14 de julio de 2009

Títulos para escritores...

O para ejercer como escritores, que puede ser más o menos lo mismo. No me refiero a la posibilidad de acudir a cursos de escritura creativa, donde te enseñen las herramientas para desarrollar precisamente este tipo de escritura, los cuales suelen ser muy útiles, muy instructivos y hasta divertidos -dependiendo de quién los imparta. No. Me refiero a aquellos sectores que han pretendido que se otorguen títulos académicos o profesionales para poder ejercer dicha ocupación.

¿Se puede llegar a formalizar tanto una carrera artística?

Pues, alguien puede argumentar que siendo la arquitectura un arte, la verdad es que no hay arquitecto al que se le permita construir un edificio sin tener la acreditación correspondiente, reconocida por el Estado y verificable por el público. Y sigue siendo arte, nadie puede negarlo, aunque algunas de las creaciones más surrealistas que veamos frente a nuestros ojos no nos hagan pensar en arte sino en locura.

Desde ese punto de vista, si se titula a un arquitecto como Arquitecto, ¿por qué no titular a un escritor como Escritor? Se publicarían sólo las obras escritas por un Escritor, y se comprarían sólo esas obras, al menos con "garantía". Las demás serían obras "informales" y será problema del comprador si se le ocurre leer la obra escrita por un "cualquiera". Podríamos tener bachillerato y licenciatura en Escritura Creativa y en vez de llamarnos Lic. o Bach., podríamos incluso hacer como los ingenieros y llamarnos Esc. ¿Qué tal?

Si alguien está pensando a estas alturas que yo apruebo esta iniciativa, siento tener que sacarlo de su error. No, no la apruebo. Tengo varias consideraciones al respecto.

Para mí, el arte posee un componente técnico y un componente espiritual. El primero se enseña, el segundo no. Puedes enseñar a una persona todas las técnicas escultoras existentes, o todas las maneras que existen para pintar un cuadro, para escribir un libro o para componer una melodía. Puedes enseñarle a tocar un instrumento musical y puedes también enseñarle las reglas de la gramática y de la redacción. Puedes hacer todo eso. Pero el elemento espiritual, el acto de crear, no lo puedes enseñar. Nace en el individuo y surge por sí solo. Si el individuo en cuestión puede o quiere dejarlo salir, sólo él podría saberlo, pero nadie puede imponérselo. Desde este punto de vista, al no poder formar el carácter meramente creativo de un artista, éste debe "hacerse" solo. ¿Cómo? Creando. El pintor es artista cuando pinta cuadros que conmueven el corazón o sacuden el intelecto. El escultor es artista cuando hace surgir imágenes grandiosas de un pedazo de roca, de hierro o de madera. El escritor es artista cuando escribe una historia única, que llega al corazón humano. Y el arquitecto, sí... también es artista cuando es capaz de crear.

¿Por qué los arquitectos necesitan autorización para construir? Yo diría que la respuesta es obvia: Todos los demás necesitamos la garantía de que su "obra" no se vendrá al suelo justo sobre nuestras cabezas. Es una cuestión de seguridad elemental. No tiene relación con el arte en sí, sino con la salvaguarda de la vida de las personas, precisamente por el tipo de obra que se va a construir. De hecho, hoy en día, en muchos proyectos de construcción se integran los ingenieros -que garantizarán la solidez de la obra y su resistencia al clima- y los arquitectos -que se encargarán de la distribución espacial inteligente y, si también son artistas, de la belleza del inmueble-. Así que, los arquitectos pueden ser artistas también, dependiendo de ellos mismos y de lo que creen.

¿Qué ocurre entonces si constreñimos el arte? Pues imponer una licencia profesional es constreñir la creación. Si no estoy matando a nadie con una novela, ¿por qué debo obtener un permiso previo para escribirla? Es absurdo. Si el arte en cuestión no implica poner en riesgo la salud o la vida de nadie, la verdad es que cualquiera puede practicarlo si lo desea. Que obtenga una obra de arte o un mamarracho, dependerá de él, y quien lo juzgue será sólo el público que lo admire o lo denueste.

