5 de marzo de 2011

Escritura y "escritura"...

El otro día llamó mi atención un reportaje de la revista PROA de La Nación sobre los "destructores del idioma". Entre otras cosas se hacía alusión a un fenómeno muy propio de Internet llamado "HOYGAN": son personas que al escribir en foros, blogs, redes sociales y demás espacios de comentario en sitios de la Red, lo hacen utilizando un castellano plagado de errores y aunque son conscientes de este hecho, no sólo no lo corrigen sino que incluso se enorgullecen de perpetrarlo. En una parte del artículo se recoge la opinión de una persona que afirma que fuera de Internet procura escribir correctamente, pero que en la Red ella es "libre" y escribe como quiera. Por otro lado, y por contraposición a los "HOYGAN", se encuentra el grupo de "talibanes lingüísticos", los cuales se dedican a corregir hasta la saciedad los errores de los otros y a denostar cada vez que pueden dicha práctica.

No considero que escribir sin reglas sea "libertad" ni corregir un error sea "talibán". Pienso que estas nociones están muy mal comprendidas. En mi opinión, que una persona escriba con múltiples fallas ortográficas o gramaticales sólo indica una pobre educación en lengua, y la culpa es del sistema de educación pública y de la propia persona que no se cuida por corregirlo cuando ya es mayor. Nadie que sepa realmente escribir bien escribe mal, aunque esté en "libertad" o sea "espontáneo". ¿Por qué? Porque la mayoría de las reglas ortográficas son asimiladas por el cerebro a nivel inconsciente cuando ya se las domina. Sólo una persona que no las conoce bien o las ignora tiene que realizar un esfuerzo para recordarlas. Así las cosas, si alguien escribe "e echo la tarea" no es porque sea "libre" o "espontáneo". Es porque no sabe escribir correctamente el verbo haber y porque confunde echar con hacer. Eso es deficiencia educativa. En la escuela, ningún maestro corrigió esas fallas. Quizá el mismo maestro las tenía.

Tampoco se es "talibán" por escribir correctamente. Un talibán es un fundamentalista, un purista. Los puristas de la lengua existen, ya lo creo que sí, pero por su misma definición son rígidos e intolerantes ante la evolución natural de la lengua. Por ejemplo, no aceptan los extranjerismos, aunque estén escritos de acuerdo con las normas de la grafía española, porque piensan que sólo es parte de nuestra lengua aquello que nos viene del latín o de las lenguas habladas en la Hispania medieval. Ese es un concepto purista. No tiene nada que ver con saber escribir hacer con hache o tildar las palabras que lo ameritan.

Por eso el concepto de que el "HOYGAN" es libre y el que respeta las reglas es talibán es una falacia, sostenida por los primeros para justificar su ignorancia o su negligencia.

Todo esto me lleva al segundo punto de mi reflexión: ¿En qué afecta a los escritores? Parece que no, pero sí que lo afecta. Hace un tiempo, diversos foros de literatura e incluso en redes sociales, se habló de lo que habla Virginia Pérez de la Puente en este blog tan simpático sobre los deberes de los escritores. Virginia sostiene que un escritor debe, primero, saber escribir. Y cuando se refiere a saber escribir, no estamos hablando de estilo ni de ingenio lingüístico, no. Se refiere a las normas básicas de ortografía y gramática. Yo consideré que su tesis era obvia. Vamos, ¿cómo es posible que un escritor, un ES-CRI-TOR, pueda no saber ES-CRI-BIR? ¿No resulta una pregunta absurda por contradictoria?

Pues parece que no. Resulta que, al igual que los HOYGAN, hay un número preocupante de escritores que afirman que "atarse" a las reglas de la ortografía o de la gramática es una opción pero no una obligación para un escritor creativo, pues lo que "importa" es la idea, la historia, y no el "estilo". Y no es broma. No faltaron quienes denostaron a Virginia por su argumento.

