19 de agosto de 2011

Nuevas y viejas ideas en torno al mundo autoral

Ya publicó Forbes la lista de los 10 autores que más dinero recibieron en el 2010. Por supuesto, dicha lista está copada por autores de habla inglesa, la mayoría de los cuales (quizá todos) han sido debidamente traducidos y editados en español, amén de infinidad de otros idiomas. Como cualquiera podría muy fácilmente adivinar, los géneros que dominan estos autores son el suspenso, el terror, el romance paranormal y el romance corriente, con algunas excepciones como Ken Follet, que también ha incursionado y hecho dinero con novela histórica (Los Pilares de la Tierra, Un Mundo sin Fin y La Caída de los Gigantes). Nada de esto, pues, es noticia. Lo que sí llamó mi atención, sin embargo, es que el origen de sus abultados ingresos no se halla solamente en la publicación de libros (que sigue siendo parte importante de sus actividades profesionales, todo hay que decirlo), sino el hecho de que Forbes incluye los ingresos que reciben por otra gran variedad de rubros, desde adaptaciones de los libros al medio cinematográfico o televisivo, hasta la incursión en otros géneros como el cómic, o, y aquí destaca la novedad de los tiempos, a la mayor o menor incursión que han hecho en el mundo del libro electrónico, cuyo impacto ha ido en aumento en el mundo.

Así las cosas, por ejemplo, el primero de la lista, el autor James Patterson, famoso por sus thrillers, recibió unos $70 millones el año pasado no sólo por concepto de sus libros vendidos (acaba de firmar un jugoso contrato de publicación para los próximos años) sino también por sus tratos con el mundo de la televisión, de los videojuegos y del cómic, y, en este último año, por su exitosa incursión en la venta de libros electrónicos. Otro tanto se puede decir de Stephanie Meyer, que recibió hasta $40 millones por sus libros, tanto los impresos como los digitales, y por la adaptación al cine de su exitosa saga de vampiros. El tercer autor mejor pagado, con $34 millones recibidos en el 2010, es Stephen King, que no sólo publicó su novela # 51 (Under the Dome), sino que también se ha mantenido activo en otros trabajos (cuentos, reseñas, críticas, poemas), los cuales han aparecido en diversas publicaciones periódicas que gran prestigio. Otros autores incluidos en la  lista se caracterizan por haber ampliado su actividad editorial a los libros digitalizados y a la incursión en otros rubros, como el comic, pero de todos ellos quien destaca por sus "bajos" ingresos es precisamente la # 10, la autora J.K. Rowling, cuyo descenso en la lista se ha debido, principalmente, a que no ha publicado nada nuevo y a que se ha resistido, ojo, se ha resistido a incursionar en el libro digital. Esta situación cambiará muy posiblemente durante el presente año, pues ya se ha lanzado su sitio pottermore.com, en el cual habrá tienda virtual con los libros de Harry Potter en versión electrónica y otros de su autoría.

La digitalización afecta ya, de manera positiva o negativa, el bolsillo de autores y de editores. Estamos en una era cambiante, donde lo electrónico se posiciona e impacta nuestras vidas de manera notable. No estamos hablando de que el libro de papel está muriendo o de que en los próximos años veremos desaparecer las librerías, no. Simplemente, este mundo virtual se ha integrado a nuestro mundo real de manera simbiótica, al punto de que para un autor es preciso estar presente en las estanterías reales tanto como en las virtuales, y para las editoriales, también.

A la par de los simples e-books, de hecho, han aparecido nuevas formas de escribir y de ser leídos, de crear literatura y de incrementar las vías de publicación de las obras literarias. Un par de ejemplos curiosos y bastante radicales son los acuerdos escritor-lector, como en Unbound, o la moda increscendo de las novelas de teléfono celular (cell phone novels), que son todo un fenómeno generacional y editorial en Japón, China y más recientemente en otros países de Asia, y que prometen expandirse a todo el mundo.

Unbound es un sitio (y me parece que no es el único) en el que un autor propone una idea para un libro a una comunidad de lectores potenciales. Si recibe el apoyo (económico) de un # determinado de lectores que se sienten interesados en dicho libro, comienza a escribir. Durante el proceso publicará informes de su progreso, publicará borradores y conversará activamente con sus seguidores, hasta que el proyecto es exitoso o tenga que cerrarse, en cuyo caso los lectores recibirán un reembolso o podrán dirigir su apoyo a otro autor en ciernes. Si el proyecto es exitoso, el libro es publicado en papel en edición limitada y enviado a los "seguidores" o descargado como libro electrónico. Algunos seguidores importantes (o sea, que han ofrecido un gran apoyo) podrán incluso ser incluidos en los reconocimientos del libro publicado. ¿Se hará más popular en el futuro este tipo de métodos? Tal vez, de momento resulta muy interesante.

Las novelas de teléfono celular, o las llamadas cell phone novels, son auténticas novelas escritas originalmente en los teléfonos celulares por sus autores. Sus capítulos suelen tener unas 70 o 100 palabras, pues la técnica que emplean los autores es la del mensaje de texto, y se descargan en los teléfonos celulares de sus lectores por la misma vía con la que reciben sus mensajes normales. Existen plataformas en la web, naturalmente, que sostienen las novelas y de hecho, estas pueden ser leídas en la computadora, pero la mayoría de los lectores prefieren hacerlo en sus teléfonos celulares. Hoy en día, las novelas de celular más exitosas han visto la luz en formato de papel, y publicadas por editoriales tradicionales, y han vendido cientos de miles de ejemplares, demostrando su poder. ¿Será una moda o cambiará la manera en que escribimos o leemos? No lo sé, pero no deja de ser una muestra de cómo la tecnología puede afectar de manera sorpresiva el mundo intenso de la literatura.

En cualquier caso, sí puedo añadir un comentario, y es que sea que domine el libro electrónico, sea que éste sea escrito a mano o en celular, sea que pactemos con nuestros autores el libro que queremos leer o que sigamos comprando libros de papel, la que sigue viva, la que aún llena corazones e impacta mentes y vidas es la propia literatura.

3 comentarios:

Randall Flagg dijo...

Como los libros tradicionales que se quiten esos inventos modernos.
No tengo nada en contra de la tecnología, al contrario; Pero creo que no hay nada como leer un libro, sostenerlo entre las manos, el olor del papel con el que a sido impreso....

Buen Blog, un saludo !!!!

Laura dijo...

Gracias =)

Laura dijo...

Gracias =)