Entonces, me olvido de Esc. Laura Quijano. Nada de eso. Que sean los públicos lectores quienes juzguen mi obra y quienes decidan si la autora en cuestión es de verdad una Escritora o simplemente alguien que garapatea frases en una página en blanco.

10 comentarios:

Marta Abelló (martikka) dijo...

Para ser escritor, simplemente hay que escribir. Lo dijo Epicteto. Y hacerlo de contínuo, tratando de mejorar, leyendo, aprendiendo de otros autores, de tí mismo. Creando continuamente mundos y personajes, plasmándolos sobre un papel. ¿Título de escritor? No creo que exista nunca. El escritor nace y se hace...escribiendo. La publicación es secundaria. Hablamos de la escritura y de la magia de su nacimiento. El que escribe, sabe de esa magia. Ése ya puede llamarse escritor y ponerlo en su tarjeta de visita.

Farándula dijo...

Asocias la formación reglada para escritores con unas supuestas atribuciones o competencias específicas para éstos. No creo que nadie con dos dedos de frente (o que no albergue algún oscuro interés en ello) pida un "título de escritor" para ejercer. Eso, estamos de acuerdo, es absurdo. Me sorprende tu afirmación de que hay sectores que están reclamando algo así y me gustaría conocer más referencias al respecto.

Por otra parte, no veo que nadie se queje de la existencia de la carrera de Bellas Artes, Música, Arte Dramático o los estudios superiores de danza, por muy "artísticas" que sean dichas materias. Si hay técnicas susceptibles de aprendizaje, puede haber enseñanza, aunque, por su propia naturaleza, la escritura tienda a ser una profesión autodidacta.

Casualmente hace poco que traté el tema y yo sí que defiendo la existencia de una titulación pública y reglada (que no un colegio ni nada parecido), no para dar ninguna exclusiva, obviamente, sino porque creo que debe haber una opción académica integrada en nuestro sistema educativo que imparta una formación para la que -sólo hay que ver la proliferación de talleres de escritura- hay una elevada demanda.

¿O es que sólo tiene derecho a la enseñanza quien pueda pagar las elevadísimas matrículas de las escuelas de escritores privadas? Esto no es una cuestión filosófica, sino social.

Supongo que esto entronca con lo que se está viviendo ahora con el periodismo y las quejas de "intrusismo" por parte de este sector. Hay muchísima gente que ejerce esta profesión sin haber estudiado la carrera, y más aún que lo hacen como "afición", pero no veo que eso signifique la supresión de los estudios específicos. No son incompatibles.

Laura dijo...

Hola, Farándula.
Me parece que te enojaste injustificadamente. En el texto expongo que TODO arte tiene un componente TÉCNICO el cual puede y debe ser enseñado (en las facultades que mencionas, incluyendo la Facultad de Letras que en mi país existe, no sé en el tuyo, y que incorpora cursos de redacción entre otros, además de sinfin de literaturas y cursos lingüísticos) y un componente SUBJETIVO, ESPIRITUAL o CREATIVO que no puede ni debe ser impuesto o adoctrinado. Ni en las facultades de Música, ni de Artes Dramáticas ni de Artes Plásticas se enseña a nadie a ser artista, sólo se le enseñan las técnicas que necesitará para expresarse. Y sí, recientemente hubo en España algunas sugerencias en torno a un título para ejercer la escritura creativa, no para ser filólogo o algo por el estilo que ya existe y es lógico.
No apruebo las premisas para ser creador. No hay manera de reglarlo. Que alguien sepa la técnica es otra historia.
Hola, martikka,
Pienso de esa manera: si eres escritor, escribes, si eres pintor, pintas y si eres músico, compones o cantas. ¡Saludos!

Farándula dijo...

Vaya, di por hecho que escribías desde España, fallo mío.