A mí me parece que las opciones lógicas siempre son las mejores, las más sencillas. Un zapatero que no sabe pegar la suela de un zapato no es zapatero. Puedo ser yo, que ni idea tengo de cómo pegar suelas de zapato, pero no es un zapatero. Un ingeniero civil que no sabe calcular la estructura de un edificio no es un ingeniero civil. Puede que sea muy buen padre de familia, pero no es un ingeniero. Un abogado que no conoce la ley, señor, ¿qué está haciendo en un bufete? Un médico que no sabe auscultar a un paciente o no sabe interpretar un informe del laboratorio sobre su paciente, pues que cuelgue la gabacha y se dedique a otra cosa. Un taxista que no sabe conducir, ¿cómo podría ser taxista? Un piloto de avión que no sabe pilotar... Etc. ¿Entendieron mi punto? No se puede concebir a un escritor, por muy buenas ideas que tenga, por muy intensas historias que conciba, si no sabe plasmarlas en un papel. No hay posibilidad de que un HOYGAN sea un escritor. No la hay, porque es contradictorio en su esencia. No hay libertad ni espontaneidad en entredicho. No hay puristas ni talibanes. Es un simple conocimiento de la herramienta básica de tu oficio. Si no sabes usarla, no es tu oficio.

Alguien preguntaba en un foro de escritores qué se necesitaba para ser escritor. La primera respuesta es saber escribir. Esas modas HOYGAN y el lenguaje de los celulares y que "soy espontáneo" y etc. no aplican. No sirven. Son el refugio de la simple ignorancia y de la pereza. Si lo que quieres es ser escritor y no tienes ortografía o tienes fallas de gramática, aprende. Lee, estudia, investiga. Es lo primero. Practica, escribe mucho y corrige. Que te corrijan. No los puristas, que son pocos por fortuna, sino los auténticos maestros que sabían enseñar el uso adecuado del castellano.

Y una vez que sabes escribir de manera decente, adelante. Expresa tu emoción, narra tu historia, juega con las palabras, ejerce el Arte Literario como siempre se ha concebido: como el arte de la palabra.

12 comentarios:

A.Moreno de Alborán dijo...

Me ha gustado mucho el artículo, es cierto lo que dices excepto una cosa. Olvidas la presión social a la hora de escribir en la red, en especial en Facebook o, en España, Tuenti. Si en alguna de esas redes, siendo un adolescente, intentas escribir como yo ahora mismo te tildan de raro o algo así... A mí no me importa escribir `mal´en un mensaje de móvil, me es imposible escribir en esos teclados algo perfecto porque va directamente contra las normas físicas y se tarda mucho; el tiempo es oro.

Yosu Rc! dijo...

Yo estoy totalmente de acuerdo con el artículo.
Escribir bien es esencial para conocer y usar el idioma.
Si bien es cierto que al escribir mensajes con el móvil escribimos de otro modo para ahorrar espacio y, por tanto, dinero; y que en redes sociales a veces escribamos mal por prisas, no siempre es así.
Yo no tardo mucho más al escribir este comentario por escribirlo bien y creo que si quiero que otros lo lean, es mejor dejarlo bien plasmado.
Y si escribo en mi blog como me da la gana, recibo menos o ninguna visita; o si un escritor y su editorial publican un libro como les da la gana, nadie leerá ese libro.
Además, creo que la mayoría de los que escriben mal en redes sociales lo hacen directamente porque no saben hacerlo bien.

Shilar dijo...

Me ha gustado mucho tu artículo. coincido totalmente en que se debe cuidar el lenguaje por parte de quien hace de el su principal herramienta. Pienso que las faltas de ortografía no se pueden permitir en ciertos ámbitos. Una cosa es un mensaje rápido dejado como quien deja una nota manuscrita, en redes sociales, móviles y demás (ya dependerá de tu orgullo el que te importe o no cometer faltas de ortografía) y otra muy distinta verlas en libros publicados por quien se llama escritor. También es cierto como tu dices que se ataca a quien llama la atención sobre las incorrecciones sean ortográficas, de vocabulario o gramaticales publicadas, tachándolo de talibán. A mi también me parece algo bastante penose.

