incrusta mágicamente en su piel un símbolo plateado, el Öi, antes de morir. Pronto empiezan a suceder cosas inexplicables relacionadas con la muerte, que le provoca un placer casi sexual. Issi comprende que no puede ignorar el Signo, puesto que el Signo no se deja ignorar, otorgándole un poder que no desea. Y poco a poco el Signo se va revelando como algo mucho más poderoso, y mucho más terrorífico, que el simple dibujo que al principio había creído que era.
Entretanto, los reyes de Thaledia y Svonda están muy interesados en localizarla, uno para hacerla desaparecer, el otro para utilizarla, mientras ellos mismos, sus nobles y otros dirigentes bregan en un soterrado juego de dominio. La guerra entre los dos países y las alianzas con sus vecinos, las luchas internas y el juego político de los dirigentes y nobles de las cuatro naciones, el conflicto bélico, reflejan el conflicto que enfrenta a la Vida con la Muerte y que es, en definitiva, el centro de la novela: la inevitabilidad de la Muerte y su unión inextricable con la Vida, que las convierte en enemigas y, al mismo tiempo, en hermanas.
La elegida de la Muerte: Öiyya es una novela del género fantástico orientada al público adulto, sólida y bien construida, que va más allá de las convenciones del género siguiendo la estela de autores como George R. R. Martin, Brandon Sanderson, R. Scott Bakker, Andrzej Sapkowski o Javier Negrete. Su autora, Virginia Pérez de la Puente, es una periodista reconocida en medios locales, con trayectoria como narradora y varios premios en su haber. Nació en Madrid en 1977. Estudió Periodismo y en 2001 se trasladó a Mérida, donde ha desarrollado su carrera profesional, primero en Radio Nacional de España y más tarde en la Cadena SER. Empezó a escribir a los diez años, después de leer El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. Ha obtenido varios premios literarios por sus relatos de fantasía, los cuales han aparecido en diversas antologías de literatura fantástica. La elegida de la muerte: Öiyya es la primera de una serie de novelas ambientadas en el continente de Ridia, que a buen seguro deparará grandes momentos de lectura a los amantes del género.
Desafortunadamente para quienes vivimos en este lado del charco (o sea, en América), el libro no estará presente en las librerías físicas, pero es seguro que Amazon sí se encargará de venderlo, así que de todas formas podemos estar atentos a esta posibilidad. :) He leído varios relatos escritos por Virginia (mejor conocida en el mundo como Ninochtka) y son estupendos. Pienso que es un excelente indicio de lo que podríamos esperar de su novela. :)
Tercero, ya se puso en marcha un concurso en nuestro blog de (Per)Versiones Literarias, que consiste en adivinar qué cuento ha sido perversionado a partir de un pequeño fragmento que se ha colocado en el blog. El premio: un ejemplar gratuito de nuestra primera antología, (Per)Versiones Literarias: Cuentos Populares. Participar no cuesta nada :) Así que, ¡adelante!
Finalmente, y siguiendo con nuestros relatos perversionados, ¡ya tenemos portada para el segundo volumen: PerVersiones: Historia! Hela aquí:
¿No es estupenda? ¡Pues lo que vendrá en su interior estará a la altura! :)
Etiquetas:
Mis obras...,
Vida de escritor
16 de mayo de 2010
(Per)Versiones Literarias
Bueno, pues tengo buenas noticias. ¡Ya está próximo el lanzamiento de la primera antología de (Per)Versiones Literarias! ¿Que qué es esto? Pues una iniciativa de lo más amena que comenzó como una reunión informal de colegas escritores y culminó en un proyecto de más largo plazo. Todo comenzó el año pasado cuando en el portal Sedice.com un grupo de escritores, algunos más veteranos que otros, se reunieron (virtualmente) para montar una colección de relatos en una antología. La idea era escribir, pasársela bien y leer relatos originales en conjunto con los propios. No serían relatos a la libre sino que tendrían un propósito o temática común para darle cohesión a la antología y sentido a la diversión. Entonces se pensó en escribir nuevas versiones de los cuentos populares, versiones que girararían en clave de ciencia ficción, fantasía, de terror o de sentido realista que presentara el cuento tradicional bajo una nueva luz. Así, el clásico cuento de Ricitos de Oro, por ejemplo, contaría el encuentro de la niña protagonista con osos zombies, por ejemplo. O en el cuento de La Cenicienta, ésta no sería tan inocente y dulce como en el cuento original, o el Lobo tendría intenciones más prosaicas con Caperucita, etc.
Hecho el planteamiento, nos lanzamos a escribir. ¡Y el resultado fue estupendo! No sólo nos divertimos en el proceso sino que fuimos capaces de leer excelentes historias de nuestros colegas. Dado semejante buen resultado, ¿por qué no lanzarlo en papel para el disfrute de muchos otros que quieran deleitarse con nuestro trabajo? ¡Y así nace (Per) Versiones Literarias!
(Per)Versiones Literarias se encuentra ahora en su propio blog, en su página de Facebook y muy pronto, en junio de este año, pondrá a la venta el primer fruto de un trabajo concienzudo y apasionado de sus escritores: (Per) Versiones: -Cuentos Populares-, cuya ficha pongo a continuación:
Fecha de lanzamiento: Junio 2010
Número de Páginas: 240
Portada: Jonathan Cheuken
Prólogo: José Antonio Cotrina
Precio: 11,38 €
Los cuentos existen desde siempre. Desde algún momento impreciso de la historia del hombre, cuando éste comprendió que, además de poder hablar de lo que existía también se podía de lo que no lo hacía.
Y que era más divertido.
En esta antología los autores revisitan los cuentos clásicos, cada uno a su manera y dándoles nuevas visiones. Porque en cada cuento se ocultan otros muchos que dependen de la imaginación de sus lectores.
Cuentos tenebrosos unos y llenos de humor otros. Cuentos que harían sonrojar al más avezado. Cuentos de las más variadas clases y estirpes que puedan imaginarse.
En este volumen recopilamos algunos de esos cuentos, tomados de los clásicos y reinventados para la ocasión.
Esperemos que disfruten de ellos.
Este volumen de (Per)Versiones lo componen un total de 26 relatos:
El Viaje de Gulliver al Planeta Liliput (Jorge Asteguieta Reguero)
Creciendo en Nunca Jamás (Moisés Cabello)
El Placer de Comer (Ignacio Cid Hermoso)
Goldilocks y los Osos Montañeses y Zombies (Susana Eevee)
Chufo o Chota (Aintzane Egiluz Romero)
Hasta las Cenizas (Héctor Gómez Herrero)
La Túnica del Profeta (Alejandro Guardiola)
Pulgarcito (Eugeni Guillem Darné)
Shazam (Julio Igualador)
La Tirana de Oz (Antonio J. Llatas López)
El Asesinato de Abuelita (Laura López Alfranca)
Alicia en el País de las Pesadillas (Sergio Macías García)
El Gigante Dormido (Mario Manzano Vázquez)
La Cigarra y la Hormiga (Josep Martin Brown)
Tres Cerdos (Ricardo Montesinos)
Blanche al Desnudo (Ana Morán)
La Reina de las Nieves (Diana Muñiz)
Noche de Castigo en Hamelín (Manuel Osuna)
De lo que le conteçió a un mancebo que casó con una muger muy fuerte y muy brava (Juan Carlos Pereletegui)
El Patito Feo (José María Pérez Hernández)
Desvestiándose (Virginia Pérez Puente)
La Dama del Bosque (David Prieto)
Eterna Ensoñación (Laura Quijano Vincenzi)
Playback para una Sirena (Leonardo Ropero)
El Sótano (Juan José Tena)
Huan sin Miedo (Alex V. Vegas)
Apenas tenga el enlace a su página de compra, lo pondré aquí. Luego de este (Per)Versiones: -Cuentos Populares-, tendremos (Per)Versiones Históricas -que está en su fase intermedia- y un tercer (Per)Versiones que busca "perversionar" los grandes clásicos de la literatura universal en clave de terror.
¡Hay relatos para rato! :)
Hecho el planteamiento, nos lanzamos a escribir. ¡Y el resultado fue estupendo! No sólo nos divertimos en el proceso sino que fuimos capaces de leer excelentes historias de nuestros colegas. Dado semejante buen resultado, ¿por qué no lanzarlo en papel para el disfrute de muchos otros que quieran deleitarse con nuestro trabajo? ¡Y así nace (Per) Versiones Literarias!
(Per)Versiones Literarias se encuentra ahora en su propio blog, en su página de Facebook y muy pronto, en junio de este año, pondrá a la venta el primer fruto de un trabajo concienzudo y apasionado de sus escritores: (Per) Versiones: -Cuentos Populares-, cuya ficha pongo a continuación:
Fecha de lanzamiento: Junio 2010Número de Páginas: 240
Portada: Jonathan Cheuken
Prólogo: José Antonio Cotrina
Precio: 11,38 €
Los cuentos existen desde siempre. Desde algún momento impreciso de la historia del hombre, cuando éste comprendió que, además de poder hablar de lo que existía también se podía de lo que no lo hacía.
Y que era más divertido.
En esta antología los autores revisitan los cuentos clásicos, cada uno a su manera y dándoles nuevas visiones. Porque en cada cuento se ocultan otros muchos que dependen de la imaginación de sus lectores.
Cuentos tenebrosos unos y llenos de humor otros. Cuentos que harían sonrojar al más avezado. Cuentos de las más variadas clases y estirpes que puedan imaginarse.
En este volumen recopilamos algunos de esos cuentos, tomados de los clásicos y reinventados para la ocasión.
Esperemos que disfruten de ellos.
Este volumen de (Per)Versiones lo componen un total de 26 relatos:
El Viaje de Gulliver al Planeta Liliput (Jorge Asteguieta Reguero)
Creciendo en Nunca Jamás (Moisés Cabello)
El Placer de Comer (Ignacio Cid Hermoso)
Goldilocks y los Osos Montañeses y Zombies (Susana Eevee)
Chufo o Chota (Aintzane Egiluz Romero)
Hasta las Cenizas (Héctor Gómez Herrero)
La Túnica del Profeta (Alejandro Guardiola)
Pulgarcito (Eugeni Guillem Darné)
Shazam (Julio Igualador)
La Tirana de Oz (Antonio J. Llatas López)
El Asesinato de Abuelita (Laura López Alfranca)
Alicia en el País de las Pesadillas (Sergio Macías García)
El Gigante Dormido (Mario Manzano Vázquez)
La Cigarra y la Hormiga (Josep Martin Brown)
Tres Cerdos (Ricardo Montesinos)
Blanche al Desnudo (Ana Morán)
La Reina de las Nieves (Diana Muñiz)
Noche de Castigo en Hamelín (Manuel Osuna)
De lo que le conteçió a un mancebo que casó con una muger muy fuerte y muy brava (Juan Carlos Pereletegui)
El Patito Feo (José María Pérez Hernández)
Desvestiándose (Virginia Pérez Puente)
La Dama del Bosque (David Prieto)
Eterna Ensoñación (Laura Quijano Vincenzi)
Playback para una Sirena (Leonardo Ropero)
El Sótano (Juan José Tena)
Huan sin Miedo (Alex V. Vegas)
Apenas tenga el enlace a su página de compra, lo pondré aquí. Luego de este (Per)Versiones: -Cuentos Populares-, tendremos (Per)Versiones Históricas -que está en su fase intermedia- y un tercer (Per)Versiones que busca "perversionar" los grandes clásicos de la literatura universal en clave de terror.
¡Hay relatos para rato! :)
12 de mayo de 2010
Sobre la verosimilitud
En estos meses he estado siguiendo una telenovela de vampiros. Sí, ya sé que suena trillado, y lo es, pues incluye el romance vampiro-humana tan de moda hoy en día (nunca es al revés: vampira-humano, porque las mujeres somos muy malas, por supuesto), amén de las truculencias características de la telenovela latinoamericana típica (sin lo cual no sería lo mismo, por cierto). Ambientada en el año 1880 supo salirse un poco del esquema urbano de las novelas y series televisivas tipo Crepúsculo o True Blood, pero en general puede decirse que es el mismo planteamiento esperable en la fantasía urbana/romance paranormal.
Ahora bien, no se crean que estaba disfrutando de un placer culpable sin más. En realidad, salvados los tópicos, la historia estaba muy bien planteada, los personajes bien diseñados, el desarrollo apasionante. En otras palabras, aunque se juegue con lo típico si se hace bien se puede obtener una buena historia. Y así fue hasta... bueno, hasta hace un mes, más o menos, cuando todo comenzó a trastabillar. Los personajes comenzaron a comportarse de manera ridícula, la historia se enredó en sí misma, los acontecimientos no fueron coherentes y ahora me encuentro siguiendo una historia que me irrita, con la cual siento que pierdo mi tiempo, pero a la que he dedicado tantos meses que también me molesta no saber cómo va a terminar, aunque mucho tema que lo haga de forma totalmente insatisfactoria.
¿Qué pasó?
Yo lo llamo con una palabra: inverosímil. Sí, la historia se desconectó de mí como espectadora, porque se volvió no-creíble. ¿Que es de vampiros, y por tanto irreal? ¡Báh! Eso es irrelevante. En todo texto narrativo, sea visual como en la TV o el cine, o sea literario, la suspensión de la incredulidad es uno de los elementos fundamentales para poder establecer la conexión lector/expectador - texto. Si no te crees la historia, no la sigues. Y punto. No hay giro ni justificación ni misterio.