Acá la única carrera entroncada con la literatura que se puede cursar es Filología, pero sus contenidos van mucho más allá de la escritura literaria, ya que se dedica al estudio de una lengua y su literatura desde la perspectiva del investigador y no del creador. Yo aún estoy cursándola y te puedo asegurar que el plan de estudios no cubre una sóla asignatura dedicada a la práctica de la escritura. Para eso sólo ofrecen cursillos extrauniversitarios y de pago. Por lo tanto no la considero válida como ejemplo de carrera en este sentido.

Esto no ocurre con las artes plásticas, donde hay dos estudios bien diferenciados: Bellas Artes; donde se aprende teoría pero, mucha, muchísima práctica (de hecho requiere una prueba de acceso específica donde acreditar cierto dominio del dibujo), e Historia del Arte para los críticos y estudiosos. Se puede terminar la segunda sin saber dibujar un monigote, pero la primera no.

Fuera de la universidad hay también escuelas técnicas de grado medio y superior como las escuelas de arte, conservatorios de música y escuelas de actores. Son titulaciones más breves y eminentemente prácticas. Es en este sentido en el que reclamo una titulación similar orientada a la escritura creativa que abarque un amplio espectro de aplicaciones (en el mundo no sólo hay novelistas, también guionistas de publicidad, cine, TV y videojuegos, redactores, etc...).

Estamos de acuerdo en que nadie debería exigir un título para poder publicar. En serio que me gustaría saber quiénes (nombre y apellidos, instituciones... mójate mujer, que no pasa nada) reclama un diploma como requisito para escribir.

Pero eso es independiente de que se oferten estudios públicos con el fin de enseñar técnicas de escritura, legislación sobre propiedad intelectual, proceso editorial, etc... A día de hoy, no conozco ningún título oficial, del nivel que sea, que lo ofrezca.

Respecto a esto

si eres escritor, escribes, si eres pintor, pintas y si eres músico, compones o cantas.

suena lógico, y no me cabe duda de que sea así. He conocido gente que aprendió a tocar instrumentos por su cuenta y poseen cierta capacidad innata para ello. Pero se encuentran en desventaja a priori frente a aquellos que adquirieron virtuosismo técnico en el conservatorio, ya que esa base es la que permite desarrollar luego, con mayor o menor fortuna según el talento de cada cual, todo el potencial que se tenga. Y en cualquier caso un empujoncito no le viene mal a nadie.

En mi opinión el arte está, desde sus inicios, excesivamente sacralizado ¿Por qué es una especie de obligación pasar por el tortuoso camino del autoaprendizaje? ¿tan escandaloso resulta pedir maestros?

Saludos

Laura dijo...