Julia Lecuona dijo...

Hola, he accedido a tu artículo a través de Virginia Pérez, con la que compartí 5 años de (de)formación universitaria y sigo compartiendo una bonita amistad. A mi el devenir profesional me ha llevado a ejercer de responsable de prensa de un organismo oficial, que si bien a priori suena más árido que lo vuestro, curiosamente también implica a veces redactar usando grandes dosis de fantasía. Quería, sencillamente, darte las gracias porque, por fin, alguien ha sabido reunir de forma coherente, estructurada, amena y muy bien argumentada la tesis que llevo defendiendo, lamentablemente de forma más difusa y sin tanta brillantez como tú, toda mi vida adulta en multitud de debates, discusiones y tardes de cañas con varios HOYGAN, algunos con ínfulas literarias, otros meramente pobres usuarios de su lengua que siguen haciendo suyo aquello tan triste del "defendello y no enmendallo". Así que gracias, gracias por darme las armas argumentales para zanjar el debate que nunca debó ser porque es evidente, salvo escasísimas y obviamente deliberadas excepciones, si escribes mal es porque no sabes hacerlo de otra forma, no porque seas un "espíritu libre".

Tio Antonio dijo...

Tienes mucha razón en tu artículo. Pienso que una "gracia" de vez en cuando, no tiene importancia. Pero si la persona se pone pesada y además escribe, la gente se lo pensará dos veces antes de comprar su libro.

Laura dijo...

Gracias por los comentarios :)
A.Moreno: Tienes razón sobre la presión social, claro, pero como en todo, los adolescentes aprenden a lidiar con esas presiones. Así como no necesitas entrarle a las drogas porque te lo digan tus amigos, no necesitas escribir de manera incorrecta porque ellos te consideren "raro". Creo que aquí el mejor antídoto para la presión social es una sonrisa :) y sigues escribiendo correctamente. Tarde o temprano, dejas de ser "raro". Mira que no se necesita ser un Cervantes o un Saramago. Sólo se trata de escribir "haber" con h o poner una tilde ;)
Los celulares o "móviles" tienen su propio lenguaje, lo sé, pero aún ahí se puede respetar el idioma. No es lo mismo poner "TQM" para decir "te quiero mucho" que poner "TKM" para decir lo mismo, pero mal. :)

Laura dijo...

Yosu, Shilar: Cierto, y es muy preocupante que las editoriales estén dejando pasar libros con graves faltas ortográficas y gramaticales. Creo que los editores deben prestar atención a que "editar" es mucho más que sólo imprimir y vender.

Laura dijo...

Julia Lecuona: Hola. Me alegro que mi mensaje te sirva de ayuda :)Bienvenida.
Tío Antonio: De acuerdo. Las "gracias" suelen ir en comillas y se ven a la legua, cuando es obvio que la persona escribe bien, cierto. Y sí, hacen gracia. Lo que no hace gracia es que sean errores reiterados y que aparezcan en los libros.

Begoña dijo...

Estoy de acuerdo, cuando alguien sabe escribir escribe bien aunque sea muy deprisa. Lo de los mensajes de móvil es otra cosa porque es tan tortuoso escribir que yo misma incurro en faltas de ortografía conscientes para abreviar lo más posible, si no se hace eterno.

Te dejo un enlace que me ha parecido muy interesante acerca de la expresión escrita:

http://thekankel.blogspot.com/2011/03/malentendidos.html
Saludos

Laura dijo...

Hola, Begoña. Gracias por el enlace. Le eché una mirada. Está muy interesante, trata de otra vertiente de las comunicaciones de hoy... ;)

Alba dijo...

Hola, me encanta tu blog, si quieres sígueme :) hace poco que empezé en esto.

Laura dijo...

Gracias por la invitación, Alba, y bienvenida. :)