Y es que este requisito de lo "verosímil" se aplica en todo trabajo ficticio, aunque sea basado en hechos reales. Es un prejuicio muy extendido de que los géneros fantásticos, como son fantásticos, pueden ser inverosímiles, porque al ser "irreales" es imposible que puedas "creer" lo que sus historias nos narran. Bueno, pues esto se llama confundir la realidad con la verosimilitud. La realidad es lo que te toca y lo que vives. Está en tu entorno, en los chismes del barrio, en las historias que cuenta la gente sobre sí misma en las oficinas o en los bares, en las tragedias grandes y pequeñas que se viven a diario en nuestras ciudades y campos. Puedes leer esa realidad en los diarios o escucharla en los noticieros, con sus variantes, pues habrán pasado por el filtro de los narradores (periodistas o locutores) que habrán interpretado los hechos reales que narran. Sin embargo, aún considerando que puede haber combinación de opiniones personales con hechos reales, estamos en contacto con realidad.
La verosimilitud, en cambio, es un pacto que se establece entre un lector y el texto ficticio que lee (o el espectador y la película o teleserie ficticia que ve). ¿En qué consiste en el pacto? Pues en la aceptación de parte del primero de que creerá la historia ficticia como si fuese cierta. Sabe que es ficticia. Sabe que no es real. Sabe que no existen esos personajes, que son producto de la imaginación del autor -aunque estén representando a personas reales-. Sabe que lo que dijeron o pensaron en realidad lo imaginó el autor. Sabe, pues, que no está frente a la realidad. Sin embargo, actuará, sentirá y pensará como si fuera real. En otras palabras, suspenderá su incredulidad natural y entrará en el mundo ficticio aceptando sus reglas del juego.
Pero este pacto no viene dado por el lector solamente. La historia tiene la responsabilidad de ratificarlo. Yo puedo, como lector, tener toda la intención de creerme la historia de una mujer que es asesinada por su marido en su lecho prendido en llamas. Pero si lo que estoy leyendo comienza a parecerme absurdo, incoherente y no me lo creo, lo siento, el pacto se habrá roto. El texto carga con la responsabilidad de ser convincente, de poder reforzar y justificar ese "pacto". Es decir, debe ser verosímil.
Una historia realista tiene la mitad del camino ganado. Como se maneja en ambientes reales, con personajes muy similares a los que encontramos todos los días en el autobús o en la oficina, el pacto de verosimilitud se da con más naturalidad y rapidez que en las historias fantásticas. Sin embargo, es sólo la mitad del camino. No puedes creerte que porque escribes una historia realista no tienes la obligación de seguir siendo verosímil: la coherencia y el desarrollo lógico de los acontecimientos deben acompañar a la primera impresión de verosimilitud.
Si esto es así con el género realista, con mayor razón se debe tener cuidado en el género fantástico. ¿Se creen que porque aparecen vampiros o dragones, o robots humanoidoes o alienígenas en una historia, aquel tiene la excusa de salvarse del pacto? Pues no. Alguien dijo en algún foro que la ciencia ficción, por ejemplo, carga con la enorme responsabilidad de ser verosímil, precisamente porque juega con la ciencia, una de las más ostensibles e imparciales realidades que nos rodean. En realidad, no creo que la ciencia ficción deba ser verosímil porque trabaje con especulaciones científicas. Pienso que debe ser verosímil porque construye narraciones ficticias que se basan en el pacto antes mencionado. Es decir, es literatura y como tal debe cumplir las mismas reglas que el realismo, la novela histórica y otros.
Pues bien, en ese mismo foro alguien dijo "Si la historia no es verosímil, ya no es ciencia ficción, es fantasía", contribuyendo a una de las falacias más absurdas que habré encontrado. Aún con mayor razón que el realismo, y precisamente porque no trabaja en ambientes similares a los reales, la fantasía debe ser verosímil. Debes poder creerte que ese mundo fantástico que te narran es real, que Gandalf vive y respira, que Frodo llevó el Anillo a Mordor y que el vampiro Lestat fue quien inició a Louis y no otro. Debes poder establecer el pacto, porque si no lo haces, no te lees el libro. Y lo mismo ocurre con el cine y la TV. Por más fantasía que sea, si no te crees el cuento no ves la serie. La obligación de verosimilitud pesa como una piedra inmensa sobre cada historia ficticia, fantástica o realista, que desfile frente a nuestros ojos, so pena de ser olvidada o denostada.
Y esa carga de responsabilidad la lleva el texto. Siempre.
¡Qué pena que el guionista y el director de mi telenovela de vampiros no hayan sido conscientes de su deber! Echaron a perder lo que hubiera sido una bonita historia por el ansia de aumentar los ratings y de introducir tantas escenas tremebundas sin ton ni son, que eliminaron la verosimilitud y cortaron mi pacto con la historia.
Una debacle total.
Ahora bien, no se crean que estaba disfrutando de un placer culpable sin más. En realidad, salvados los tópicos, la historia estaba muy bien planteada, los personajes bien diseñados, el desarrollo apasionante. En otras palabras, aunque se juegue con lo típico si se hace bien se puede obtener una buena historia. Y así fue hasta... bueno, hasta hace un mes, más o menos, cuando todo comenzó a trastabillar. Los personajes comenzaron a comportarse de manera ridícula, la historia se enredó en sí misma, los acontecimientos no fueron coherentes y ahora me encuentro siguiendo una historia que me irrita, con la cual siento que pierdo mi tiempo, pero a la que he dedicado tantos meses que también me molesta no saber cómo va a terminar, aunque mucho tema que lo haga de forma totalmente insatisfactoria.
¿Qué pasó?
Yo lo llamo con una palabra: inverosímil. Sí, la historia se desconectó de mí como espectadora, porque se volvió no-creíble. ¿Que es de vampiros, y por tanto irreal? ¡Báh! Eso es irrelevante. En todo texto narrativo, sea visual como en la TV o el cine, o sea literario, la suspensión de la incredulidad es uno de los elementos fundamentales para poder establecer la conexión lector/expectador - texto. Si no te crees la historia, no la sigues. Y punto. No hay giro ni justificación ni misterio.
Y es que este requisito de lo "verosímil" se aplica en todo trabajo ficticio, aunque sea basado en hechos reales. Es un prejuicio muy extendido de que los géneros fantásticos, como son fantásticos, pueden ser inverosímiles, porque al ser "irreales" es imposible que puedas "creer" lo que sus historias nos narran. Bueno, pues esto se llama confundir la realidad con la verosimilitud. La realidad es lo que te toca y lo que vives. Está en tu entorno, en los chismes del barrio, en las historias que cuenta la gente sobre sí misma en las oficinas o en los bares, en las tragedias grandes y pequeñas que se viven a diario en nuestras ciudades y campos. Puedes leer esa realidad en los diarios o escucharla en los noticieros, con sus variantes, pues habrán pasado por el filtro de los narradores (periodistas o locutores) que habrán interpretado los hechos reales que narran. Sin embargo, aún considerando que puede haber combinación de opiniones personales con hechos reales, estamos en contacto con realidad.
La verosimilitud, en cambio, es un pacto que se establece entre un lector y el texto ficticio que lee (o el espectador y la película o teleserie ficticia que ve). ¿En qué consiste en el pacto? Pues en la aceptación de parte del primero de que creerá la historia ficticia como si fuese cierta. Sabe que es ficticia. Sabe que no es real. Sabe que no existen esos personajes, que son producto de la imaginación del autor -aunque estén representando a personas reales-. Sabe que lo que dijeron o pensaron en realidad lo imaginó el autor. Sabe, pues, que no está frente a la realidad. Sin embargo, actuará, sentirá y pensará como si fuera real. En otras palabras, suspenderá su incredulidad natural y entrará en el mundo ficticio aceptando sus reglas del juego.
Pero este pacto no viene dado por el lector solamente. La historia tiene la responsabilidad de ratificarlo. Yo puedo, como lector, tener toda la intención de creerme la historia de una mujer que es asesinada por su marido en su lecho prendido en llamas. Pero si lo que estoy leyendo comienza a parecerme absurdo, incoherente y no me lo creo, lo siento, el pacto se habrá roto. El texto carga con la responsabilidad de ser convincente, de poder reforzar y justificar ese "pacto". Es decir, debe ser verosímil.
Una historia realista tiene la mitad del camino ganado. Como se maneja en ambientes reales, con personajes muy similares a los que encontramos todos los días en el autobús o en la oficina, el pacto de verosimilitud se da con más naturalidad y rapidez que en las historias fantásticas. Sin embargo, es sólo la mitad del camino. No puedes creerte que porque escribes una historia realista no tienes la obligación de seguir siendo verosímil: la coherencia y el desarrollo lógico de los acontecimientos deben acompañar a la primera impresión de verosimilitud.
Si esto es así con el género realista, con mayor razón se debe tener cuidado en el género fantástico. ¿Se creen que porque aparecen vampiros o dragones, o robots humanoidoes o alienígenas en una historia, aquel tiene la excusa de salvarse del pacto? Pues no. Alguien dijo en algún foro que la ciencia ficción, por ejemplo, carga con la enorme responsabilidad de ser verosímil, precisamente porque juega con la ciencia, una de las más ostensibles e imparciales realidades que nos rodean. En realidad, no creo que la ciencia ficción deba ser verosímil porque trabaje con especulaciones científicas. Pienso que debe ser verosímil porque construye narraciones ficticias que se basan en el pacto antes mencionado. Es decir, es literatura y como tal debe cumplir las mismas reglas que el realismo, la novela histórica y otros.
Pues bien, en ese mismo foro alguien dijo "Si la historia no es verosímil, ya no es ciencia ficción, es fantasía", contribuyendo a una de las falacias más absurdas que habré encontrado. Aún con mayor razón que el realismo, y precisamente porque no trabaja en ambientes similares a los reales, la fantasía debe ser verosímil. Debes poder creerte que ese mundo fantástico que te narran es real, que Gandalf vive y respira, que Frodo llevó el Anillo a Mordor y que el vampiro Lestat fue quien inició a Louis y no otro. Debes poder establecer el pacto, porque si no lo haces, no te lees el libro. Y lo mismo ocurre con el cine y la TV. Por más fantasía que sea, si no te crees el cuento no ves la serie. La obligación de verosimilitud pesa como una piedra inmensa sobre cada historia ficticia, fantástica o realista, que desfile frente a nuestros ojos, so pena de ser olvidada o denostada.
Y esa carga de responsabilidad la lleva el texto. Siempre.
¡Qué pena que el guionista y el director de mi telenovela de vampiros no hayan sido conscientes de su deber! Echaron a perder lo que hubiera sido una bonita historia por el ansia de aumentar los ratings y de introducir tantas escenas tremebundas sin ton ni son, que eliminaron la verosimilitud y cortaron mi pacto con la historia.
Una debacle total.
1 de mayo de 2010
¿El mismo territorio... siempre?
Hoy, como buen 1ro. de mayo que es, había decidido no trabajar. En nada. Pero creo que semejante privilegio no alcanza para todos y al final, me he encontrado cumpliendo con mis rutinarios deberes domésticos y paseándome por Internet en busca de algún artículo interesante, sobre algún tema que la TV no supo brindarme.
Y me encontré con una frase que me hizo pensar en algo que ya he pensado antes. Se trataba de un comentario de Arturo Pérez-Reverte a la pregunta "¿cómo derrotar la página en blanco?", la cual había sido lanzada a varios escritores consagrados con el fin de brindar consejos a los noveles. El artículo, muy interesante por cierto, se titula precisamente La derrota de la página en blanco y apareció en El País el 17 de abril pasado. El comentario al que me refiero rezaba así:
"Con el tiempo, los escritores vamos cambiando y no es la misma novela la que escribes con 20 que la que escribes con 40, o con 60, porque tu corazón cambia con el tiempo, pero creo que todo escritor coherente debe pisar siempre el mismo territorio e ir desarrollándolo con los años. El lector siempre debe reconocer tu territorio. Desconfío del autor que cambia de territorio o que no lo deja claro en sus libros."
El mismo territorio... ¿A qué se refiere? Confieso que muchas veces me he hecho una pregunta que ya resulta reiterada, pero frente a la cual no hay -supongo- una respuesta sin equívocos: ¿Debe un escritor permanecer fiel a un género literario, a un mundo narrado, a una historia, incluso a un personaje a lo largo de su vida profesional? O, por el contrario, ¿debe buscar nuevos horizontes siempre, en otros géneros, otras historias y, por supuesto, otros personajes, como imperativo para no perder su frescura artística? ¿Es dañino volver una y otra vez al mismo mundo o, por el contrario, es ser "coherente"?
No sé a cuál "territorio" se refiere Pérez-Reverte, pero puedo trazar algunos supuestos:
- Supongamos que se refiere a un estilo y una forma de escribir. No creo que haya mayor duda al respecto. En realidad, alcanzar un "sello personal" puede ser tarea díficil y no siempre clara para un artista, cualquiera que sea su arte, pero pienso que por la inercia misma del tiempo que llevas escribiendo, terminas por desarrollar alguno. Ahora bien, ¿has desarrollado un estilo... o has caído en una fórmula? Esto es importante. No es lo mismo tener un estilo "fluido", o "alambicado", o "dinámico", etc., a escribir siempre de la misma manera cualquier historia que se atraviese. Creo que en este caso, el "territorio" será el estilo, no la fórmula que alguien se habrá prefabricado para vender a lo seguro. Cuando pienso en esto suelo pensar en los músicos-compositores. ¿Fulano tiene un estilo... o es que escribe siempre la misma canción? Es de pensar.
