16 de enero de 2009

El héroe

Siguiendo con el tema anterior, no podíamos dejar de mencionar al héroe en todas nuestras reflexiones sobre los componentes de la literatura. El héroe es casi siempre, sino siempre, el elemento alrededor del cual giran todas las historias.

¿Qué es un héroe?, deberíamos preguntarnos.

Bueno, si pensamos en héroes estrictamente hablando podemos imaginar a alguien como el piloto que salvó ayer a su tripulación y a todos sus pasajeros en el incidente del avión que se estrelló en el río Hudson. Pasó alrededor de las 3:30 p.m. de la manera más inesperada posible. Un hombre común, el piloto de un avión, ve que su avión ha chocado con una bandada de aves, pierde sus dos motores y se ve obligado a aterrizar de emergencia. Pero como no puede hacerlo sobre la ciudad de Nueva York, se desliza hacia el Río Hudson, en una maniobra que en la mayoría de los casos habría terminado en tragedia. Sí, prácticamente todos los pilotos expertos consultados estuvieron de acuerdo: acuatizar casi siempre desemboca en muerte y destrucción. Pero este hombre no sólo acuatizó, sino que lo hizo de manera que el avión no se despedazara, ni siquiera explotara. Todos los ocupantes del avión salieron casi ilesos, fueron rescatados en cuestión de minutos y puestos en tierra en menos de lo que uno se imaginaría.

Eso es un héroe. Pero supongo que no literario.

Bueno, un héroe literario puede ser alguien como el piloto en cuestión. Un héroe real, auténtico, alguien que arriesga todo por salvar a otros, sin pestañear. Y muchas historias se centran alrededor de las andanzas de personajes con esas características. Pero creo que en los últimos años, el "héroe" ha pasado a ser sinónimo de "protagonista", aunque no tenga ninguna de las prendas que caracterizan a un héroe real.

El héroe típico suele ser un personaje de estatura moral impecable, valor incuestionable y voluntad de sacrificio intacta. El héroe literario clásico es por tanto sinónimo de héroe real. Será poderoso, inclusive contará con herramientas insospechadas y llevará a cabo su misión, cueste lo que cueste. Puede que muera al final, o puede que no. Si muere, será una memorable tragedia. Si no, un final feliz. Y nadie dudará que héroe y "bueno" serán sinónimos.

Nuestra época cínica y descreída, sin embargo, ha desprestigiado estos héroes literarios perfectos, aunque siga amando y alabando a los que existan en la vida real (y añorándolos, también, seamos honestos). Ahora se nos exige un protagonista cada vez menos heroico, cada vez más prosaico, incluso oscuro o malvado, incluso cuestionable desde el punto de vista moral. Si termina mal -que casi siempre ocurre- o bien -si se le puede llamar "bien" a finales en los que no termina muerto o mutilado- tampoco importa mucho, siempre y cuando sea "creíble". Y es que se teme caer en el terrible estereotipo.

Pero en ese afán por evitar el estereotipo, ¿no estaremos forjando un nuevo "héroe" estereotípico? ¿Uno que siempre será antiheroico? ¿No se ha generado entre los escritores actuales una obsesión porque nuestros protagonistas sean lo menos heroicos posibles? ¿No estaremos exagerando? Después de todo, ¿no necesitamos todos, en el fondo, que sigan existiendo los verdaderos héroes? En ese caso, ¿cómo calzar un héroe verdadero con un protagonista "real"?

Tarea para mañana, como diría el profesor de turno.

6 comentarios:

sempiterna dijo...

Hola, me permito colarme por aquí para responderte a este post.

Es cierto que actualmente se tiende al antihéroe, y como tal y como bien afirmas, se hace un nuevo estereotipo. Con lo cual sería simplemente un cambio de tornas, una adaptación a la moda... si es que es una moda, que espero que sí.

Aunque yo prefiero pensar que el héroe debe seguir existiendo, y quizás el secreto está en humanizarlo más para acercarlo a la gente, que posiblemente esté cansada de estereotipos (aunque caigan en otros...)

Bueno, es mi humilde opinión a tu gran blog. Un saludo.

Laura dijo...

Humanizar al héroe sin que caiga en el antihéroe es precisamente la cuestión, pues suele ser la parte más difícil del diseño de un personaje de tal naturaleza. Por supuesto que no gustará a los adoradores del antihéroe, pero habremos logrado nuestro cometido...

Javier Illán dijo...

precioso texto el que nos regalas hoy

Laura visita http://mialacena.blogspot.com/2009/01/vidas-de-mujeres-no-ilustres.html

Saludos. Paz

Laura dijo...

¡Vaya! Muchísimas gracias, Javier. Como te darás cuenta, ya enlacé La Alacena a mi lista de blogs por visitar ;)

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Y hoy, es bueno felicitarte, ¿no?

Laura dijo...

Pues... sí. ¡¡Gracias!! :)