12 de julio de 2015

La lectura no ha muerto

Suena extraño, pero es así. Por supuesto que hablo de la lectura como pasatiempo, como placer, no la que tenemos que hacer todos los días en nuestro trabajo y que consume horas de dedicación e intensos pensamientos (o serias frustraciones), y que por cierto jamás desaparecerá, sino esa que nos sumerge en mundos ficticios donde las reglas son otras y nuestras vidas se ven de pronto en suspenso. Esa lectura, pese a los malos augurios de muchos, no, no ha muerto. Sigue más viva que nunca.

Quizá mi aseveración parece intempestiva y posiblemente fuera de lugar, pero he estado pensando en esto desde hace mucho tiempo, en especial cuando leo en foros y redes sociales que muchos se quejan de que "ya nadie lee", que "la lectura es un bien despreciado" y frases parecidas. Hace unos meses leí un interesante artículo sobre la supuesta muerte de la lectura, al que encontré refrescante, porque no solo me aportó algunos datos, sino también puso en perspectiva varias reflexiones propias. Se trata de The "Death" of Reading?, de L.R. Styles, quien explicaba, de manera más bien sombría, cómo el panorama general de la lectura por placer parecía más bien deprimente.

En efecto, dados los números que Styles manejaba, la situación no podía ser más triste. Las ventas generales de los libros electrónicos de autores "independientes" (entiéndase "autopublicados") y las de los libros impresos (entiéndase "de editoriales"), han experimentado una caída durante el año pasado, y dado lo que ella misma presenciaba en la biblioteca local -donde los jóvenes estaban todos dedicados a sus redes sociales y sus juegos de video y ninguno a un libro, en papel o digital-, el pronóstico para la literatura es negro: cada vez menos jóvenes leen, cada vez menos adultos leen, y lo peor es que es ahora, más que antes, cuando la cultura occidental se da cuenta del enorme valor que la lectura tiene para nuestro desarrollo.

Sin embargo, no todo estaba perdido. Styles también menciona que existen redes sociales para adolescentes en las que miles de lectores discuten sus libros de moda: prácticamente un tercio de los adolescentes actuales. A Styles le parecía exagerado, pero no imposible. Al final, cierra su artículo con una visión prometedora: su propia hija de 17 años prefiere guardar su teléfono que dejar el libro que acaba de tomar del estante, lo que le imprime la esperanza de que tal vez la lectura esté en coma, pero no muerta.

No pienso de manera tan drástica. En primer lugar, es iluso pensar que la mitad de la población vaya a ser asidua y sesuda lectora algún día. Muchos de quienes se quejan de las malas ventas de los libros parecen pensar que es obligación moral de la población humana leer X número de libros al año, cuando en realidad, la lectura por placer es solo uno de muchos pasatiempos posibles. Están otros como los deportes, o los juegos, o las salidas a los bares, etc. Y no todos tienen por qué compartir los gustos. Así como a mí no me interesa jugar fútbol los domingos, no tengo por qué exigirle a Pedro que cambie sus partidos por una novela de aventuras, si a él lo que le gusta es ir a patear una bola. Entonces, la expectativa con respecto a la población lectora debe ser más realista.

¿Un tercio? Pienso que es mucho más probable que así sea: una población lectora tenderá a mantener más o menos la misma proporción de lectores con respecto a los no-lectores si las condiciones sociales son apropiadas, o sea, si hay libros, sistema escolar funcional, nivel de vida aceptable y tiempo posible destinado a la recreación. Entonces, si en EE.UU. un tercio de los adolescentes son lectores, me parece un número más que aceptable: me parece realista. Y viendo la popularidad escandalosa que muchas novelas juveniles están teniendo en estos momentos en aquellas tierras, lo creo más posible.

Hace unos años se dijo que Harry Potter había enviado a los niños ingleses a leer "de nuevo". Que los había separado de sus video juegos y que les había hecho redescubrir los placeres de la lectura. Quizá no fue tan dramático, quizá fue que Harry Potter consiguió algunos millones de lectores más, pero cuando se acabó, el número de lectores volvió a su estadio normal. Quizá Los Juegos del Hambre o Crepúsculo hicieron lo mismo en su pico con el público adolescente. Quizá el boom de El Código DaVinci fue reproducido hace poco por Las 50 sombras de Grey o libros similares. O quizá Paulo Coelho ha estado manteniendo una red de lectores a lo largo de su carrera que muchos no cuentan o no quieren contar.