-Supongamos que se refiere al género literario. Pienso que es muy posible mantenerse dentro del ámbito de un mismo género toda tu vida, pues los géneros son amplios y cobijan una multiplicidad de historias y escenarios que pueden enriquecer tu vida. Si, por ejemplo, te desenvuelves de manera exitosa en el género histórico y allí comienzas a generar tus triunfos, es confortable y "coherente" que sigas haciéndolo después. Tus lectores sabrán a qué se enfrentarán cada vez que se encuentren con algún título escrito por ti y se podrá decir que eres "coherente" con un trabajo profesional que depuras día a día... Sin embargo, pienso en las veces en que algunos autores se salieron de "su" género habitual y se atrevieron con otros distintos y triunfaron también. O incluso les fue mejor (el caso de Ken Follet y Los Pilares de la Tierra es interesante y llamativo). ¿Será un acto traicionero para con los lectores, para consigo mismo, para con su "coherencia"? No estoy segura de que así sea. Y no debería ser una restricción inflexible, pues no puedes estar seguro si estarás abriendo tu horizonte artístico más que tracionando tu coherencia.
-Supongamos que se refiere a la misma historia, al mismo mundo narrado, al mismo personaje. Aquí hay tela que cortar. Muchos escritores califican de "poco original" a un colega que se dedica a escribir novelas ambientadas en el mismo escenario, o utilizando el transfondo de una misma historia, o bien, siempre con el mismo personaje central. Y es posible que tengan razón en algunos casos: quizá el escritor que dio con un personaje carismático o con un mundo especial no quiera abandonarlos porque allí se siente seguro. Pero también, pienso, no tiene por qué ser falta de originalidad o imaginación. Hay mundos narrados que dan pie para muchas historias entrelazadas, tan imaginativas u originales como la primera. Después de todo, si te has tomado años desarrollando un mundo narrado coherente, ¿por qué no tendrías derecho a usarlo cuantas veces quieras? Y en cuanto a un personaje carismático... bueno, no son artículos que compras en un almacén, vamos. A veces uno sólo de estos puede garantizarte la independencia económica y tu lugar en las letras.
Sin embargo, no es una obligación. No veo por qué habría de considerarse "incoherente" a un escritor que decide abandonar un personaje famoso por inventar algo totalmente nuevo. No es falta de coherencia. Es necesidad artística, pienso, pues el mismo personaje o la misma historia puede llegar a cansarte al punto del hastío y cuando te das cuenta puedes estar escribiendo más por inercia que por pasión.
¿Cuál habrá sido el punto de vista de Pérez-Reverte? Lo ignoro. Sin embargo, teniendo estas consideraciones, no estoy segura de darle la razón. Desenvolverse en un territorio -el que sea- y sentirse seguro en él es legítimo, y está bien. Nadie debería criticarte por ello. Pero si quieres abandonarlo, o dejarlo por un tiempo, y volar lejos... tampoco debería ser motivo de censura. El arte es libertad y la literatura es arte.
Al final, pienso que es mejor ser coherente consigo mismo y saber escribir aquello para lo que estamos preparados. Aunque hayamos dejado atrás algún territorio seguro.
Y me encontré con una frase que me hizo pensar en algo que ya he pensado antes. Se trataba de un comentario de Arturo Pérez-Reverte a la pregunta "¿cómo derrotar la página en blanco?", la cual había sido lanzada a varios escritores consagrados con el fin de brindar consejos a los noveles. El artículo, muy interesante por cierto, se titula precisamente La derrota de la página en blanco y apareció en El País el 17 de abril pasado. El comentario al que me refiero rezaba así:
"Con el tiempo, los escritores vamos cambiando y no es la misma novela la que escribes con 20 que la que escribes con 40, o con 60, porque tu corazón cambia con el tiempo, pero creo que todo escritor coherente debe pisar siempre el mismo territorio e ir desarrollándolo con los años. El lector siempre debe reconocer tu territorio. Desconfío del autor que cambia de territorio o que no lo deja claro en sus libros."
El mismo territorio... ¿A qué se refiere? Confieso que muchas veces me he hecho una pregunta que ya resulta reiterada, pero frente a la cual no hay -supongo- una respuesta sin equívocos: ¿Debe un escritor permanecer fiel a un género literario, a un mundo narrado, a una historia, incluso a un personaje a lo largo de su vida profesional? O, por el contrario, ¿debe buscar nuevos horizontes siempre, en otros géneros, otras historias y, por supuesto, otros personajes, como imperativo para no perder su frescura artística? ¿Es dañino volver una y otra vez al mismo mundo o, por el contrario, es ser "coherente"?
No sé a cuál "territorio" se refiere Pérez-Reverte, pero puedo trazar algunos supuestos:
- Supongamos que se refiere a un estilo y una forma de escribir. No creo que haya mayor duda al respecto. En realidad, alcanzar un "sello personal" puede ser tarea díficil y no siempre clara para un artista, cualquiera que sea su arte, pero pienso que por la inercia misma del tiempo que llevas escribiendo, terminas por desarrollar alguno. Ahora bien, ¿has desarrollado un estilo... o has caído en una fórmula? Esto es importante. No es lo mismo tener un estilo "fluido", o "alambicado", o "dinámico", etc., a escribir siempre de la misma manera cualquier historia que se atraviese. Creo que en este caso, el "territorio" será el estilo, no la fórmula que alguien se habrá prefabricado para vender a lo seguro. Cuando pienso en esto suelo pensar en los músicos-compositores. ¿Fulano tiene un estilo... o es que escribe siempre la misma canción? Es de pensar.
-Supongamos que se refiere al género literario. Pienso que es muy posible mantenerse dentro del ámbito de un mismo género toda tu vida, pues los géneros son amplios y cobijan una multiplicidad de historias y escenarios que pueden enriquecer tu vida. Si, por ejemplo, te desenvuelves de manera exitosa en el género histórico y allí comienzas a generar tus triunfos, es confortable y "coherente" que sigas haciéndolo después. Tus lectores sabrán a qué se enfrentarán cada vez que se encuentren con algún título escrito por ti y se podrá decir que eres "coherente" con un trabajo profesional que depuras día a día... Sin embargo, pienso en las veces en que algunos autores se salieron de "su" género habitual y se atrevieron con otros distintos y triunfaron también. O incluso les fue mejor (el caso de Ken Follet y Los Pilares de la Tierra es interesante y llamativo). ¿Será un acto traicionero para con los lectores, para consigo mismo, para con su "coherencia"? No estoy segura de que así sea. Y no debería ser una restricción inflexible, pues no puedes estar seguro si estarás abriendo tu horizonte artístico más que tracionando tu coherencia.
-Supongamos que se refiere a la misma historia, al mismo mundo narrado, al mismo personaje. Aquí hay tela que cortar. Muchos escritores califican de "poco original" a un colega que se dedica a escribir novelas ambientadas en el mismo escenario, o utilizando el transfondo de una misma historia, o bien, siempre con el mismo personaje central. Y es posible que tengan razón en algunos casos: quizá el escritor que dio con un personaje carismático o con un mundo especial no quiera abandonarlos porque allí se siente seguro. Pero también, pienso, no tiene por qué ser falta de originalidad o imaginación. Hay mundos narrados que dan pie para muchas historias entrelazadas, tan imaginativas u originales como la primera. Después de todo, si te has tomado años desarrollando un mundo narrado coherente, ¿por qué no tendrías derecho a usarlo cuantas veces quieras? Y en cuanto a un personaje carismático... bueno, no son artículos que compras en un almacén, vamos. A veces uno sólo de estos puede garantizarte la independencia económica y tu lugar en las letras.
Sin embargo, no es una obligación. No veo por qué habría de considerarse "incoherente" a un escritor que decide abandonar un personaje famoso por inventar algo totalmente nuevo. No es falta de coherencia. Es necesidad artística, pienso, pues el mismo personaje o la misma historia puede llegar a cansarte al punto del hastío y cuando te das cuenta puedes estar escribiendo más por inercia que por pasión.
¿Cuál habrá sido el punto de vista de Pérez-Reverte? Lo ignoro. Sin embargo, teniendo estas consideraciones, no estoy segura de darle la razón. Desenvolverse en un territorio -el que sea- y sentirse seguro en él es legítimo, y está bien. Nadie debería criticarte por ello. Pero si quieres abandonarlo, o dejarlo por un tiempo, y volar lejos... tampoco debería ser motivo de censura. El arte es libertad y la literatura es arte.
Al final, pienso que es mejor ser coherente consigo mismo y saber escribir aquello para lo que estamos preparados. Aunque hayamos dejado atrás algún territorio seguro.
24 de abril de 2010
Sobre leer y escribir...
Pongámonos filosóficos. Pasé un Día del Libro de forma apacible, no exactamente leyendo un "libro nuevo" como pretendía alguna campaña publicitaria, pero sí al menos leyendo uno de los libros que estoy revisando, amén de otros documentos no necesariamente interesantes. Y luego me puse a pensar sobre el famoso "Día". Como en el caso del Día de la Mujer, me pregunté por qué era necesario tener un Día del Libro. No existe un Día del Filme, como no existe un Día del Hombre, pero sí que se ha dado la idea de crear otros Días para celebrar o recordar a alguien en particular, que, es de suponer, ha sido olvidado. Y sí: en el Día de la Madre nos acordamos de las pobres mujeres que nos dieron la vida con un regalo de turno. Igual sucede con el Día del Padre, y lo mismo con el Día del Niño (aunque éste es más un invento de las jugueteras y dulcerías que otra cosa). Y precisamente porque el agua potable está en riesgo, ahora hay un Día del Agua, como también el pasado 22 de abril se celebró el Día de la Tierra, tan necesitada de ser "recordada" en medio de nuestro cambio climático y otros horrores. Y el citado Día de la Mujer será porque la condición de las mujeres en el mundo dista de ser igualitaria o al menos positiva.
Con estos pensamiento, ¿es el Día del Libro una única oportunidad para recordar los libros? Pues pareciera que es así...
En un informe reciente sobre el estado de la educación pública de mi país, se determinó que el mayor problema que afrontamos es que los jóvenes se gradúan de la secundaria con pésimas habilidades para la lectura. Gozamos de un nivel de alfabetización de alrededor de un 97% (aunque quizá haya bajado un poco), pero es apenas básico, pues lo que se demostró era que la comprensión de lectura de los jóvenes era muy pobre y sus capacidades para expresar sus pensamientos por medio de la escritura era peor.
La respuesta de los "expertos" no se hizo esperar. Muchos atribuyeron la causa a la Internet y a los mensajes de texto, pues los jóvenes "destrozan" el idioma en estos medios y rehúyen la lectura por estar pendientes de la red. Otros dijeron que el problema era más profundo, pues también estaba la enorme afición de los chicos a la TV y a los videojuegos. Otros factores como problemas en el programa académico del Ministerio de Educación Pública y las deficiencias de la educación pública en general se unieron a los citados arriba. Al final, todo el mundo concluyó con que "no se lee bastante".
Pues esa es verdad de perogrullo. Todo el mundo sabe que es preciso leer con cierta asiduidad para manejar una ortografía decente y aprender a asimilar los conocimientos y reflexiones que nos ofrecen las ciencias y las filosofías del mundo. Sin embargo, poco después leí un artículo muy interesante en el que se refutaba que la solución fuera tan simple. Después de todo, siempre ha habido mucho mayor número de no-lectores que de lectores (me refiero a la frecuencia con que leen libros) y sin embargo, en el pasado, el nivel general de la ortografía y la expresión escrita era mucho más alto que el de hoy. ¿Cómo era posible?
La articulista citaba estudios científicos entorno a las capacidades del cerebro para desarrollar habilidades específicas, según los cuales se asegura que la zona del cerebro destinada al desarrollo de la lectura es distinta a aquélla donde radica nuestra habilidad para escribir, pues ésta necesitaba de varias zonas cerebrales al mismo tiempo. En otras palabras, resulta que para poder expresarse por medios escritos se requiere de "más cerebro" que para realizar operaciones matemáticas. ¡Y todos preocupados sólo por los cursos de matemática del colegio!
El punto era entonces afirmar que para lograr un mejor desempeño profesional y general de los graduados de la secundaria y de todos los adultos jóvenes en general no bastaba con que se les inculcara el muy saludable hábito de la lectura, sino que era coveniente volver a antiguos métodos de enseñanza donde se conminaba a los estudiantes a memorizar poemas, a realizar ejercicios repetitivos de ortografía y escritura y donde se les solicitaba que realizaran composiciones escritas sobre temas diversas. En otras palabras, métodos "antiguos" (que coinciden con un mejor discurso escrito de los ahora sexagenarios).
Leer, entonces, no es suficiente. Hay que escribir y hacerlo desde niño, para mejorar en general nuestras capacidades cognoscitivas y de comprensión.
¿No debería haber, entonces, un Día del Ensayo? ;)
Con estos pensamiento, ¿es el Día del Libro una única oportunidad para recordar los libros? Pues pareciera que es así...
En un informe reciente sobre el estado de la educación pública de mi país, se determinó que el mayor problema que afrontamos es que los jóvenes se gradúan de la secundaria con pésimas habilidades para la lectura. Gozamos de un nivel de alfabetización de alrededor de un 97% (aunque quizá haya bajado un poco), pero es apenas básico, pues lo que se demostró era que la comprensión de lectura de los jóvenes era muy pobre y sus capacidades para expresar sus pensamientos por medio de la escritura era peor.
La respuesta de los "expertos" no se hizo esperar. Muchos atribuyeron la causa a la Internet y a los mensajes de texto, pues los jóvenes "destrozan" el idioma en estos medios y rehúyen la lectura por estar pendientes de la red. Otros dijeron que el problema era más profundo, pues también estaba la enorme afición de los chicos a la TV y a los videojuegos. Otros factores como problemas en el programa académico del Ministerio de Educación Pública y las deficiencias de la educación pública en general se unieron a los citados arriba. Al final, todo el mundo concluyó con que "no se lee bastante".