No, Farándula, no es escandoloso pedir maestros. Los hay y por montones. Pero ese no es el punto. Volvamos a los ejemplos: cientos de jóvenes se matriculan en las Escuelas de Música o de Bellas Artes todos los años. Y sí, deben demostrar algunas habilidades básicas para ingresar a los cursos, pues no va a perder el tiempo y el dinero la universidad en un aspirante a músico que ni siquira tiene oído musical. Eso es como los aspirantes a medicina o a ingeniería: deben cursar una preparación previa en anatomía y química, por un lado y en matemática, por el otro, antes de ser admitidos en las carreras propiamente dichas. Se trata de un filtro sensato para no desperdiciar recursos. Eso no es garantía que serán buenos médicos o buenos ingenieros. Es sólo una medida de requisito.
Lo mismo ocurre con las carreras de artes. Se espera que los candidatos tengan ciertas aptitudes esenciales para aprender las técnicas que les serán impartidas. Al final del proceso tendremos gente que domina diversas técnicas de pintura, escultura o música, de actuación o composición. Y lo harán muy bien, posiblemente. Y se habrán llenado de cursos de filosofía y habrán practicado mucho, y todo eso. Eso no garantiza tampoco que sean artistas, para nada. Por eso es que la mayoría de los graduados de dichas carreras se dedican a la docencia. Los hay que se lanzan a la creación, pero los resultados no dependerán de sus largos estudios. Las ideas no las obtienen por haber estado en una clase. Las ideas salen de sus cabezas porque ellos ya poseen de por sí el talento natural para crear. La universidad los dotó de herramientas, pero la responsabilidad de ser artistas es solo de ellos. Por eso sería absurdo que para reconocer a un gran pintor le exijamos primero su título universitario. Podemos exigírselo para contratarlo como profesor, pero no para admirar sus pinturas y comprar sus cuadros.
La idea de titular a los escritores viene de un discurso o charla que dio Espido Freire hace unos años en la Universidad Internacional de Andalucía cuando presentó el taller de Narrativa Creativa. Dicho discurso causó alguna controversia, entre quienes propugnaban precisamente una titulación de Escritores. Los lectores reaccionaron de diversas maneras, pero recuerdo un comentario de un lector (no escritor, ojo) que decía parecerle absurdo tener que revisar si un novelista tenía Título de Novelista para poder comprar su novela. A él poco le importaba si el novelista tenía formación humanista, científica o de la calle. Él se limitaría a leer la novela y a tener su encuentro con ella. Y allí es cuando hablamos de arte y de artista y de entretenimiento y de ideas y de creatividad.
¿Piensas que debemos tener cursos que faciliten la formación de los escritores? Pues, por supuesto. Nadie dice que debemos someter a los artistas al duro camino del "autoaprendizaje", no (aunque si el artista se ha formado así, problema suyo). Pero es que los cursos técnicos ya existen. Si en la universidad de tu localidad no encuentras conferencias ni cursos de cómo escribir novelas y no quieres pagar un centavo adicional por eso, la Internet ofrece un caudal inigualable de información al respecto. Con sólo escribir "cómo escribir una novela", por ejemplo, obtienes la mar de resultados. Igual sucede con aprender sobre metrajes poéticos, sobre guiones y sobre todo el universo de la creación de historias y sentimientos. Los recursos técnicos están allí. Si deseas que en tu univerisidad se impartan cursos directos de cómo se forman las obras creativas, se pueden solicitar. Muchas facultades los ofrecen a petición, sin costo adicional.
Pero nada de eso hará al final que un escritor que no tiene el talento artístico o las ideas se convierta en escritor y un título de Novelista, Poeta o Narrador no le dará lo que natura le habrá negado.
De allí mi discurso. El artista, en su veta esencial, la creativa, no requiere de títulos ni debe requerir de títulos para presentar u obra al mundo.

Guillermo Lamphar dijo...

Yo podría resumir mi opinión con una frase que no sé si acabo de inventar:
Los estudios te hacen un mejor escritor, no un mejor artista.


Por ejemplo: Alguien que produce textos unicamente con el afán de venderlos, puede ser un genial escritor, pero no es un artista.


Saludos.

Laura dijo...

Pues sí. Es una manera muy precisa de resumir el asunto.
¡Saludos, Guillermo!

libertas dijo...

Simplemente, TOTALMENTE DE ACUERDO. Escribir es crear y crear es, por definición, producir una cosa a partir de la nada, a partir de la capacidad artística, imaginativa o intelectual de su autor. La libertad de crear es tan absoluta como la libertad de expresión. Ningún título autoriza, ni capacita. Por supuesto, será la crítica a valorar su mayor o menor aceptación, pero la escritura es un placer demasiado precioso como para vincularse a un título. Escribir es crear. A mi tampoco me interesa ser llamada escritora cuando escribo: me interesa el disfrute en el momento de buscar las palabras que hacen realidad mis ideas. Y, por supuesto, la simple idea de que estas puedan contagiar disfrute a un lector.

Jeniffer Castañeda

Laura dijo...

Escribir literatura es crear, ciertamente. He ahí el punto. Saludos, Jeniffer.

Laura dijo...

Escribir literatura es crear, ciertamente. He ahí el punto. Saludos, Jeniffer.