No pienso que la lectura por placer haya muerto. Ni siquiera que esté en coma. Pienso que está tan vital como siempre y que los "booms" y las "caídas" son solo cuestión de modas: que si los libros electrónicos cayeron en sus ventas es porque ya no son el último grito de la moda, no porque haya menos lectores. Los que leen, leen, y los que no, aunque compren libros, no leerán. ¿Que hay muchos títulos, más que antes? Pero, ¿acaso somos menos personas que antes? Rebasamos los 7 mil millones y todavía hay quien espera que los números se mantengan iguales. Por supuesto que hay más títulos.

Pero también hay más lectores.

No, no ha muerto. Es solo que... bueno, sigue tendencias y modas, cambia de soportes (ahora muchos leen novelas en el teléfono, ojo) y de estilos. Pero la literatura es mucho más que un vetusto libro de papel: es un arte que sigue atrapando a millones.

Y mientras el ser humano esté ávido de historias, lo seguirá haciendo.

4 comentarios:

Bernardo dijo...

El hábito de la lectura se inicia en el hogar y la escuela. Los mejores puntos de inición. Saludos.

Laura dijo...

Cierto. =) Pero lograrlo no es fácil, y más difícil aún hacerlo con la mayoría. Al final, siempre queda un grupo que se mantiene leyendo toda la vida. Saludos.

Gerard dijo...

Hola Laura,

Creo que en parte tienes razón pero en parte no. Si bien es verdad que yo también creo que la lectura no morirá nunca, no es menos cierto, lo digo por experiencia como librero y por otras referencias de diferentes sectores del medio, que el libro en papel, especialmente la novela y el ensayo, tienen sus horas contadas; y el libro electrónico nunca llegará a las ventas que alcanzó el soporte físico por muy diversas razones (precio, venta de algo que en sí mismo no es nada físico, y sobre todo la piratería). Dicho esto, no, la lectura no morirá, pero sí se aprecia una reducción del número general de lectores y no estamos en un caso de crisis por modas. Algunas editoriales de las importantes, aquí en España, están (lo dicen voz en off)diversificando su negocio hacia cosas que poco tienen que ver con la literatura pues consideran que el negocio está acabado.

Las causas son múltiples, pero la realidad, tal y como lo veo yo, es que el mundo está cambiando sus formas de ocio, como ha pasado en otras épocas. Actualmente, las nuevas generaciones (y no tan nuevas) están más pendiente del móvil/Redes Sociales/Videojuegos y competiciones de videojuegos online, que, ya no sólo de leer, sino de jugar a juegos tradicionales o practicar deportes. Si a eso le sumamos el poco tiempo restante para ocio en esta sociedad actual y la gran oferta alternativa para el mismo, la situación se aventura difícil.

En mi opinión, el lector habitual de siempre continuará existiendo, más en formato electrónico que físico, pero la disminución del hábito lector por placer es algo, a mi parecer, inevitable.

En cualquier caso el tiempo dirá....

Un placer leerte, como siempre, aunque uno no sea de participar habitualmente.

Saludos.

Laura dijo...

Hola, Gerard: Gracias por pasarte por aquí =)
Estoy de acuerdo contigo en que el ibro de papel atraviesa una crisis. El que muera o no, dependerá de otros factores, en cuenta los tecnológicos. Me explico: por mucho tiempo se pensó que la construcción de casas y edificios con madera moriría en favor del mucho más popular hormigón. Hoy en día, se está cultivando madera en gran escala y se está propulsando su uso como material de construcción esencial. Al mismo tiempo, aunque por mucho tiempo se pensó que el papel moriría, se han descubierto nuevas técnicas para hacerlo reciclable, mientras se piensa qué hacer con los dispositivos electrónicos de desecho. ¿Es más práctico el papel para ciertos depósitos de información? Quizá. No sabemos si encontraremos un verdadero sustituto, pero viendo la desaceleración de la caída de las ventas de libros en papel, es muy aventurado decir que solo le quedan unos días.

Que bajen las ventas no implica que baje la lectura. Lo que baja es el negocio, pero la actividad se mantiene. El punto es cómo adaptar el negocio para que se levante y sea viable, pero en lo que respecta a la lectura, no hay problema. Esa es la diferencia del enfoque. =)

Aparte de que no solo se lee literatura por placer, claro, lo que se me olvidó en mi post...

Saludos,

Laura =)