Pues esa es verdad de perogrullo. Todo el mundo sabe que es preciso leer con cierta asiduidad para manejar una ortografía decente y aprender a asimilar los conocimientos y reflexiones que nos ofrecen las ciencias y las filosofías del mundo. Sin embargo, poco después leí un artículo muy interesante en el que se refutaba que la solución fuera tan simple. Después de todo, siempre ha habido mucho mayor número de no-lectores que de lectores (me refiero a la frecuencia con que leen libros) y sin embargo, en el pasado, el nivel general de la ortografía y la expresión escrita era mucho más alto que el de hoy. ¿Cómo era posible?
La articulista citaba estudios científicos entorno a las capacidades del cerebro para desarrollar habilidades específicas, según los cuales se asegura que la zona del cerebro destinada al desarrollo de la lectura es distinta a aquélla donde radica nuestra habilidad para escribir, pues ésta necesitaba de varias zonas cerebrales al mismo tiempo. En otras palabras, resulta que para poder expresarse por medios escritos se requiere de "más cerebro" que para realizar operaciones matemáticas. ¡Y todos preocupados sólo por los cursos de matemática del colegio!
El punto era entonces afirmar que para lograr un mejor desempeño profesional y general de los graduados de la secundaria y de todos los adultos jóvenes en general no bastaba con que se les inculcara el muy saludable hábito de la lectura, sino que era coveniente volver a antiguos métodos de enseñanza donde se conminaba a los estudiantes a memorizar poemas, a realizar ejercicios repetitivos de ortografía y escritura y donde se les solicitaba que realizaran composiciones escritas sobre temas diversas. En otras palabras, métodos "antiguos" (que coinciden con un mejor discurso escrito de los ahora sexagenarios).
Leer, entonces, no es suficiente. Hay que escribir y hacerlo desde niño, para mejorar en general nuestras capacidades cognoscitivas y de comprensión.
¿No debería haber, entonces, un Día del Ensayo? ;)
16 de abril de 2010
Segunda parte de "Sueño profundo"
No fueron dos semanas, ¡qué idea la mía!, sino una, pues ya NGC 3660 publicó la segunda parte de mi relato Sueño profundo, que también es su final. Con esta nueva entrega, el relato sale a la luz y puede ser mirado, criticado y leído a placer por quien sienta curiosidad de hacerlo. Naturalmente, estoy dispuesta a escuchar comentarios entorno a él, aunque no sean positivos, pero entretanto me siento complacida de que haya encontrado el camino para hacerse público.
Sus lecturas serán bienvenidas. ¡Saludos! :)
Sus lecturas serán bienvenidas. ¡Saludos! :)
12 de abril de 2010
Pequeñas novedades
En estos días, en medio de mis ocupaciones habituales y mis revisiones nuevas, he recopilado algunas novedades relacionadas con mis relatos. De las revisiones, pues ni hablo, pues se trata de mis novelas. Sí, estoy revisando una novela para enviarla a un certamen muy conocido del que no pienso comentar nada todavía para no invocar malos augurios (je, se trata de una pequeña superstición que tengo) y estoy revisando otra (¡de nuevo!) para poder subirla a Lulu. Sí, esta última es la tercera parte de la trilogía A Través del Portal, la cual cierra la historia. :)
Con respecto a los relatos, se trata de Flor del crepúsculo y Sueño profundo. El primero fue publicado en la antología Posibles futuros. Cuentos de Ciencia Ficción (EUNED 2009), que salió en diciembre del año pasado y que ha llegado a algunas revistas y blogs esparcidos por la red. Sin embargo, en la mayoría noté que los autores de las reseñas se limitaron a copiar la nota de prensa que formuló un diario matutino de mi país -no muy acertada, por cierto- sin leer los relatos en cuestión. Por esa razón, no me molesté en enlazarlos. Pero esta última -que me fue remitida por uno de mis colegas de antología- es diferente: es obvio que el autor de la reseña leyó la antología y se ocupa de comentar los relatos desde su punto de vista personal. Si alguien quiere leerla, la encontrará en Velero 25, revista online de Ciencia Ficción Peruana, que presenta diversos artículos, reseñas, entrevistas y también publica relatos. El reseñista es Víctor Pretell, quien comentó nuestro libro el 19 de marzo de este año.
En cuanto a Sueño profundo, se trata del relato que quedó finalista del pasado XXI Certamen Alberto Magno de Ciencia Ficción, que organiza anualmente la Universidad del País Vasco en España. Ya entonces comenté muy contenta sobre dicha distinción, pero no significaba que el relato fuera a ser publicado. Pues bien, ahora sí que se puede encontrar en línea. NGC 3660 publicó la primera parte de Sueño profundo el viernes pasado y se encargará de publicar la segunda parte en un par de semanas. Si alguien quiere leer el relato, no más tiene que pulsar en el enlace del portal y voilá! Incluso es posible comentarlo -para bien o para mal-. Claro que yo espero que les guste. ;)
En cuanto tenga otra novedad, pues la cuelgo por aquí. :)
Con respecto a los relatos, se trata de Flor del crepúsculo y Sueño profundo. El primero fue publicado en la antología Posibles futuros. Cuentos de Ciencia Ficción (EUNED 2009), que salió en diciembre del año pasado y que ha llegado a algunas revistas y blogs esparcidos por la red. Sin embargo, en la mayoría noté que los autores de las reseñas se limitaron a copiar la nota de prensa que formuló un diario matutino de mi país -no muy acertada, por cierto- sin leer los relatos en cuestión. Por esa razón, no me molesté en enlazarlos. Pero esta última -que me fue remitida por uno de mis colegas de antología- es diferente: es obvio que el autor de la reseña leyó la antología y se ocupa de comentar los relatos desde su punto de vista personal. Si alguien quiere leerla, la encontrará en Velero 25, revista online de Ciencia Ficción Peruana, que presenta diversos artículos, reseñas, entrevistas y también publica relatos. El reseñista es Víctor Pretell, quien comentó nuestro libro el 19 de marzo de este año.
En cuanto a Sueño profundo, se trata del relato que quedó finalista del pasado XXI Certamen Alberto Magno de Ciencia Ficción, que organiza anualmente la Universidad del País Vasco en España. Ya entonces comenté muy contenta sobre dicha distinción, pero no significaba que el relato fuera a ser publicado. Pues bien, ahora sí que se puede encontrar en línea. NGC 3660 publicó la primera parte de Sueño profundo el viernes pasado y se encargará de publicar la segunda parte en un par de semanas. Si alguien quiere leer el relato, no más tiene que pulsar en el enlace del portal y voilá! Incluso es posible comentarlo -para bien o para mal-. Claro que yo espero que les guste. ;)
En cuanto tenga otra novedad, pues la cuelgo por aquí. :)
30 de marzo de 2010
¿Nuevas técnicas narrativas?
Finalmente repuesta de una gripe dolorosa y aburrida -sí, porque me vi imposibilitada durante algunos días de hacer nada que no fuera dormir- regreso a la red y me encuentro con artículos casi surrealistas, tal como éste. ¡El "nuevo" lenguaje de la ficción! Y me quedo algo sorprendida de la exposición de tales ideas. De forma colateral, en un mensaje muy interesante dejado en su blog ha poco, la escritora Care Santos razona también entorno al artículo y a la serie de televisión allí mencionada (la que supuestamente ha formado "culto" y ha "revolucionado" la manera en que se cuentan las cosas) y esgrime una serie de reflexiones más que pertinentes para nosotros, los narradores de oficio. ¿Es que acaso debemos cambiar la manera en que planteamos nuestras propias historias para adecuarlas a esta nueva necesidad del público -lector o espectador- que está dispuesta a envolverse con ellas?... Y no es una preocupación nimia. Es una auténtica interrogante que guarda relación con la filosofía y el estilo de un narrador a diferencia de otro cualquiera.
Considero que las reflexiones de Care Santos son pertinentes, pero tengo mis propias impresiones al respecto. Primero, no creo que esta manera de contar historias sea "nueva". Ni mucho menos que Perdidos (Lost) haya forjado un "culto". Todo esto parte del boom del momento, porque la serie se acerca a su final y porque han surgido otras series, más o menos tremebundas y atropelladas y misteriosas, similares a ésta, que dan la impresión de seguir un "culto". Pero creo que no son más que cohetes y fuegos artificiales. Detrás está la industria del entretenimiento intentando rescatar un fracaso comercial y obtener hasta el último centavo de reposición posible.
Perdidos arrancó con grandes expectativas. Y acostumbró al espectador a esperar eventos y giros narrativos sorprendentes, a que se le dejara asombrado y temblando al final de cada capítulo y a que todo podía darse vuelta por completo en el siguiente. El problema fue que, al parecer, los guionistas (o sea, los escritores o narradores) no tenían muy claro hacia dónde iban y echaban mano de cuanto estuviera a su alcance para lograr suspender a la audiencia de manera forzada. ¿Qué sucedió en el transcurso del tiempo? Lo predecible.
El espectador se cansó y comenzó a retirarse. La serie se vio ante un declive pasmoso de audiencia y sólo con nuevos giros "extraños" logró mantenerse hasta la sexta temporada y no más allá. Fin de la historia. ¿Culto? ¿Cuál? ¡Perdió a su principal objetivo: la audiencia! Y por una razón muy simple: porque quien mira una serie o lee un libro espera que la secuencia de eventos tengan una coherencia interna creíble que lo inste a seguir mirando o a seguir leyendo. Contar por contar, a lo loco y sacándose eventos y explicaciones de la manga cobra un precio alto y es que el seguidor de la historia se canse de tantas contradicciones y de tan pocos instantes de paz. Sí, porque se necesita un momento para pensar, para sentir la historia, para creer en ella, para vivirla. Si te la pasas de sobresalto irracional en sobresalto irracional, te cansas de los sobresaltos, y al siguiente ya ni siquiera reaccionas.
¿Nuevo? No, para nada. El folletín primero y la telenovela después son maestros en el arte de dejar en suspenso un final de capítulo. Siempre atentos a los vaivenes del público, estos espacios crearon esa historia que se va armando al momento en que es digerida por su audiencia, y que necesita mantener su interés a punta de espoleos violentos de la acción, de manera que el espectador o el lector consuman el siguiente capítulo con la misma voracidad que el primero. Es un estilo suspensivo muy utilizado por innumerables narradores a lo largo del tiempo. ¿Recuerdan a Sherezada, la narradora de cuentos de Las Mil y Una Noches? Dejaba en suspenso su cuento en el peor momento, precisamente para evitar que el sultán la decapitara con tal de escuchar la continuación. ¡Y así se fue mil y una noches!
Es exactamente el mismo mecanismo.
¿Qué es lo deplorable de Lost y otras series similares (Heroes, Flasforward, etc.) y por qué van perdiendo audiencia? Pues si una cosa distingue a las telenovelas y a los folletines es su impresionante éxito de audiencia. No decae, se incrementa. ¿Por qué estas series de "impacto" están perdiendo seguidores y necesitan de declaraciones fuera de la serie, de escándolos entorno a sus actores, y de otros subterfugios de la publicidad para llamarlos de vuelta?
Porque están mal hechas. Eso es todo. Para escribir un buen folletín tienes que tener muy buen pulso de tu público, cierto, pero debes saber a dónde te diriges. Debes ser coherente. Las telenovelas son exitosas porque a pesar de algunos baches y exageraciones de tono, son en conjunto primordialmente coherentes. Y tienen suave remansos de paz de cuando en cuando, con lo que le dan respiro al espectador y lo asientan. No se puede ir atropelladamente a lo largo del capítulo inventando cosas absurdas que luego no explicas y esperar que el espectador se lo crea y regrese. No es así.
Por tal motivo, que la prensa hable y que los críticos hablen de "culto" y otras parafernalias. No hay rescate. Lost será olvidada con el tiempo y lo mismo ocurrirá con otros adefesios narrativos conforme surjan. No está fundando nada nuevo. Sólo está haciendo mal lo que ya otros hicieron muy bien en su momento. Y siguen haciendo.
Con respecto a nosotros, los narradores de oficio, calma. No es el momento de llenar de giros extraños nuestras novelas o cuentos si no tenemos idea de a dónde vamos. Seamos coherentes primero. Y entonces sí... contemos nuestra historia. ;)
Considero que las reflexiones de Care Santos son pertinentes, pero tengo mis propias impresiones al respecto. Primero, no creo que esta manera de contar historias sea "nueva". Ni mucho menos que Perdidos (Lost) haya forjado un "culto". Todo esto parte del boom del momento, porque la serie se acerca a su final y porque han surgido otras series, más o menos tremebundas y atropelladas y misteriosas, similares a ésta, que dan la impresión de seguir un "culto". Pero creo que no son más que cohetes y fuegos artificiales. Detrás está la industria del entretenimiento intentando rescatar un fracaso comercial y obtener hasta el último centavo de reposición posible.
Perdidos arrancó con grandes expectativas. Y acostumbró al espectador a esperar eventos y giros narrativos sorprendentes, a que se le dejara asombrado y temblando al final de cada capítulo y a que todo podía darse vuelta por completo en el siguiente. El problema fue que, al parecer, los guionistas (o sea, los escritores o narradores) no tenían muy claro hacia dónde iban y echaban mano de cuanto estuviera a su alcance para lograr suspender a la audiencia de manera forzada. ¿Qué sucedió en el transcurso del tiempo? Lo predecible.
