18 de agosto de 2012

De gratuidad, innovación y pleitos por derechos...

En Facebook (y para lo que estamos, en todas las redes sociales y foros) se tropieza uno con ocasionales discusiones que pueden llevarte a reflexión. Por ejemplo, en esta ocasión me encontré con una polémica que nació de una pregunta como esta: ¿Qué prefiere un autor: que nadie lo lea por la mala difusión de sus libros o que tener la posibilidad de que lo lea más gente pero no le paguen derechos de autor (que tampoco pagan las editoriales casi nunca y casi ninguna)? La pregunta fue lanzada en relación con una noticia en la que se tocaba el tema de la digitalización de millones de libros por parte de Google para formar su "biblioteca mundial". A esta pregunta respondió el autor costarricense Alexánder Obando Bolaños, con la indicación de que prefería los dos supuestos: que le lean los libros y a la vez se le paguen sus derechos (y con quien me mostré de acuerdo, por cierto).

La discusión se extendió, con la intervención de varios usuarios, y de ella puedo extraer diversas reflexiones que me inquietan:


1. Que se confunda edición digital con descarga gratuita

2. Que se crea que las "ideas" vienen de "cualquier parte" y que "cualquiera escribe":


3. Que el ideal de un buen autor es escribir "por amor al arte".


4. Que como las cosas se dan de cierta forma, no hay nada que se pueda hacer para cambiarlas.


1. Que se confunda la edición digital con la descarga gratuita: La edición digital es un maravilloso avance de la tecnología moderna que ha permitido no solo rescatar obras del pasado que hubieran podido perderse en el olvido, sino también aumentar la difusión de muchas que de otra forma quedarían relegadas a una zona o región del mundo. Ya llegó y se quedará y lo único que toca hacer es adaptarnos a ella. Eso no significa que porque se pueda digitalizar un libro, este tenga que estar disponible para descarga gratuita. La revolución tecnológica que permitió la digitalización de libros y otros avances como Internet, también ha permitido los pagos en línea, lo que significa que puedes perfectamente vender tus libros electrónicos, de la misma forma en que vendías tus libros impresos. Entonces, que una compañía digitalice los libros no significa que inevitablemente tenga que ofrecerlos para descarga gratuita: puede venderlos. Y con la venta, puede pagar las comisiones debidas por derechos de autor, por ejemplo.


2. Que se crea que las "ideas" vienen de "cualquier parte" y que "cualquiera escribe": Las ideas no vienen de "cualquier parte". Pueden venir de cualquier persona, sí, pero esa persona tiene identidad. No es un ente incorpóreo perdido en el éter. Es un ser humano y como tal debe respetársele. Y hoy en día, es más fácil que nunca identificar a alguien y saber quién es el autor de qué idea. También es fácil querer robársela. Y no está bien, porque el proceso por el que un autor tuvo una idea es suyo, personal, y nadie puede repetirlo.


¿Cualquiera escribe? Sí, cierto, y de hecho, todos deberían saber escribir adecuadamente. Sin embargo, eso no significa que cualquiera puede ser un autor. Para ser un autor hay que tener creatividad, imaginación y dedicación al arte de escribir. De hecho, escribir correctamente una redacción o una tesis no te convierte en autor literario, pero te hace autor (de la tesis). ¿Estarías dispuesto a regalar tu investigación solo porque cualquiera hubiera podido hacerlo? ¿No? Entonces, ¿por qué esperar que un novelista o un poeta tenga que regalar su obra literaria?


Además, no cualquier autor es un buen autor. Para ser un buen autor se necesita no solo imaginación y talento, ideas propias y creatividad: se necesita trabajo. Trabajo de estudio y trabajo de creación. Trabajo de desarrollo y trabajo de revisión. Y todo ese trabajo requiere tiempo. Y el tiempo es oro en cualquier lugar del mundo, porque el tiempo que dedicas a una cosa se lo quitas a otra. Es inevitable. Así que, decir que cualquiera escribe y que las ideas vienen de cualquier parte es minimizar el trabajo, el talento, el tiempo dedicado y el valor de una persona, como si producir literatura fuera lo mismo que escupir o respirar.


3. Que el ideal de un buen autor es escribir "por amor al arte": Como corolario de la reflexión anterior, se vuelve evidente que la idea de que un buen autor debe escribir solo por amor al arte (es decir, porque le apasiona escribir) y no esperar nada económico a cambio es una idea cruel. ¿Por qué se insiste en que el arte se "contamina" con el comercio, es decir, la difusión y venta de obras artísticas? ¿Acaso el comercio mancha tu comida, destruye tu televisor nuevo o destruye tu casa? ¿Alguna vez has pensado que los médicos deberían curar sin pedir nada a cambio, los ingenieros construir casas y puentes sin paga, y los agricultores regalar libremente sus productos? ¿No? Por supuesto que no. Todos ellos estudian y trabajan duro para llevarte el fruto de su esfuerzo hasta ti. Y el caso de los escritores es exactamente el mismo. No hay "contaminación" ni "mancha" ni ninguna de esas tonterías en los autores que aspiran a vender sus obras y a ser retribuidos por el fruto de sus sudores.