El espectador se cansó y comenzó a retirarse. La serie se vio ante un declive pasmoso de audiencia y sólo con nuevos giros "extraños" logró mantenerse hasta la sexta temporada y no más allá. Fin de la historia. ¿Culto? ¿Cuál? ¡Perdió a su principal objetivo: la audiencia! Y por una razón muy simple: porque quien mira una serie o lee un libro espera que la secuencia de eventos tengan una coherencia interna creíble que lo inste a seguir mirando o a seguir leyendo. Contar por contar, a lo loco y sacándose eventos y explicaciones de la manga cobra un precio alto y es que el seguidor de la historia se canse de tantas contradicciones y de tan pocos instantes de paz. Sí, porque se necesita un momento para pensar, para sentir la historia, para creer en ella, para vivirla. Si te la pasas de sobresalto irracional en sobresalto irracional, te cansas de los sobresaltos, y al siguiente ya ni siquiera reaccionas.
¿Nuevo? No, para nada. El folletín primero y la telenovela después son maestros en el arte de dejar en suspenso un final de capítulo. Siempre atentos a los vaivenes del público, estos espacios crearon esa historia que se va armando al momento en que es digerida por su audiencia, y que necesita mantener su interés a punta de espoleos violentos de la acción, de manera que el espectador o el lector consuman el siguiente capítulo con la misma voracidad que el primero. Es un estilo suspensivo muy utilizado por innumerables narradores a lo largo del tiempo. ¿Recuerdan a Sherezada, la narradora de cuentos de Las Mil y Una Noches? Dejaba en suspenso su cuento en el peor momento, precisamente para evitar que el sultán la decapitara con tal de escuchar la continuación. ¡Y así se fue mil y una noches!
Es exactamente el mismo mecanismo.
¿Qué es lo deplorable de Lost y otras series similares (Heroes, Flasforward, etc.) y por qué van perdiendo audiencia? Pues si una cosa distingue a las telenovelas y a los folletines es su impresionante éxito de audiencia. No decae, se incrementa. ¿Por qué estas series de "impacto" están perdiendo seguidores y necesitan de declaraciones fuera de la serie, de escándolos entorno a sus actores, y de otros subterfugios de la publicidad para llamarlos de vuelta?
Porque están mal hechas. Eso es todo. Para escribir un buen folletín tienes que tener muy buen pulso de tu público, cierto, pero debes saber a dónde te diriges. Debes ser coherente. Las telenovelas son exitosas porque a pesar de algunos baches y exageraciones de tono, son en conjunto primordialmente coherentes. Y tienen suave remansos de paz de cuando en cuando, con lo que le dan respiro al espectador y lo asientan. No se puede ir atropelladamente a lo largo del capítulo inventando cosas absurdas que luego no explicas y esperar que el espectador se lo crea y regrese. No es así.
Por tal motivo, que la prensa hable y que los críticos hablen de "culto" y otras parafernalias. No hay rescate. Lost será olvidada con el tiempo y lo mismo ocurrirá con otros adefesios narrativos conforme surjan. No está fundando nada nuevo. Sólo está haciendo mal lo que ya otros hicieron muy bien en su momento. Y siguen haciendo.
Con respecto a nosotros, los narradores de oficio, calma. No es el momento de llenar de giros extraños nuestras novelas o cuentos si no tenemos idea de a dónde vamos. Seamos coherentes primero. Y entonces sí... contemos nuestra historia. ;)
12 de marzo de 2010
Maravilla: la magia de las palabras
El otro día me quedé viendo la transmisión de la entrega de los premios Óscar en Los Angeles. La ceremonia estaba agradable, los anfitriones simpáticos, y siempre es interesante ver quién gana y quién pierde entre tantas caras conocidas y de tantas producciones cinematográficas que, aunque no haya visto, si he oído mencionar. Por eso me quedé viendo la entrega -y porque no tenía nada mejor que hacer también, la verdad-.
¡Cuántas categorías! ¡Cuántos detalles a tomar en cuenta! Mirando a tantas personas subir al escenario para recibir sus estautillas, no pude por menos que pensar en lo costoso y complejo que es hacer una película. Incluso en una que no lleve efectos especiales, todo debe ser tomado en cuenta: desde un guión coherente e interesante -la base de la película-, hasta la adecuada selección de actores, entre protagónicos y secundarios, la elaboración de los escenarios -incluyendo todos los accesorios como muebles, cubiertos, cortinas, libros, etc-, el diseño del vestuario, el maquillaje de los actores, el tipo de tomas, la tecnología a aplicar en dichas tomas, la música, el ritmo, los sonidos y la mezcla de los sonidos, y una larga lista de detalles que ya ni recuerdo pero que sé que están allí. Hablamos, pues, de varias decenas de personas entorno a la elaboración de una sola película. Que salga bien o mal depende en grado sumo de las habilidades y dedicación del director (el jefe, obvio) y de la fortaleza del guión que le da origen. Pero también, incidentalmente, de una buena ambientación, de un buen fondo musicial y de muchos factores combinados.
Es una tarea monumental.
¿Y cuál es su objetivo? Pues, muy simple: encantar a un público.
Sí, encantar a un público, eso es todo. Que la reflexión, que la emoción, sí, sí, que expresar ideas, que hacer denuncias, que explorar nuevas técnicas, todo eso está muy bien. Que realizar un sueño, que ver convertidas en realidad tantas ideas, que ganar mucho dinero. Todo eso es válido. Pero se reduce a encantar a un público. Si no encantas a tu público, estás frito, porque esa inmensa tarea fue muy costosa y puedes quedar atorado de deudas de por vida. Tienes necesariamente que encantar a tu público.
Para eso es que se crearon tantos apoyos a la labor de los actores. Y por eso es que merecen todos estos reconocimientos. Pues no es fácil encantar a un público. Muchos piensan que sí, que es muy sencillo. ¡Vaya que no! No es fácil. Debes gastar mucho y pensar mucho. Si al final el producto es una obra maestra o una mera máquina entretenida, da igual. Lo importante es que encantaste a un público. Y fuiste exitoso.
Me dije entonces que ante toda esta parafernalia, un escritor sólo dispone de un trozo de papel y un puñado de palabras. La cara ayuda: una editorial profesional se cuida muy bien de preparar una cubierta atractiva, de contar con materiales de buena calidad, de unir bien las páginas, etc. Todo eso cuenta. Pero al final, lo que tienes en las manos es un puñado de palabras, escritas por una persona que intentará encantarte con ellas y sólo con ellas, sin ayuda de imágenes sugerentes realizadas con cámaras de alta tecnología, sin grandes orquestas ni números musicales, sin golpes de sonido ni efectos visuales. Sólo palabras.
Uno diría, así de pronto, que es evidente por qué hay "tanto" público en los cines y tan "pocos" lectores. Pero en un segundo pensamiento, te das cuenta de que no son tan "pocos" los lectores. Eso de que "nadie" lee es una falacia. ¡Claro que se lee y mucho! Los lectores en el mundo se cuentan por millones, decenas de millones. Los libros se compran en cantidades industriales -sí, por eso existe la industria editorial- y muchos de ellos, sino todos, son leídos por millones de personas. Y hablando sólo de los libros que contienen obras literarias, podemos afirmar que muchas de esas historias son el encanto de millones de personas.
¿No es entonces sorprendente, maravilloso? ¡Qué extraordinaria labor la del escritor solitario que con el sólo uso de su pluma pueda encantar enormes públicos anónimos, fascinados por las historias que cuenta, sin otro auxilio ni soporte visual o auditivo! ¿No es fascinante? La magia de las palabras. Pensé entonces en tantas veces que un libro me hizo sentir la misma fascinación que una de estas películas costosas y llenas de maravillas tecnológicas, sin contar con ello. Y en la admiración que sentía entonces por el autor de tanta maravilla... y sólo pude expresar un deseo:
Quieran las Musas que alguna vez mi propia pluma pueda encantar a un público como lo hicieron tantas veces mis lecturas... :)
¡Cuántas categorías! ¡Cuántos detalles a tomar en cuenta! Mirando a tantas personas subir al escenario para recibir sus estautillas, no pude por menos que pensar en lo costoso y complejo que es hacer una película. Incluso en una que no lleve efectos especiales, todo debe ser tomado en cuenta: desde un guión coherente e interesante -la base de la película-, hasta la adecuada selección de actores, entre protagónicos y secundarios, la elaboración de los escenarios -incluyendo todos los accesorios como muebles, cubiertos, cortinas, libros, etc-, el diseño del vestuario, el maquillaje de los actores, el tipo de tomas, la tecnología a aplicar en dichas tomas, la música, el ritmo, los sonidos y la mezcla de los sonidos, y una larga lista de detalles que ya ni recuerdo pero que sé que están allí. Hablamos, pues, de varias decenas de personas entorno a la elaboración de una sola película. Que salga bien o mal depende en grado sumo de las habilidades y dedicación del director (el jefe, obvio) y de la fortaleza del guión que le da origen. Pero también, incidentalmente, de una buena ambientación, de un buen fondo musicial y de muchos factores combinados.
Es una tarea monumental.
¿Y cuál es su objetivo? Pues, muy simple: encantar a un público.
Sí, encantar a un público, eso es todo. Que la reflexión, que la emoción, sí, sí, que expresar ideas, que hacer denuncias, que explorar nuevas técnicas, todo eso está muy bien. Que realizar un sueño, que ver convertidas en realidad tantas ideas, que ganar mucho dinero. Todo eso es válido. Pero se reduce a encantar a un público. Si no encantas a tu público, estás frito, porque esa inmensa tarea fue muy costosa y puedes quedar atorado de deudas de por vida. Tienes necesariamente que encantar a tu público.
Para eso es que se crearon tantos apoyos a la labor de los actores. Y por eso es que merecen todos estos reconocimientos. Pues no es fácil encantar a un público. Muchos piensan que sí, que es muy sencillo. ¡Vaya que no! No es fácil. Debes gastar mucho y pensar mucho. Si al final el producto es una obra maestra o una mera máquina entretenida, da igual. Lo importante es que encantaste a un público. Y fuiste exitoso.
Me dije entonces que ante toda esta parafernalia, un escritor sólo dispone de un trozo de papel y un puñado de palabras. La cara ayuda: una editorial profesional se cuida muy bien de preparar una cubierta atractiva, de contar con materiales de buena calidad, de unir bien las páginas, etc. Todo eso cuenta. Pero al final, lo que tienes en las manos es un puñado de palabras, escritas por una persona que intentará encantarte con ellas y sólo con ellas, sin ayuda de imágenes sugerentes realizadas con cámaras de alta tecnología, sin grandes orquestas ni números musicales, sin golpes de sonido ni efectos visuales. Sólo palabras.
Uno diría, así de pronto, que es evidente por qué hay "tanto" público en los cines y tan "pocos" lectores. Pero en un segundo pensamiento, te das cuenta de que no son tan "pocos" los lectores. Eso de que "nadie" lee es una falacia. ¡Claro que se lee y mucho! Los lectores en el mundo se cuentan por millones, decenas de millones. Los libros se compran en cantidades industriales -sí, por eso existe la industria editorial- y muchos de ellos, sino todos, son leídos por millones de personas. Y hablando sólo de los libros que contienen obras literarias, podemos afirmar que muchas de esas historias son el encanto de millones de personas.
¿No es entonces sorprendente, maravilloso? ¡Qué extraordinaria labor la del escritor solitario que con el sólo uso de su pluma pueda encantar enormes públicos anónimos, fascinados por las historias que cuenta, sin otro auxilio ni soporte visual o auditivo! ¿No es fascinante? La magia de las palabras. Pensé entonces en tantas veces que un libro me hizo sentir la misma fascinación que una de estas películas costosas y llenas de maravillas tecnológicas, sin contar con ello. Y en la admiración que sentía entonces por el autor de tanta maravilla... y sólo pude expresar un deseo:
Quieran las Musas que alguna vez mi propia pluma pueda encantar a un público como lo hicieron tantas veces mis lecturas... :)
5 de marzo de 2010
Imaginarios 3 disponible
Para todos aquellos que han estado siguiendo las publicaciones de la revista Imaginarios, les cuento que ya está disponible el tercer número. La portada es estupenda, muy sugestiva, y me ha impresionado agradablemente. Les transcribo una parte de la presentación oficial del sitio de la Federación Española de Fantasía Épica:"Estimados Imaginarios.
Ya estamos de nuevo, un trimestre más, esperando que los contenidos de este número os gusten tanto o más como los anteriores y, como viene siendo costumbre, con una excelente novedad: os invitamos a entrar en la PRESENTACIÓN para que podáis disfrutar de la revista también de forma on-line (¡¡gracias Sarima por tu apoyo, esfuerzo y trabajo!!). Desde ese mismo sitio podréis descargarla en pdf, ¡cómo siempre!
¿Y qué nos depara ImagiMarzo? Pues todas los novedades en literatura, cine, cómic, manga y la agenda cultural. Como plato fuerte tenemos en literatura un especial sobre Tolkien, el maestro, que ha evocado la portada creada por la fotógrafa, y primera contraportada de nuestra revista, Desirée Delgado. Alfonso Cea y Sergio R. Alarte nos trasladan a la Tierra Media con unos ilustradores de excepción: Sarima, Juan Díaz, Alberto Arribas, Óscar Pérez, Sirats Barandika y Carlos “Wolf”.
En literatura también tenemos un artículo sobre “La torre oscura” del mago del terror Stephen King por Rayco Cruz, el adiós a “Louise Cooper”… el tiempo ha quedado paralizado con el fallecimiento de esta escritora que nos ha hecho disfrutar mucho, de la mano de Fernando Cea. Miguel Ángel Mateos nos introduce en la “Creación de mundos de fantasía” y nuestra jovencísima Iria Gil nos habla de “Los creadores de sueños” que sois todos aquellos que os gustaría escribir historias para todos. La escritora y compañera Lucía González Lavado nos introduce en un género que está pegando fuerte, el paranormal, con una ilustración de David Puertas acompañando el artículo. Volvemos a tocar la Ciencia Ficción, esta vez de la mano de Eloy Martos. Para terminar con los artículos literarios, Alberto González nos lleva hasta “El día de los trífidos” y, para finalizar la sección un relato de Juan Silva, ilustrado por él mismo. [...]"
Hay más, por supuesto. Y considerando la calidad de los dos números anteriores, estoy segura de que éste será igualmente satisfactorio. ¡Buen provecho con su lectura! :)
26 de febrero de 2010
Consejos y experiencias de quienes saben...
Navegando por blogs que me gusta visitar, me encontré con valiosísimos aportes a la diaria labor del escritor. El primero de ellos lo encontré en en el blog de Care Santos, el cual visito con frecuencia, quien nos regaló una pista hacia otra bitácora interesantísima: la de una editora (real) que aprovecha el espacio para transmitir vivencias y pensamientos entorno a su labor (la edición). Se llama Editar en voz alta, blog de Elsa Aguiar, que se dedica a la edición de literatura infantil y juvenil (LIJ). Sus comentarios, sus consejos y sus vivencias no sólo iluminan el camino de un escritor de este tipo de literatura, sino en general, pienso, a todos nosotros los escritores de todos los géneros que aún pugnamos por establecernos. Y también, de paso, a algunos veteranos, que nunca sobran las vivencias de los otros, digo yo.
Por ejemplo, tres de sus entradas tienen títulos muy sugestivos. El primero, Mitos y realidades de la edición 1: Nadie va a leer tu manuscrito, echa por tierra un temor muy extendido entre todos los autores que ha habido, hay y habrá: que las editoriales no leen los manuscritos que reciben y que los rechazan sin siquiera echarles una ojeada. Me confieso culpable de dicho sentimiento. Hace unos años, siete quizá, envié un manuscrito a una editorial y me lo devolvieron con una carta en la cual me decían escuetamente que no iban a publicarlo. Me sentí ofendida y triste, pensando que ni siquiera lo habrían abierto. Creo que he madurado desde entonces y ya no pienso así. Simplemente no era publicable. Quizá habría agradecido que me dijeran por qué, pero también es irreal pretender que un editor se dedique a explicar a cada autor por qué no le ha de publicar su manuscrito, si éstos se apilan por decenas y a veces por centenas. ¡Jamás publicaría! Elsa Aguiar, en su blog, ha venido a confirmar la lógica de las cosas: ¿Cómo va un editor a dejar pasar un manuscrito si su negocio y su trabajo depende de ellos? Una editorial que no reciba manuscritos está condenada a cerrar. Es preciso abrirlos, leerlos, para saber si allí está el próximo libro a publicar, y quizá, hasta el próximo éxito.
Ahora bien, con gran sensatez, Elsa explica que a nivel profesional, un editor puede saber con las primeras páginas si un manuscrito merece ser leído en su totalidad o si no. Primero, lo que resulta obvio, si carga con muchos errores de estructura, de ortografía o de gramática, ni se molestará en continuar. Segundo, si no casa con la línea editorial, ¿para qué perder el tiempo? Tercero, si se muere de aburrimiento, si no es interesante, aunque esté bien escrito, un lector ordinario también, así que el libro no será ni mucho menos medianamente exitoso. ¿Que pueden equivocarse? Pues sí, claro, son humanos, pero no puedo dejar de entender esta línea tan sensata de razonamientos.
Otros dos títulos también resultaron muy sugestivos. Uno es Escribir bien y tener una buena novela no es lo mismo, lo cual parece muy obvio, pero resulta que no lo es. No al menos para muchos autores. Y el otro título es Mitos y realidades de la edición 2: Las editoriales sólo publican lo que vende, en la que se expone una verdad como un templo -las editoriales son empresas y deben, si quieren existir, vender sus libros- y se subraya un mito muy extendido -un libro que vende es el que cuenta la historia de moda-. Me parecieron entradas valiosas, por la cantidad de reflexiones entorno a dichos temas, y también por la presencia de comentarios muy sugerentes de escritores y/o lectore varios que siguen el blog. En otras entradas me referiré un poco a esos temas.
Elsa también se refiere a la figura del editor y sus funciones, reflexiona un poco sobre la llegada del libro electrónico y hasta expone algunos consejos para quienes se presentan a concursos literarios, los cuales recomiendo encarecidamente revisar. Es increíble lo lógica que es la lista y lo fácil que es que no se cumpla. ;)
Además del blog de Elsa, también fue interesante leer los consejos que esbozó la escritora Margaret Atwood para el periódico británico The Guardian, y que Ediciona publica en español para iluminación del resto de la comunidad de escritores. Algunos consejos son en realidad manías muy personales de Atwood, pero otros son pistas muy interesantes que pueden mejorar nuestro desempeño.
¿Está de más echarles una ojeada? Yo diría que no. En el mundo de la escritura profesional, siendo tan difícil, y estando el escritor tan solo la mayor parte del tiempo, este tipo de consejos y reflexiones caen como anillo al dedo, pues iluminan nuestros errores y nos permiten avanzar en la dirección correcta, si es que realmente queremos coronar nuestra carrera como verdaderos autores consagrados. :)
Por ejemplo, tres de sus entradas tienen títulos muy sugestivos. El primero, Mitos y realidades de la edición 1: Nadie va a leer tu manuscrito, echa por tierra un temor muy extendido entre todos los autores que ha habido, hay y habrá: que las editoriales no leen los manuscritos que reciben y que los rechazan sin siquiera echarles una ojeada. Me confieso culpable de dicho sentimiento. Hace unos años, siete quizá, envié un manuscrito a una editorial y me lo devolvieron con una carta en la cual me decían escuetamente que no iban a publicarlo. Me sentí ofendida y triste, pensando que ni siquiera lo habrían abierto. Creo que he madurado desde entonces y ya no pienso así. Simplemente no era publicable. Quizá habría agradecido que me dijeran por qué, pero también es irreal pretender que un editor se dedique a explicar a cada autor por qué no le ha de publicar su manuscrito, si éstos se apilan por decenas y a veces por centenas. ¡Jamás publicaría! Elsa Aguiar, en su blog, ha venido a confirmar la lógica de las cosas: ¿Cómo va un editor a dejar pasar un manuscrito si su negocio y su trabajo depende de ellos? Una editorial que no reciba manuscritos está condenada a cerrar. Es preciso abrirlos, leerlos, para saber si allí está el próximo libro a publicar, y quizá, hasta el próximo éxito.
Ahora bien, con gran sensatez, Elsa explica que a nivel profesional, un editor puede saber con las primeras páginas si un manuscrito merece ser leído en su totalidad o si no. Primero, lo que resulta obvio, si carga con muchos errores de estructura, de ortografía o de gramática, ni se molestará en continuar. Segundo, si no casa con la línea editorial, ¿para qué perder el tiempo? Tercero, si se muere de aburrimiento, si no es interesante, aunque esté bien escrito, un lector ordinario también, así que el libro no será ni mucho menos medianamente exitoso. ¿Que pueden equivocarse? Pues sí, claro, son humanos, pero no puedo dejar de entender esta línea tan sensata de razonamientos.
Otros dos títulos también resultaron muy sugestivos. Uno es Escribir bien y tener una buena novela no es lo mismo, lo cual parece muy obvio, pero resulta que no lo es. No al menos para muchos autores. Y el otro título es Mitos y realidades de la edición 2: Las editoriales sólo publican lo que vende, en la que se expone una verdad como un templo -las editoriales son empresas y deben, si quieren existir, vender sus libros- y se subraya un mito muy extendido -un libro que vende es el que cuenta la historia de moda-. Me parecieron entradas valiosas, por la cantidad de reflexiones entorno a dichos temas, y también por la presencia de comentarios muy sugerentes de escritores y/o lectore varios que siguen el blog. En otras entradas me referiré un poco a esos temas.
Elsa también se refiere a la figura del editor y sus funciones, reflexiona un poco sobre la llegada del libro electrónico y hasta expone algunos consejos para quienes se presentan a concursos literarios, los cuales recomiendo encarecidamente revisar. Es increíble lo lógica que es la lista y lo fácil que es que no se cumpla. ;)
Además del blog de Elsa, también fue interesante leer los consejos que esbozó la escritora Margaret Atwood para el periódico británico The Guardian, y que Ediciona publica en español para iluminación del resto de la comunidad de escritores. Algunos consejos son en realidad manías muy personales de Atwood, pero otros son pistas muy interesantes que pueden mejorar nuestro desempeño.
¿Está de más echarles una ojeada? Yo diría que no. En el mundo de la escritura profesional, siendo tan difícil, y estando el escritor tan solo la mayor parte del tiempo, este tipo de consejos y reflexiones caen como anillo al dedo, pues iluminan nuestros errores y nos permiten avanzar en la dirección correcta, si es que realmente queremos coronar nuestra carrera como verdaderos autores consagrados. :)
20 de febrero de 2010
Nueva editorial y nuevos autores...
¡Qué agradable es recibir buenas noticias! El problema es que lo usual es recibir de las malas o no recibir ninguna y de eso saben mucho los diarios y noticieros habituales. En nuestro mundo editorial, las noticias tampoco dejan de ser negativas en muchos aspectos: que la crisis económica, que la gente "no lee", que los escritores ven rechazados sus trabajos, que se los piratean, que el libro electrónico viene y hay que prepararse, que se encarecen los libros, y muchos etcéteras largamente conocidos. Por tal motivo, siempre es de alegrarse cuando las noticias que se reciben de naturaleza positiva.
En primer lugar, tengo que felicitar otra vez a Teo Palacios. Su primera novela, Hijos de Heracles, no sólo salió a la venta el pasado 20 de enero, sino que ya ha ocupado los primeros lugares de ventas en la sección de novelas históricas de la FNAC. Es de gran alivio ver su libro ubicado entre best-sellers habituales, como Los Pilares de la Tierra de Ken Follet y La Catedral del Mar de Idelfonso Falcones. Personalmente, espero que la cosa se mantenga, pues así se incrementan las posibilidades de ver el libro de este lado del Océano (¡ojalá!). :)
En segundo lugar, esta semana fue la erupción de muchas noticias felices entre los escritores noveles de Sedice.com: ¡varios de estos excelentes autores anunciaron haber concretado la publicación de su primera novela! El panorama abarca varias editoriales, y estoy contentísima de que estén a punto de salir a la luz. Una de ellas es Susana Eevee, quien nos contó la feliz noticia de que su novela Dos Coronas verá la luz bajo el sello Excálibur Fantástica. :) ¡Esperamos verla pronto en venta!
Finalmente, también esta semana recibimos una estupenda noticia. Pily B., editora del portal NGC 3660, que ha sido hogar de muchos autores, tanto de relatos como artículos (incluyendo mi Por siempre otro, 2007), se ha lanzado a la mar: Nace NGC Ficción!, la nueva editorial que dará cobijo a obras enmarcadas en la ciencia ficción, el terror y la novela negra. Y abre su labor con una novela de ciencia ficción escrita en castellano original, con lo que da una muestra clara de tener como intención acoger la literatura escrita en nuestro idioma. ¡Bien!
¿Qué más puedo añadir? Pues nada. Sólo disfrutarlo, como se merece. :)
En primer lugar, tengo que felicitar otra vez a Teo Palacios. Su primera novela, Hijos de Heracles, no sólo salió a la venta el pasado 20 de enero, sino que ya ha ocupado los primeros lugares de ventas en la sección de novelas históricas de la FNAC. Es de gran alivio ver su libro ubicado entre best-sellers habituales, como Los Pilares de la Tierra de Ken Follet y La Catedral del Mar de Idelfonso Falcones. Personalmente, espero que la cosa se mantenga, pues así se incrementan las posibilidades de ver el libro de este lado del Océano (¡ojalá!). :)En segundo lugar, esta semana fue la erupción de muchas noticias felices entre los escritores noveles de Sedice.com: ¡varios de estos excelentes autores anunciaron haber concretado la publicación de su primera novela! El panorama abarca varias editoriales, y estoy contentísima de que estén a punto de salir a la luz. Una de ellas es Susana Eevee, quien nos contó la feliz noticia de que su novela Dos Coronas verá la luz bajo el sello Excálibur Fantástica. :) ¡Esperamos verla pronto en venta!
Finalmente, también esta semana recibimos una estupenda noticia. Pily B., editora del portal NGC 3660, que ha sido hogar de muchos autores, tanto de relatos como artículos (incluyendo mi Por siempre otro, 2007), se ha lanzado a la mar: Nace NGC Ficción!, la nueva editorial que dará cobijo a obras enmarcadas en la ciencia ficción, el terror y la novela negra. Y abre su labor con una novela de ciencia ficción escrita en castellano original, con lo que da una muestra clara de tener como intención acoger la literatura escrita en nuestro idioma. ¡Bien!¿Qué más puedo añadir? Pues nada. Sólo disfrutarlo, como se merece. :)
12 de febrero de 2010
Para el Día de San Valentín...
Ahora que nos acercamos a un nuevo San Valentín, surgen de inmediato las consideraciones entorno al amor. Ya sé que se le critica como fecha comercial inventada y alimentada por los fabricantes de tarjetas y dulces, entre otros, pero dejando de lado todas esas observaciones -tan válidas como cualquiera- podemos detenernos un momento en el tema (o pretexto) de esta celebración, cual es el amor (y su prima la amistad).