4. Que como las cosas se dan de cierta forma, no hay nada que se pueda hacer para cambiarlas: Y he aquí una de las expresiones más inquietantes de todas. Como las cosas son así, aguántate. ¿Cómo? Ah, entonces si hay injusticia, crueldad o abuso, ¿debo aceptarlo solo porque así se da siempre? ¿Y dónde está el derecho a mejorar, a cambiar para bien, a progresar? Según eso, debo aceptar que como los escritores suelen ser muy mal pagados, entonces es absurdo que luchen por sus derechos de autor. Esa es una reflexión peligrosa.


Si algo no está bien, no está bien, aunque sea "normal". Una cosa es que los escritores enfrenten un mundo difícil, donde reciben poca remuneración por su esfuerzo y tienen que buscarse empleos supletorios para pagar sus facturas, y otra muy distinta es que tengan que renunciar a sus derechos solo porque es duro vivir de la escritura. No, no es así. Mis derechos me son inalienables, y como tales, tengo el deber de defenderlos. No importa si me pagan $2 o $200 o $2 millones (ojalá) por concepto de derechos de autor. Lo que importa es que se tenga claro que existen y son debidos. Si una empresa vende mis libros, debe reconocerme las regalías o las comisiones correspondientes. Y no debe haber discusión al respecto.


Otra cosa es si yo quiero regalar mis obras. ¿Puedo hacerlo? Sí, claro, siempre que los derechos patrimoniales de mis obras aún me pertenezcan, por supuesto que puedo hacerlo. Hay autores que lo hacen y están en su derecho. Su derecho, no su deber, que es lo que algunos no comprenden aún.


Y con respecto a las editoriales que no pagan a sus autores, pues... esa es una historia muy diferente, que no tiene nada que ver con derechos de autor, sino con la buena o la mala fe de los negocios. Hay editoriales que no pagan a sus autores, sí. Pero la mayoría lo hace. ¿Que pagan mal o bien? Bueno, eso depende de los contratos y de la situación del mercado, pero lo hacen. Generalizar o justificar la renuncia a los derechos de autor en el hecho de que (algunas) editoriales no pagan bien a sus autores es un completo desatino.


Se dijeron más cosas en esa discusión y aún hay más tema por delante, pero creo haber dicho en voz alta lo que pienso sobre algunos aspectos de una situación siempre difícil y complicada.

14 comentarios:

Ismael González dijo...

Muy cierto todo lo que comentas, completamente de acuerdo. Si hubiera un botón de twitter bajo la entrada ya habría hecho clic sobre él hace tiempo.

Un saludo.

Laura dijo...

Gracias por el apoyo. =)

Begoña dijo...

Creo que en general prevalece esa idea del genio. Alguien que no crea una obra, sino que tiene una inspiración divina y escribe de carrerilla todos sus libros :) Nada más erróneo, hasta el relato que aparenta ser más simple lleva detrás una sobrecarga de trabajo a simple vista invisible.
Estoy de acuerdo en todo lo que dices. Y veo mucho por legislar en lo digital.
Saludos

Benjamín Van Ammers dijo...

Hola, Laura. Sigo tu blog por terceros y, aunque no participo en redes sociales ni suelo comentar nada en ninguna parte, el tema que abordas me interesa; soy parte activa de lo que planteas. Así que, con tu permiso, voy a exponer mi caso.

Yo regalo mi primera novela en formato digital. No conseguí una propuesta seria de publicación, no logré venderla en amazon y tampoco que suscitase el más mínimo interés, así que opté por difundirla de ese modo. Creo ciegamente en el juicio del lector aséptico y que cualquier escritor (novel o no) puede aprender mucho de sus proyectos fallidos.

150.000 palabras, unas 400 páginas impresas. Ilustrada, maquetada, revisada y corregida por mí. El trabajo que hay detrás es considerable, pero está hecho con gusto y con la esperanza de que llegue a la gente, no para archivarlo en una carpeta. Además, sigo escribiendo, tengo más obras entre manos y nada que perder.

Está disponible para cualquier dispositivo, en casi todas las plataformas que ofertan libros digitales. A día de hoy supera las 10.000 descargas, he recibido muchos comentarios y correos electrónicos de lectores espontáneos, reseñas y votaciones, la mayoría muy positivas. Y garantizo al 99% que todas ellas son de desconocidos, a los que no me une afinidad alguna, ni red social, ni colectivo, ni asociación, ni vinculo familiar. ¿Qué mejor estímulo para seguir? La parte en la que gano dinero escribiendo ya llegará, si lo merezco.