¿De cuántas maneras se puede celebrar una fecha que festeja el amor (de pareja) y la amistad sincera? ¡Púf! Las posibilidades son variadísimas. Si tienes un corazón romántico planearás viajes, cenas, paseos a la luz de la luna o en mitad de una tarde soleada, o jugarás con la nieve (si estás en la latitud adecuada). Si tienes un corazón apasionado, preferirás la intimidad, el baile y los juegos eróticos. Y si no tienes pareja, te dirás que la fecha carece de importancia.
¿Y un literato? ¿Escribirá poemas? Bueno, siempre he pensado que un género ideal para expresar amor, deseo o frustración amorosa es la lírica. No por casualidad son famosos precisamente los grandes poemas de amor y no es casual tampoco que las canciones populares con letras de amor sean en verdad poemas cruzados con música. La música es una magnífica compañera para la lírica, por cierto, y es también un medio expresivo magnífico para cuestiones de amor.
Pero si no eres poeta o músico y te dedicas a la literatura de todas maneras, supongo que puedes inclinarte por el género epistolar, con esas maravillosas cartas de amor que se han escrito a lo largo de la historia de la literatura universal, o por el género narrativo romántico, contando historias de amor envolventes y grandiosas, trágicas o felices, que hacen las delicias del público.
Sí, las historias de amor abundan. Hoy en día se han apoderado del cine, la televisión, las canciones -pues también se cantan historias- y continúan su reinado en la literatura. En alguna ocasión, de hecho, mencioné el amor como uno de los grandes temas y así es. No sólo se encuentra en la novela romántica, expresión máxima de dicho tema, sino también en todos los otros, de tal manera que incluso amenaza con desvirtuar la naturaleza de géneros tan rudos/fríos como el terror o la ciencia ficción.
No voy a entrar en la polémica de si debería eliminarse el romanticismo de la literatura de terror. Sólo diré que no me extraña que tarde o temprano llegara a ella. El emparejamiento es un instinto básico, muy poderoso, de la especie humana, y todo lo que lo rodea se convierte en interés constante para nosotros. Dado que el arte es expresión de nuestras subjetividades e inquietudes, es lógico que llevemos los complejos e intrincados senderos del amor pasional hasta sus últimas consecuencias, por lo que no es de extrañar que más tarde o más temprano nos preguntáramos si podríamos amar a un vampiro, un hombre lobo o un alienígena, pasando por el psicópata, el terrorista y el delincuente. Son temas demasiado tentadores para no ser abordados.
Dicho esto, y en la proximidad de San Valentín, ¿no es de esperar que también incluyamos en nuestras actividades leer, mirar o escuchar una buena historia de amor? ¿Un relato que nos subyugue, que nos haga llorar o reír, que reafirme nuestra desesperanza o más bien la elimine? ¿No resulta adecuado... siempre?
Una buena historia de amor, que endulce ese Día de San Valentín en una forma o en la otra... y que se una a la larga tradición de la literatura de todos los tiempos... :) Aaaah...
¿De cuántas maneras se puede celebrar una fecha que festeja el amor (de pareja) y la amistad sincera? ¡Púf! Las posibilidades son variadísimas. Si tienes un corazón romántico planearás viajes, cenas, paseos a la luz de la luna o en mitad de una tarde soleada, o jugarás con la nieve (si estás en la latitud adecuada). Si tienes un corazón apasionado, preferirás la intimidad, el baile y los juegos eróticos. Y si no tienes pareja, te dirás que la fecha carece de importancia.
¿Y un literato? ¿Escribirá poemas? Bueno, siempre he pensado que un género ideal para expresar amor, deseo o frustración amorosa es la lírica. No por casualidad son famosos precisamente los grandes poemas de amor y no es casual tampoco que las canciones populares con letras de amor sean en verdad poemas cruzados con música. La música es una magnífica compañera para la lírica, por cierto, y es también un medio expresivo magnífico para cuestiones de amor.
Pero si no eres poeta o músico y te dedicas a la literatura de todas maneras, supongo que puedes inclinarte por el género epistolar, con esas maravillosas cartas de amor que se han escrito a lo largo de la historia de la literatura universal, o por el género narrativo romántico, contando historias de amor envolventes y grandiosas, trágicas o felices, que hacen las delicias del público.
Sí, las historias de amor abundan. Hoy en día se han apoderado del cine, la televisión, las canciones -pues también se cantan historias- y continúan su reinado en la literatura. En alguna ocasión, de hecho, mencioné el amor como uno de los grandes temas y así es. No sólo se encuentra en la novela romántica, expresión máxima de dicho tema, sino también en todos los otros, de tal manera que incluso amenaza con desvirtuar la naturaleza de géneros tan rudos/fríos como el terror o la ciencia ficción.
No voy a entrar en la polémica de si debería eliminarse el romanticismo de la literatura de terror. Sólo diré que no me extraña que tarde o temprano llegara a ella. El emparejamiento es un instinto básico, muy poderoso, de la especie humana, y todo lo que lo rodea se convierte en interés constante para nosotros. Dado que el arte es expresión de nuestras subjetividades e inquietudes, es lógico que llevemos los complejos e intrincados senderos del amor pasional hasta sus últimas consecuencias, por lo que no es de extrañar que más tarde o más temprano nos preguntáramos si podríamos amar a un vampiro, un hombre lobo o un alienígena, pasando por el psicópata, el terrorista y el delincuente. Son temas demasiado tentadores para no ser abordados.
Dicho esto, y en la proximidad de San Valentín, ¿no es de esperar que también incluyamos en nuestras actividades leer, mirar o escuchar una buena historia de amor? ¿Un relato que nos subyugue, que nos haga llorar o reír, que reafirme nuestra desesperanza o más bien la elimine? ¿No resulta adecuado... siempre?
Una buena historia de amor, que endulce ese Día de San Valentín en una forma o en la otra... y que se una a la larga tradición de la literatura de todos los tiempos... :) Aaaah...
9 de febrero de 2010
Premios Nacionales y subsidios escritoriles
Hace poco se despertó la polémica en mi país a raíz de una decisión de los jurados que otorgan los Premios Nacionales: declararon desiertas las categorías de cuento y novela. Era la segunda vez que desairaban a los cuentistas y en el caso de los novelistas, en vez de otorgar el premio, se limitaron a realizar una mención honorífica. En otras palabras, la novela que mereció semejante distinción alcanzó para "mención" pero no para el premio en sí. ¿Es tan raro que se declare desierta una categoría en premios?
Por supuesto que no.
Me explico: siempre es factible que en un determinado certamen, a criterio de los jueces, las obras no revistan la suficiente calidad como para merecer un premio de la naturaleza de los Premios Nacionales, los cuales son otorgados en todas las disciplinas artísticas y científicas del país por parte del Ministerio de Cultura. Es decir, se trata de una distinción notable, y se esperaría, claro está, que los nominados fuesen dignos de alcanzar dicha distinción.
Ahora bien, ¿cuáles son las posibilidades de que en toda la producción literaria nacional no haya habido una sola, una sola, obra que mereciera ser premiada? Se editan miles de libros al año en Costa Rica, de variada naturaleza, y por cierto que son muchas y variadas las colecciones de cuentos y las novelas que son presentadas por las editoriales públicas y privadas cada año. ¿Es acaso razonable pensar que ninguno de esos escritos se haya distinguido de los demás? ¿Ninguno?
Revisando las listas de nominados, era apreciable la cantidad y variedad de géneros literarios que cuentos y novelas presentaban. Escritores veteranos se mezclaban con algunos más noveles, y muchas de esas obras ya habían recibido algunas distinciones menores. Y la explicación dada por algunos jurados no fue ni satisfactoria ni aclarativa. Conclusión: los escritores nacionales se vieron privados de la casi única distinción de importancia del medio cultural nacional, como si fueran pocas las vicisitudes que deben atravesar para poder dedicarse a su oficio.
Alguien, lamentándose de este estado de cosas, declaró que el desaire al escritor nacional sólo ahondaba la crisis intelectual y educativa que sobrelleva el país y que profundiza el drama que a diario vive el artista nacional. Que debería hacerse algo por esto. Que se debe tender una mano a los escritores nacionales, una condición favorable, para que su obra no sólo se edite sino que también se vea, sea apreciada por el lector, sobresalga entre la variadísima presentación de best-sellers y autores extranjeros de renombre. ¿Por qué no otorgar un subsidio estatal?
Y aquí las cosas, me parece, se descarrilan. ¿Subsidios a los escritores? Algo así como un salario, se diría, para que no tuvieran que depender de las hipotéticas regalías que recibirían por concepto de ventas al público y pudieran dedicarse "al arte". Según esta teoría, los escritores nacionales estarían libres de las leyes mercantilistas que tanto daño les hacen y podrían aportar al país el caudal de su talento. En teoría.
Y tal teoría me horroriza. No estoy de acuerdo con el dictamen de los jurados de los Premios Nacionales. Pienso que se desairó injustamente a los escritores nacionales y se les privó de una distinción crucial para ser vistos y apreciados por el público lector mismo. Pero de allí a pasar a ser un asalariado estatal, hay un trecho inmenso.
Subsidiar a los escritores sería lo mismo que abrir la llave de la corrupción y el amiguismo, por un lado, de la previa censura y el empobrecimiento cultural por el otro. Sólo aquellos bien "conectados" con el status quo tendrían acceso a los dichosos subsidios. Sólo aquellos que escriben de acuerdo a los "valores" del ministerio recibirían tales ayudas. Desaparecería el talento y la innovación. El libre pensamiento y el deseo por explorar nuevas expresiones literarias.
Creo que lo mejor que un país puede hacer por sus escritores es abrir los espacios para que aquellos que lo desean o puedan realizarlo los llenen. Que se favorezca la producción literaria eliminando los impuestos sobre la importación de insumos de imprenta, por ejemplo, o que también se fortalezca el nacimiento de más bibliotecas públicas con amplio despliegue de obras nacionales al lado de las extranjeras -pues tampoco vamos a cerrarnos al mundo, como alguien muy "despabilado" también quiso insinuar-, que se promuevan nuevos modelos educativos donde los estudiantes no solo lean los libros sino que los escojan y los discutan, etc.
Y, por supuesto, que los jurados de los Premios Nacionales sean personas de gran estatura intelectual y claridad de visión, para que dejen de declarar desiertas categorías rebosantes de literatura.
Por supuesto que no.
Me explico: siempre es factible que en un determinado certamen, a criterio de los jueces, las obras no revistan la suficiente calidad como para merecer un premio de la naturaleza de los Premios Nacionales, los cuales son otorgados en todas las disciplinas artísticas y científicas del país por parte del Ministerio de Cultura. Es decir, se trata de una distinción notable, y se esperaría, claro está, que los nominados fuesen dignos de alcanzar dicha distinción.
Ahora bien, ¿cuáles son las posibilidades de que en toda la producción literaria nacional no haya habido una sola, una sola, obra que mereciera ser premiada? Se editan miles de libros al año en Costa Rica, de variada naturaleza, y por cierto que son muchas y variadas las colecciones de cuentos y las novelas que son presentadas por las editoriales públicas y privadas cada año. ¿Es acaso razonable pensar que ninguno de esos escritos se haya distinguido de los demás? ¿Ninguno?
Revisando las listas de nominados, era apreciable la cantidad y variedad de géneros literarios que cuentos y novelas presentaban. Escritores veteranos se mezclaban con algunos más noveles, y muchas de esas obras ya habían recibido algunas distinciones menores. Y la explicación dada por algunos jurados no fue ni satisfactoria ni aclarativa. Conclusión: los escritores nacionales se vieron privados de la casi única distinción de importancia del medio cultural nacional, como si fueran pocas las vicisitudes que deben atravesar para poder dedicarse a su oficio.
Alguien, lamentándose de este estado de cosas, declaró que el desaire al escritor nacional sólo ahondaba la crisis intelectual y educativa que sobrelleva el país y que profundiza el drama que a diario vive el artista nacional. Que debería hacerse algo por esto. Que se debe tender una mano a los escritores nacionales, una condición favorable, para que su obra no sólo se edite sino que también se vea, sea apreciada por el lector, sobresalga entre la variadísima presentación de best-sellers y autores extranjeros de renombre. ¿Por qué no otorgar un subsidio estatal?
Y aquí las cosas, me parece, se descarrilan. ¿Subsidios a los escritores? Algo así como un salario, se diría, para que no tuvieran que depender de las hipotéticas regalías que recibirían por concepto de ventas al público y pudieran dedicarse "al arte". Según esta teoría, los escritores nacionales estarían libres de las leyes mercantilistas que tanto daño les hacen y podrían aportar al país el caudal de su talento. En teoría.
Y tal teoría me horroriza. No estoy de acuerdo con el dictamen de los jurados de los Premios Nacionales. Pienso que se desairó injustamente a los escritores nacionales y se les privó de una distinción crucial para ser vistos y apreciados por el público lector mismo. Pero de allí a pasar a ser un asalariado estatal, hay un trecho inmenso.
Subsidiar a los escritores sería lo mismo que abrir la llave de la corrupción y el amiguismo, por un lado, de la previa censura y el empobrecimiento cultural por el otro. Sólo aquellos bien "conectados" con el status quo tendrían acceso a los dichosos subsidios. Sólo aquellos que escriben de acuerdo a los "valores" del ministerio recibirían tales ayudas. Desaparecería el talento y la innovación. El libre pensamiento y el deseo por explorar nuevas expresiones literarias.
Creo que lo mejor que un país puede hacer por sus escritores es abrir los espacios para que aquellos que lo desean o puedan realizarlo los llenen. Que se favorezca la producción literaria eliminando los impuestos sobre la importación de insumos de imprenta, por ejemplo, o que también se fortalezca el nacimiento de más bibliotecas públicas con amplio despliegue de obras nacionales al lado de las extranjeras -pues tampoco vamos a cerrarnos al mundo, como alguien muy "despabilado" también quiso insinuar-, que se promuevan nuevos modelos educativos donde los estudiantes no solo lean los libros sino que los escojan y los discutan, etc.
Y, por supuesto, que los jurados de los Premios Nacionales sean personas de gran estatura intelectual y claridad de visión, para que dejen de declarar desiertas categorías rebosantes de literatura.
23 de enero de 2010
Ideas varias sobre el libro electrónico
He estado leyendo en foros aquí, en blogs allá, multitud de opiniones, preocupaciones y especulaciones sobre lo que nos depara el futuro editorial, ante el embate inevitable del libro electrónico y sus consecuencias. En algunos casos, las opiniones caen al nivel de lo apocalíptico: nos hallamos ante el ineludible cataclismo de las letras. El libro desaparacerá, porque desaparecerán los lectores serios, porque las editoriales también desaparecerán, y sólo quedará un universo informe y caótico de escritos esparcidos por la red, sin depuración ni acierto. (¡!) -Si no me creen, para muestra un botón: ¡Mueran los "heditores"!
En otros casos, la visión cae en el extremo contrario: el libro electrónico es nuestro salvador. Liberará la creatividad y la expresión artística de las cadenas de los emporios mercantilistas (sean las editoriales, sean las distribuidoras, o sean incluso los gobiernos con sus ministerios de cultura) y por fin los lectores tendremos acceso irrestricto a la creatividad humana en su máxima expresión, mientras los escritores podrán finalmente liberar los cauces de su expresividad sin tener que someterse a los dictados tiránicos de los editores ni a los caprichos del mercado, que convierte en "best-sellers" a algunos cuantos libros "basura" mientras la "verdadera" literatura permanece en las sombras. (¡!)
Yo soy de una visión mucha más humilde, debo decir. No consigo sentirme a gusto con el postulado apocalíptico ni tampoco con el mesiánico. De verdad. Cada quien tiene derecho a tener su punto de vista, claro está, y en mi caso, aunque puedo comprender temores y entusiasmos, me parece más realista un camino moderado tanto en un sentido como en el otro.
El libro electrónico ya llegó y no se irá, eso es un hecho. Presenta algunas ventajas con respecto al libro impreso: su descarga es inmediata, puede ser transportado en dispositivos diminutos, con los nuevos lectores electrónicos puede ser leído cómodamente en cualquier lugar, y no se deteriora con el tiempo (a menos que el soporte tecnológico en sí se estropee). Gracias a Internet, un libro electrónico puede ser puesto a disposición del mundo entero con sólo un "click". Según las nuevas facilidades de los lectores electrónicos, puedes consultar un diccionario o buscar una página o una palabra específica con sólo apretar un botón. En cambio, el libro impreso puede ser incómodo por su peso y su tamaño, ha de encontrársele sólo en las librerías que lo vendan si es que no ha sido descatalogado, y se deteriora con el tiempo.
Pero... bueno, el libro impreso mantiene siempre algunas ventajas. En primer lugar, no necesita baterías ni recarga. Ah, eso puede ser muy importante, pues aunque un lector electrónico posea baterías de larga duración, al final habrá que recargarlo. Con el papel, no hay ese inconveniente. Otro factor positivo es que es hermoso: las ilustraciones de las portadas, la sensación de pasar la página, de saberse "desconectado" del mundo -sensación inapreciable que no posees con un dispositivo que se conecta a Internet-... sensaciones imposibles con el electrónico. De hecho, un libro de edición de lujo con tapa dura e ilustraciones especiales es un bien para atesorar. No pasa lo mismo con un dispositivo electrónico ni con un archivo. Otra ventaja que posee es que si pierdes un libro, sólo pierdes ese. Si pierdes tu lector electrónico o si se estropea, ¡puedes haber perdido toda la biblioteca! Como para ponerse a llorar.
Dado esto, no parece que haya motivos para desear que uno u otra desaparezcan. ¿Pueden convivir? ¿Lo harán? No puedo saberlo. De momento, sin embargo, es poco probable que los libros impresos desaparezcan, pues los electrónicos son aún muy nuevos y no todo el mundo está en disposición de soltar doscientos dólares o más para comprar un lector electrónico. Leer en la computadora sigue siendo incómodo, después de todo. Pero se han disparado los temores por la amenaza que representa a la industria.
Los libros electrónicos son fácilmente "pirateables". Como las editoriales están lanzando versiones electrónicas a precios abusivos, muchos temen que esto esté estimulando la piratería. No digo que no. De momento, un libro impreso puede ser caro con razones justificadas: los costos de fabricación (maquetación, corrección, etc.), de distribución, etc. elevan los precios. Pero eliminados esos costos, como ocurre en un libro electrónico, los lectores no encontramos justificable pagar casi lo mismo. Si alguien encuentra un libro electrónico en 20 dólares, por ejemplo, y pirateado le sale gratuito, lo más probable es que lo piratee. La situación es oscura, por tanto, lo lógico es que la editorial baje el precio de tal manera que vuelva poco atractiva la descarga ilegal. Así, si un libro impreso vale cerca de 20 dólares y su versión electrónica sólo cuesta 3 o 4 dólares, son pocos los que se inclinarán por buscar la versión pirateada con los riesgos que implica.
Otro temor es qué pasará con las librerías. ¿Desaparecerán? Esto haría inaccesible el libro impreso. Si no hay mercado amplio para el libro impreso, ¿se disparará su precio?
Creo que la situación seguirá en incertidumbre por algún tiempo. Aún el libro impreso domina el panorama editorial y aún es pronto para pronosticar la prevalencia del libro electrónico. Sin embargo, creo que se puede ir pensando en soluciones creativas para evitar problemas mayores después. Se puede estimular la compra de libros impresos si éstos vienen con extras (¿qué tal el descargable de forma gratuita como adicional? Es una idea que me sugirió mi esposo hace algún tiempo y me parece muy interesante). Se puede primero sacar la versión de tapa dura con archivos gratuitos y con otros regalos. Luego, la edición de bolsillo vendría con un descuento importante. Se puede otorgar puntos acumulativos a aquellos que compren el libro electrónico en la tienda de la editorial -o alguna que ésta designe- que les hará ganar una edición impresa de algún libro que ellos deseen. Se puede acompañar la versión impresa con un paquete que contenga entrevista con el autor, páginas o capítulos retirados por decisión editorial, acceso gratuito a la versión descargable y hasta ilustraciones adicionales. A la gente le gusta que le hagan regalos y con muchos estímulos, se conserva un bien y se le gana el pulso a la piratería.
Siempre habrá quien robe. No importa cuánto bajes el precio de un artículo, siempre habrá quien no quiera pagar un centavo por él. Pero son los menos. La mayoría de nosotros nos inclinamos por lo legal, porque es lo más sencillo y lo más seguro. Si además de ser legal, es beneficioso, el negocio es redondo.
Ni visión apocalíptica ni la venida del Mesías literario: pienso que con ideas y ganas de seguir trabajando, se puede sacar provecho del libro electrónico sin detrimento mayor de nuestro preciado libro impreso. Ya veremos ;)
En otros casos, la visión cae en el extremo contrario: el libro electrónico es nuestro salvador. Liberará la creatividad y la expresión artística de las cadenas de los emporios mercantilistas (sean las editoriales, sean las distribuidoras, o sean incluso los gobiernos con sus ministerios de cultura) y por fin los lectores tendremos acceso irrestricto a la creatividad humana en su máxima expresión, mientras los escritores podrán finalmente liberar los cauces de su expresividad sin tener que someterse a los dictados tiránicos de los editores ni a los caprichos del mercado, que convierte en "best-sellers" a algunos cuantos libros "basura" mientras la "verdadera" literatura permanece en las sombras. (¡!)
Yo soy de una visión mucha más humilde, debo decir. No consigo sentirme a gusto con el postulado apocalíptico ni tampoco con el mesiánico. De verdad. Cada quien tiene derecho a tener su punto de vista, claro está, y en mi caso, aunque puedo comprender temores y entusiasmos, me parece más realista un camino moderado tanto en un sentido como en el otro.
El libro electrónico ya llegó y no se irá, eso es un hecho. Presenta algunas ventajas con respecto al libro impreso: su descarga es inmediata, puede ser transportado en dispositivos diminutos, con los nuevos lectores electrónicos puede ser leído cómodamente en cualquier lugar, y no se deteriora con el tiempo (a menos que el soporte tecnológico en sí se estropee). Gracias a Internet, un libro electrónico puede ser puesto a disposición del mundo entero con sólo un "click". Según las nuevas facilidades de los lectores electrónicos, puedes consultar un diccionario o buscar una página o una palabra específica con sólo apretar un botón. En cambio, el libro impreso puede ser incómodo por su peso y su tamaño, ha de encontrársele sólo en las librerías que lo vendan si es que no ha sido descatalogado, y se deteriora con el tiempo.
Pero... bueno, el libro impreso mantiene siempre algunas ventajas. En primer lugar, no necesita baterías ni recarga. Ah, eso puede ser muy importante, pues aunque un lector electrónico posea baterías de larga duración, al final habrá que recargarlo. Con el papel, no hay ese inconveniente. Otro factor positivo es que es hermoso: las ilustraciones de las portadas, la sensación de pasar la página, de saberse "desconectado" del mundo -sensación inapreciable que no posees con un dispositivo que se conecta a Internet-... sensaciones imposibles con el electrónico. De hecho, un libro de edición de lujo con tapa dura e ilustraciones especiales es un bien para atesorar. No pasa lo mismo con un dispositivo electrónico ni con un archivo. Otra ventaja que posee es que si pierdes un libro, sólo pierdes ese. Si pierdes tu lector electrónico o si se estropea, ¡puedes haber perdido toda la biblioteca! Como para ponerse a llorar.
Dado esto, no parece que haya motivos para desear que uno u otra desaparezcan. ¿Pueden convivir? ¿Lo harán? No puedo saberlo. De momento, sin embargo, es poco probable que los libros impresos desaparezcan, pues los electrónicos son aún muy nuevos y no todo el mundo está en disposición de soltar doscientos dólares o más para comprar un lector electrónico. Leer en la computadora sigue siendo incómodo, después de todo. Pero se han disparado los temores por la amenaza que representa a la industria.
Los libros electrónicos son fácilmente "pirateables". Como las editoriales están lanzando versiones electrónicas a precios abusivos, muchos temen que esto esté estimulando la piratería. No digo que no. De momento, un libro impreso puede ser caro con razones justificadas: los costos de fabricación (maquetación, corrección, etc.), de distribución, etc. elevan los precios. Pero eliminados esos costos, como ocurre en un libro electrónico, los lectores no encontramos justificable pagar casi lo mismo. Si alguien encuentra un libro electrónico en 20 dólares, por ejemplo, y pirateado le sale gratuito, lo más probable es que lo piratee. La situación es oscura, por tanto, lo lógico es que la editorial baje el precio de tal manera que vuelva poco atractiva la descarga ilegal. Así, si un libro impreso vale cerca de 20 dólares y su versión electrónica sólo cuesta 3 o 4 dólares, son pocos los que se inclinarán por buscar la versión pirateada con los riesgos que implica.
Otro temor es qué pasará con las librerías. ¿Desaparecerán? Esto haría inaccesible el libro impreso. Si no hay mercado amplio para el libro impreso, ¿se disparará su precio?
Creo que la situación seguirá en incertidumbre por algún tiempo. Aún el libro impreso domina el panorama editorial y aún es pronto para pronosticar la prevalencia del libro electrónico. Sin embargo, creo que se puede ir pensando en soluciones creativas para evitar problemas mayores después. Se puede estimular la compra de libros impresos si éstos vienen con extras (¿qué tal el descargable de forma gratuita como adicional? Es una idea que me sugirió mi esposo hace algún tiempo y me parece muy interesante). Se puede primero sacar la versión de tapa dura con archivos gratuitos y con otros regalos. Luego, la edición de bolsillo vendría con un descuento importante. Se puede otorgar puntos acumulativos a aquellos que compren el libro electrónico en la tienda de la editorial -o alguna que ésta designe- que les hará ganar una edición impresa de algún libro que ellos deseen. Se puede acompañar la versión impresa con un paquete que contenga entrevista con el autor, páginas o capítulos retirados por decisión editorial, acceso gratuito a la versión descargable y hasta ilustraciones adicionales. A la gente le gusta que le hagan regalos y con muchos estímulos, se conserva un bien y se le gana el pulso a la piratería.
Siempre habrá quien robe. No importa cuánto bajes el precio de un artículo, siempre habrá quien no quiera pagar un centavo por él. Pero son los menos. La mayoría de nosotros nos inclinamos por lo legal, porque es lo más sencillo y lo más seguro. Si además de ser legal, es beneficioso, el negocio es redondo.
Ni visión apocalíptica ni la venida del Mesías literario: pienso que con ideas y ganas de seguir trabajando, se puede sacar provecho del libro electrónico sin detrimento mayor de nuestro preciado libro impreso. Ya veremos ;)
20 de enero de 2010
Entrevistada
Pues tengo una nota de autopromoción que hacer: el joven Joaquín Pérez Iturralde acaba de hacerme una entrevista personal bastante exhaustiva que quizá les interese. No es común que yo sea sujeto de entrevistas, dada mi condición más o menos desconocida (¡ji!), y esta me resultó muy agradable. Además, el blog de Joaquín está muy bien diseñado y creo que ofrece una perspectiva sobre la actividad literaria muy dinámica. :)
Aquí está la entrevista: Entrevista con Laura Quijano
:)
Aquí está la entrevista: Entrevista con Laura Quijano
:)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)