Quien piense que no valoro lo que hago se confunde. Lo valoro como el que más, pero el tiempo y el esfuerzo implícitos es algo que sólo me interesa a mí y no tengo derecho a escudarme en ellos. Ese es mi problema. Lo que cuenta es si el resultado da la talla o no la da. Animo a todos a buscar la respuesta a esa pregunta. Lo demás es empezar la casa por el tejado.

Parafraseando a Juan Gómez Jurado:

"Es falso que un autor tenga derecho a vivir de su obra. A lo que tiene derecho es a intentarlo."

Un saludo, Laura. Y gracias por compartir tus reflexiones con el mundo. Te animo encarecidamente a seguir haciéndolo. ;)

Kayena dijo...

Estoy de acuerdo contigo, aunque me he quedado de pasta de boniato con lo de que algunas editoriales no pagan derechos de autor a ¿sus autores? Porque si ellas mismas no están sensibilizadas con este tema ¿tenemos que ser los lectores quienes lo estemos?

Un beso.

Laura dijo...

Hola, Begoña. Tienes razón. Mucha gente sigue creyendo que uno escribe libros porque un genio poderoso se los inspiró, y que puede acabarlos de la noche a la mañana. ¿Legislación? Sí, quizá, pero sobretodo, sentido común.
Hola, Benjamín. Todo lo que haces con tus libros te es posible y es tu derecho precisamente porque lo haces porque quieres. Diferente sería que alguien llegara a tomar tu libro y a disponer de él sin consultarte. He ahí el quid del asunto. De paso, ¡suerte con él! Y gracias por visitarme =)
Hola, Kayena: lo de que algunas editoriales no pagan a sus autores surgió porque una de las participantes de la discusión se dejó decir que "ninguna" lo hacía. No es cierto. La mayoría de las editoriales SÍ pagan a sus autores. Otra es cuánto, pero eso ya es otra historia que tiene que ver con otros aspectos de una realidad compleja. =)

Kayena dijo...

¡Ah! es que me había quedado ojiplática con el tema.

Ismael González dijo...

Off topic (lo siento, Laura): Me he quedado "ojiplático" con la palabra "ojiplática", Kayena. Me guardo el término. :D :D :D

Fermín dijo...

Hola, Laura:

Totalmente de acuerdo con tu entrada. Lo último ya es cuando son otros escritores los que te dicen que lo que más importa es "difundir tu obra" gratis aunque la estés vendiendo a través de un editor... Cosas veredes...

Laura dijo...

Hola, Fermín. Lo peor de todo es que eso que mencionas sucede muy a menudo...
Kayena, Ismael: si, "ojiplático" es genial. ;)

Wílliam Venegas dijo...

Gracias, Laura, por su visita a mi blog.

Sobre lo que aquí se plantea, no me importaría no ganar dinero con un libro, pero sí que se lea. La triste realidad es que, en Costa Rica, para los escritores en su mayoría, no se dan ninguna de esas dos suertes (en términos cuantitativos).

Wílliam Venegas dijo...

Me enlacé a su blog como seguidor, me gustaría usted haga lo mismo en el mío para enlazarnos por bloguer. Gracias.

Juan dijo...

Hola

Lo has expresado muy bien. De todos modos, es un problema común a otros trabajos intelectuales. El diseño web, la ilustración, la música, la programación... Hay mucha gente que piensa que todo eso, por ejemplo, pasarte meses desarrollando un programa de ordenador, no debe remunerarse, sino que hay que ponerlo gratis a disposición del público.

Sin embargo, mucha de esa gente se indigna cuando les dicen que al entrar en una empresa tienen que pasarse tres meses trabajando como becarios sin remuneración para que, si hay suerte luego, entren a formar parte de la plantilla. Lo ven como capitalismo salvaje. Se ve que eso de trabajar gratis sólo es bueno cuando lo hacen los demás.

Un saludo.

Juan.

Laura dijo...

William: Hola, gracias por visitarme. Que no te importe ganar dinero con un libro pero que sí te lean es parte de lo que uno como autor tiene derecho a decidir, no que otros decidan sin consultarle. O eso es lo que yo creo. De ahí el tema. Por otra parte, pues la realidad en CR sí es triste: no tenemos posibilidades ni de que nos lean muchos ni mucho menos ganar dinero con lo que escribimos...
(Me enlazaré a su blog como seguidora)
Juan: ciertísimo. Por eso es tarea de uno defender lo poquito que puede defender =)